domingo, 30 de enero de 2011

NOTICIA Regreso de Actores Sociales a la Radio

Actores-sociales.com
Radio en internet de estudiantes
de la UV inicia nueva temporada
&L
a nueva temporada inicia el primero de febrero con dos nuevos programas: “Ventana global”, sobre política y cultura internacional y “Los Integrados”, sobre sexualidad y vida saludable
&Producen y conducen estudiantes y académicos de posgrado del IIH-S de la UV, así como egresados de distintas facultades
Edgar Onofre
La estación de radio en internet actores-sociales.com, producida y realizada por estudiantes de posgrado de la Universidad Veracruzana (UV) e invitados, iniciará el próximo primero de febrero una nueva temporada con dos nuevos programas que se suman a la barra programática habitual.
La nueva temporada de transmisiones de esta estación de radio alternativa iniciará el martes próximo con el debut de un nuevo programa de política internacional, “Ventana global”, realizado por dos miembros del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S) de esta casa de estudios, Malik Tahar y Armando Chaguaceda, el cual estará enfocado a analizar el conflicto por el que cursa Túnez y el estado que guarda la situación política de Medio Oriente.
El segundo programa que “Actores sociales” estrenará en febrero se trata de “Los Integrados”, realizado y conducido por Alberto Uscanga y Héctor Nevero. Un programa sobre el cuidado, mantenimiento y consentimiento de mente, cuerpo y espíritu, bienestar mental, acondicionamiento físico, masoterapias, manejo de energía, prevención de enfermedades, sexualidad.
“Actores sociales” es un proyecto académico que inició en marzo de 2006, con estudiantes de la facultad de sociología del Sistema de Enseñanza Abierta (SEA) de la UV. En 2010, inició una nueva etapa de transmisión de radio por internet llegando a un público interesado en el análisis de las ciencias sociales en el país y el extranjero. Participan en ella estudiantes y catedráticos del IIH-S, así como egresados de diversas carreras de la Universidad.
“Actores sociales” se escucha en: www.actores-sociales.com y cuenta con el blog www.actores-sociales.blogspot.com. El contacto es: actoressociales@hotmail.com.
De acuerdo con los productores, “Actores sociales” se trata de un medio de comunicación alternativo comprometido con la democracia deliberativa, el pluralismo informativo y el desarrollo social sustentable que alienta el debate social no subordinado a la lógica estatal, partidista, eclesiástica o empresarial, como camino alternativo en la búsqueda de una mejor convivencia social.
Al día de hoy, la programación semanal la conforman: “Disidentes sociales”, los lunes de 21:00 a 23:00 horas, con Melina Ochoa y Amaral Álvarez. “Ventana global”, los martes de 21:00 a 23:00 horas, con Armando Chaguaceda y Malik Tahar, quienes abordan temas de política y cultura (y la relación entre ambas) desde la experiencia de diversos países e identidades.
“Efecto Mariposa”, los miércoles de 21:00 a 23:00 horas, con Nancy Ortiz e invitados. Se trata de una discusión sobre causas y efectos de lo que impacta en la sociedad y la vida cotidiana desde una mirada crítica. “El Urbanícola”, los jueves de 20:00 a 22:00 horas, con Israel Hernández Ceballos, quien aborda vida cotidiana, tendencias y nuevas tecnologías y, en general, cómo lidiar con todas ellas en las urbes, con un toque de rock y blues.
“Los Integrados”, los jueves de 22:00 a 23:59 horas, con Alberto Uscanga y Héctor Nevero, quienes se dirigen a las personas que desean tener una salud integral y se interesan por la sexualidad y el cuidado, mantenimiento y consentimiento de mente, cuerpo y espíritu. Y “AS al fin de semana”, los viernes de 20:00 a 22:00 horas, con Oracio Barmez, quien se desplaza por diversos puntos de la ciudad charlando con sus invitados expertos en temas sociales de toda índole, con buen humor y sarcasmo.

miércoles, 26 de enero de 2011

ARTÍCULO sobre niños talentosos



QUIÉNES SON Y QUÉ SENTIDO TIENE DESARROLLAR NIÑOS TALENTOSOS

Ana Azuela, colaboradora


Son dotados o talentosos los niños que destacan por sus aptitudes o capacidades especiales, y su Identificación puede abarcar desde el estudio de los hemisferios cerebrales, hasta la aplicación de instrumentos de diagnóstico.

La medición de la inteligencia general, media posiciones de análisis psicométricos y de diagnóstico psi-cognitivos, se evalúan las relaciones que existen entre los test de Inteligencia y las tareas cognitivas aplicadas, tales como las de problemas complejos.

Definir la realidad de que un niño posee aptitudes sobresalientes de la media, conlleva un proceso muy complejo, que incluye muchos componentes y recibe siempre reacciones y rendimientos diferentes.

Hoy en día los países deben contar con modelos educativos innovadores en donde se centre un desarrollo, anteponiendo de esta forma, a las demandas de conocimiento en una sociedad que existe en un mundo global, y adaptando su cultura de forma continua y consistente, abordando retos en otros países sin dejar de considerar que el factor humano es lo principal, quien lo entienda así, estará formando un líderes globales.


El modelo de las Competencias:

En que forma trabajan en la mente las competencias…y a que llamamos capacidades

Modelo:

Más que elaborar una serie de tareas, el niño debe de ser capaz de desarrollar un formato integral entendiendo exactamente lo que lo llevará a la efectividad en cualquier actividad que realice.

En este sentido, lo que llamamos competencias, formarán el corazón del modelo. Serán por ejemplo, la facilidad de resolver problemas creativamente, la capacidad social, lo que permitirá la interacción con la gente y los sistemas sociales, y la facilidad al adquirir el conocimiento, lo que le permitirá acumular información y estructurar mentalmente.

Una Capacidad, es poseer la aptitud para hacer algo, una actividad que se ejerce, es decir, las capacidades pueden llegar a ser competencias, sin embargo un individuo puede ser muy capaz pero poco competente "la competencia diferencia entre saber lo que hay que hacer en una situación determinada y enfrentarse a ella en una situación real No basta con saber también hay que aplicar, no basta con querer, también hay que actuar (Goethe).

Sabemos muy bien que la Autoconfianza afecta comportamientos como la persistencia, o el esfuerzo, se incrementa por el conocimiento, el cual puede ser adquirido por dos formas; “haciéndolo”, en donde los logros retroalimentan directamente la realización y cuando se aprende algo”observando a otro”, aprendiendo y mejorando estrategias.

Auto eficiencia se relaciona directamente a la confianza que se deposita sobre la propia habilidad para realizar una tarea en un campo específico.

¿Es modificable la Inteligencia? Con su teoría del incremento, Stenberg (1986), cita, que “no existe un solo tipo de inteligencia y que además las personas más exitosas en la vida generalmente abordan el conjunto de los factores siguientes: Posibilidad de analizar, de ser creativos y de ejercer un criterio práctico”. Los niños deben acostumbrarse a ver los problemas desde distintos puntos de vista y a comparar y observar otras culturas.

Uno no tiene una cantidad fija de inteligencia, por lo cual ésta es modificable, se aumenta o se disminuye, su origen es en parte heredada y en parte ambiental, se desarrolla a lo largo de la vida y con las influencias familiares, de amistades, y vínculos que se van creando. Es importante diferenciar y valorar la inteligencia analítica y no considerar hiperactivos o problemáticos a los niños que la poseen.

El sello que lleva una persona inteligente y exitosa, es quien conoce y capitaliza sus fortalezas y también sus debilidades y las compensa; reconoce las cosas que puede hacer bien y las aprovecha.


LOS TESTS DE INTELIGENCIA. DE LO GLOBAL A LO REGIONAL

La estandarización se hace urgente.

Al vivir en un entorno competitivo y difícil, los Países Latinoamericanos han buscado sus propias fórmulas para intervenir en las innovaciones educativas, definiendo sus entidades y concibiendo su permanencia

En la Identificación de un Niño Talentoso y en la determinación del grado de potencialidad de sus diferentes habilidades, se utilizan diferentes herramientas, todas ellas adecuadas para en un entorno mundial y global, sin embargo, existe una gran necesidad de estandarizar las mismas herramientas universales y conceptualizarlas de manera que se apeguen a la Idiosincrasia y a la Cultura de cada región específicamente.

Con el objetivo de que dicha regionalización se estandarice y se traduzca en un mejor desempeño y rendimiento, dentro del mismo entorno global.

Al estandarizar, estaremos estableciendo las normas que garanticen el acoplamiento y la calidad de los tests utilizados por nuestra población específica, que se apliquen estos lineamientos y se ordenen en un contexto que beneficie a todos los involucrados, creando un lenguaje claro y preciso y evitando posibles errores de identificación.

De esta forma la unificación servirá para permitir el intercambio a nivel Internacional.

El documento más común usado en Latinoamérica es:

En 1949 David Wechsler construyó la primera escala de Inteligencia para Niños, (WISC) esta herramienta sirve, actualmente en México y en la mayoría de los países Latinoamericanos para evaluar la inteligencia de un niño y saber sus expectativas académicas, así como sus características principales, encontramos que ciertas habilidades pueden ser expresadas como función; de un factor general (G) , común a todas las habilidades y uno específico (S) para cualquier habilidad en particular y distinto de los demás factores.

En este Test, cada subtest mide ciertas habilidades que son compartidas con otra u otras capacidades que son específicas de aquella.

Entre estas habilidades podemos encontrar por ejemplo, alerta visual, memoria, comprensión verbal, capacidad espacial, procesamiento holístico, velocidad, agudeza, coordinación, secuenciación, capacidad de aprendizaje, razonamiento lógico abstracto, concepto de tiempo, juicio social, facilidad con los números, reproducción de modelos, desarrollo del lenguaje, capacidad de planificación, funcionamiento cerebral integrado, entre muchas más.

También son comunes las herramientas de diagnóstico de habilidades y capacidades específicas.

WWW.IDDENT.COM

miércoles, 19 de enero de 2011

ENTREVISTA A MARLENE AZOR HERNANDEZ

Con esa tradición debemos saldar cuentas…
Entrevista a Marlene Azor Hernández por Armando Chaguaceda

Cubana orgullosa de serlo, animadora de tertulias domingueras y amante del buen arte, su vida es digna de la novela que acaba de terminar. Los pasos la han llevado a vivir en Moscú y la Habana, París y México, a trabajar como inmigrante lejos de las labores académicas y a apasionarse por conocer (y comparar) las diversas culturas y patrones de integración social. Tiene en su haber un doctorado trunco en la Universidad de la Habana (1996) cuya tozuda y gallarda defensa no la libró de la sentencia inquisitorial pero sí la convirtió –a despecho de sus censores- en un ejemplo de civismo y una suerte de leyenda urbana para sucesivas generaciones de estudiantes e interesados en el “modelo cubano”. Candidata a doctora en Sociología en la Universidad de Paris VIII (Saint Denis, Francia) ha sido docente en dicha Universidad, así como en la Universidad de La Habana (Cuba) y la Universidad Anáhuac (México) y sus análisis han aparecido en publicaciones de la isla, España, Francia y México. Son sus áreas de especialización, entre otras, la Teoría Sociológica, la Sociología política y la relación entre Ciencias Sociales e Historia. Hoy comparte miradas con los lectores de CE la colega Marlene Azor Hernández.
Chaguaceda: ¿Podrías señalar, desde tu experiencia, la importancia, potencialidades y retos de vincular historia y ciencias sociales para comprender el devenir y problemáticas sociales?
Azor: La mejor manera de responder a tu pregunta es comentarte mi experiencia en un Coloquio reciente sobre las Revoluciones realizado en Veracruz, a propósito del centenario de la Revolución Mexicana, en el cual tuve el privilegio de participar y compartir con muchos investigadores con itinerarios de formación disímiles y de diferentes países: mexicanos, norteamericanos, franceses e italianos.
Lo primero que constaté es que cada investigador contaba la historia desde un enfoque diferente: unos desde la actuación de los grandes líderes y figuras históricas, revisitando una vez más si esas figuras habían sido todo lo malo que estaba consensuado en la historiografía de la revolución mexicana o si por nuevas fuentes se constataba que se la había hecho un juicio errado a esa figura histórica. Sobre la llamada Revolución de Independencia de las Trece Colonias, resaltó una mirada simpática para constatar que el concepto de Revolución aplicado a ese proceso no tenía ninguna conveniencia, porque salvo un levantamiento puntual había sido un proceso de negociaciones pactos y alianzas. Respecto a la visión de la Revolución francesa de 1789 un colega ofreció un enfoque cartográfico, desde el cual a partir de las transformaciones en los mapas de las divisiones políticas y administrativas de Francia, se pretendía comprobar cuánto quedó de la división del Ancien Regime y qué poco cambió, a nivel cartográfico, la organización político-administrativa francesa.
Otra visión abordó la Revolución francesa de 1848 desde un punto de vista demográfico, como un proceso concentrado en Paris, y una investigadora francesa enfocó la misma revolución del 48 a partir de las subjetividades de los actores parisinos de la Revolución a través de los manifiestos, documentos, la literatura y las estrategias de lucha.
Me llamó la atención esta diversidad de enfoques y la ausencia en cada expositor por clarificar qué entendía por Revolución y qué conceptos bases iba a utilizar para leer la realidad sobre la cual iba a producir un determinado conocimiento.
En conversaciones sucesivas constaté un menosprecio casi alérgico a todo tipo de teoría explicativa y hasta alguna comprensión de la teoría social en términos iguales a una teoría física, con el consiguiente desdén por cualquier propuesta de conceptos y enfoques teóricos sociales que organizaran y estructuraran un conocimiento a compartir por la comunidad de investigadores, en el entendido de que ninguna llegaba a la altura de la solidez de la teoría física. Muy interesante, porque yo suponía la existencia de consensos en el mundo académico occidental, en torno a la discusión de hace más de un siglo sobre las diferencias entre las Ciencias naturales y exactas y las sociales y humanistas y más reciente la discusión de modernidad y postmodernidad con toda su crítica a los metarrelatos y sus implicaciones epistemológicas para la producción intelectual académica a partir de la década de los ochentas del siglo pasado. Y descubrí que para la mayoría de los presentes estas dos discusiones habían pasado de lado sin dejar ninguna reflexión nutricia para su propio trabajo intelectual.
Chaguaceda: ¿Cuales son a tu juicio los elementos que permiten diferenciar una forma tradicional de entender (y hacer) la ciencia y discurso históricos de otros enfoques más novedosos?
Azor: Yo creo que la manera de narrar la historia desde las grandes personalidades y sus gestas heroicas es una manera muy decimonónica de hacer la historia, y para ello es mejor hacer biografías. Pero pretender entender un proceso histórico a través de las figuras sobresalientes es analizar sólo unas pocas subjetividades y dejar de lado la inmensa riqueza del resto de los actores involucrados y de sus estrategias de lucha, resistencia y de sus expectativas. Es una manera de quedarnos casi ciegos frente a la profundidad de la realidad que pretendemos investigar. Ya desde la década de los 20 con la Escuela de los Annales, el surgimiento de la Historia social, pero también con los aportes de los investigadores ingleses agrupados en la New Left Review y luego, los Estudios Culturales, la manera de hacer la historia ha cambiado de manera radical para permitir un conocimiento de las sociedades a partir de las subjetividades de los que viven los procesos históricos y no sólo de las figuras relevantes y esto tiene implicaciones políticas. En la actualidad latinoamericana cuando se discute el fortalecimiento de la sociedad civil, de la diversidad de actores sociales con fuerza reivindicativa para combatir los caudillismos, los autoritarismos y las democracias vacuas, el estudio de las expectativas y estrategias de los subordinados tiene toda la relevancia y pertinencia.
Chaguaceda: ¿Cómo han influido las formas de entender la historia sobre las estrategias y procesos de los actores políticos en el mundo y, más particularmente, en nuestra región?
Azor: Yo te podría decir que en la historiografía en general pero también en las Ciencias políticas, la sociología y la economía durante todo el siglo XX primó un enfoque de la totalidad social que no es negativo per se, pero que dejaba la diversidad de los actores sociales olvidada. Si revisas la historia de los países latinoamericanos es con frecuencia la historia de los gobiernos de turno o de las políticas públicas de esos gobiernos o de los movimientos nacionales leídos en clave de sus líderes. Esta visión desde el estado o desde los líderes también afectó a todo el discurso académico y político de la izquierda.
Desde la expansión de los Partidos políticos en la segunda mitad del siglo XIX, los partidos de izquierda emergieron con varias tendencias que luego cristalizarían en los socialdemócratas y los comunistas. Estos últimos, imbuidos de la estrategia de un cambio total radical de la sociedad, tuvieron un ejemplo fáctico en el partido bolchevique, el cual en las condiciones históricas que surge y que se propone enfrentar, es un partido militarizado, vertical, jerárquico, centralizado en su toma de decisiones por un reducido número de personas. Esto que fue una realidad histórica no tenía nada que ver con Marx.
Y esta excepción histórica, en la medida en que el proceso soviético avanzó y se consolidó, se impuso como la única manera de hacer un partido de izquierda si se proponía un cambio radical de la sociedad. Así se pretendió convertir una experiencia histórica en ciencia social universal. Y en Latinoamérica, en la década de los sesentas, sean los partidos comunistas o los nuevos partidos y movimientos guerrilleros- la izquierda le atribuye a la vanguardia organizada, una visión de sabiduría esclarecida, una posesión de la verdad absoluta que condiciona movimientos y partidos verticalistas, autoritarios, igualmente centralizados y jerárquicos, para los cuales “las masas” y el pueblo son individuos a los que hay que disciplinar y educar como en cualquier institución militar y de los cuales sólo se espera la obediencia.
Chaguaceda: ¿Puedes señalar, con algún ejemplo concreto, como influyen o perviven, estos enfoques que has mencionado, en el análisis y posicionamiento de personalidades de la región en torno a la realidad cubana?
Azor: Aún en la actualidad, los intelectuales y militantes de izquierda que defienden la revolución cubana tienen estos mismos defectos del enfoque tradicional del siglo pasado sobre los cuales te comentaba. Es una solidaridad con los líderes históricos de la revolución y un olvido total del resto de los actores sociales de la realidad cubana. El pueblo cubano sigue siendo un telón de fondo para rellenar el espacio, y sus expectativas, estrategias de sobrevivencia, desesperanzas y luchas cotidianas no merecen para estos autores ninguna atención. Todo el enfoque se centra en un culto a la personalidad de la élite dirigente cubana y una lectura de la realidad cubana a partir del discurso oficial de la élite en el poder.
Por supuesto, con esta lectura no se enteran de nada de la realidad interna, ni creo que tampoco les interese planteárselo. Y esto no es más que la prolongación de una tradición verticalista y autoritaria en una parte importante de la izquierda en general y en particular en la que aún defiende un proceso que hace demasiado tiempo dejó de ser una revolución y mucho menos un proceso emancipatorio. Hay muchos autores con ese enfoque pero te puedo mencionar al menos tres: Atilio Borón, James Petras y Heinz Dieterich Steffan. Con esa tradición debemos saldar cuentas porque representan exactamente lo contrario a un pensamiento de izquierda liberador, pensamiento que ha existido soterrado y reprimido por y en las experiencias históricas autoritarias, verticalistas y totalitarias de socialismo de estado del siglo XX, con secuelas y fuerte presencia hasta la actualidad.
México, diciembre de 2010

martes, 11 de enero de 2011

VÍDEO No + Sangre



lunes, 3 de enero de 2011

ARTÍCULO Aunque doblen las Campanas…


 Aunque doblen las Campanas… Sé que aún no doblan por Mi
Por Araceli Fabián


Pita Amor dijo “La vida esta llena de ilusiones, y ¿si no tienes ilusiones?, sino tienes ilusiones invéntalas, debes tener muchas ilusiones para que puedas darte el lujo de perder una cada día”, opino lo mismo, puesto que la vida no es más que sueños, ilusiones y constantes aproximaciones; un fugaz paseo por el presente que se escapa en cuanto se termina de pronunciar, una triste y meticulosa mirada hacia el pasado y todo lo que dejamos atrás o lo que el viento terminó por llevarse sin que pudiéramos hacer algo para retenerle, y una construcción de elucubraciones proyectadas en la pantalla de nuestra imaginación, a lo que solemos llamar futuro: impreciso, impredecible y para muchos inexistente.
En ocasiones la vida parece suceder con cierta lentitud y es justo cuando menos importancia le damos, aunque juremos lo opuesto, en cambio cuando comenzamos a valorarla parece ser un poco tarde, pero nunca del todo. La cuestión es que ahora la vemos bajo otro prisma con características distintas y una tanto desgastadas, queremos comernos el mundo de un bocado, cuando antes lo despreciamos, si pudiéramos recuperar el tiempo perdido sería genial, algunos tendrían muchas horas que redistribuir, otros para su fortuna las necesarias, creo que yo estaría a la mitad, con un porcentaje digno de horas que procuraría distribuir muy bien, durmiendo igual pero aprendiendo mucho más. La vida, pues, se va más rápido de lo que podemos imaginar, es un suspiro que es del aire y al aire vuelve a parar.
La biología, la química y la medicina, en particular la genética, son las ciencias que intentan explicar el surgimiento de la vida y la importancia del adecuado medio ambiente para su posible supervivencia en distintos reinos: animal y vegetal cuya conformación deriva de una serie de condiciones atmosféricas que terminan por incluir a la geología, astronomía, física y otras ciencias llamadas duras por su exactitud y objetividad para explicar el origen de algo, su conformación y constante transformación, pues tal como lo dijo Antoine Lavoiser en la Ley de la conservación de la materia “la materia no se crea ni se destruye, solo se transforma” aseveración que otorga legitimad a las irrefutables evidencias de la ciencia exacta, pero que también explica el desarrollo, evolución y transformación de un fenómeno mucho más maleable y enteramente subjetivo, la sociedad y el animal “racional” – el hombre- sujeto siempre a factores tanto internos como externos que lo hacen impredecible e incomprensible, donde “cada cabeza es…en efecto…un mundo”, mucho más allá de lo coloquial de la afirmación, cada cerebro transmite energías eléctricas con distinta intensidad que corresponden a diversos estímulos y actos, y que tendrán consecuencias en nuestro actuar social. Entonces, la vida es mucho más compleja que la fecundación de un óvulo por un espermatozoide y el crecimiento de un feto -futuro bebe- en un periodo de nueve meses, ya que implicará una carga genética que determinará su físico y su carácter, así como también condiciones sociales y culturales contextuales que incidirán en sus elecciones y formas de enfrentar, la otra parte de lo que llamamos vida.
El tema siempre ha despertado un profundo interés en mí, más aún en años recientes, cuando me di la oportunidad de dejar de correr y detenerme a observar las manecillas del reloj, a escuchar la forma en que susurra el viento y se esconden los rayos del sol; una vez que se detuvo por unos instantes el corazón. Es por ello que considero, soy una fatal existencialista, sin pertenecer al círculo del suicidio, oscuro enemigo de la vida, a quién los individuos utilizan para acabar con todo y acabar en nada. Existencialista por la simple razón de ser quién se es, de estar donde se está, de hacer lo que se hace, de ignorar lo que no tiene importancia, de descubrir lo que no se conoce, de tantos y tantos misterios que la vida depara a cada segundo, que a veces pienso que bien vale la pena vivirla, aunque doblen las campanas, sé que aún no doblan por mi.
Es así que el paso de los años nos forman, algunos nos dejan heridas que después cicatrizan, muchas de ellas se borran, otras siempre nos traen el recuerdo de la caída o el resbalón, aunque no todas las cicatrices nos hacen llorar muchas son motivo de orgullo, de victorias conseguidas a base de esfuerzo y superación, otras son pruebas de supervivencia, lo que suelo llamar heridas de guerra y algunas más son pruebas de madurez, cuando el tiempo pasa y la nostalgia nos sirve como telón de fondo para expresar la creatividad.
De esta forma los años son nuestros mejores aliados pero se pueden convertir en nuestros peores enemigos, aunque no per ser, siempre estamos nosotros para decidir que cartas jugamos. Hay años de apacible felicidad que suelen ser los de la infancia, otros de odio hacia la humanidad, los hay de meditación ante las dudas y también los que permiten tener mayor claridad, creo que conforme crecemos vamos transitando por estas distintas etapas (aunque tampoco se puede generalizar), pero también hay años en particular: años de sombras de sobresaltos constantes, de no saber donde esta el principio ni donde estará el final. Años que nos enseñan lo que podría durar la eternidad, segundos que confrontan nuestros sentimientos al mirar a tras, manos que no quiero nunca dejar de sujetar y que cada que lo pienso me vuelven hacer llorar, a decir verdad ésta la parte que más trabajo me cuesta expresar, porque ese año… sentía que perdía a mi papá, como sé que algún día, quizá no muy lejano pasará y años en que no sé que sucederá; años que solo cambian de número y que siempre dejan lo esencial, años que me regresaron la vitalidad.
La vida es… eso que hacemos todos los días desde el momento de nacer, respirar es par te de vivir, sentir es parte de vivir, llorar y reír, tan simple como caminar o correr, tan complicado como para algunos es pensar, dar un abrazo o confiar, pero cuán complejo es vivir, siempre nos olvidamos de hacerlo, porque no la pasamos añorando el ayer o imaginando el mañana sin darnos cuenta que se nos pierde el hoy. Es de esta forma que desde la segunda oportunidad y con el paso de los años, creo al igual que Pita Amor que una parte importante de la vida esta hecha de ilusiones y aunque aún tengo suficientes, sigo inventándolas para darme el lujo de seguir perdiendo una cada día.

martes, 28 de diciembre de 2010

CUENTO La Bella ojos de Zafiro.

LA BELLA OJOS DE ZAFIRO
Por Christian Hernández

Foto Internet
Caminamos un rato por la playa antes de hacer el amor, nuestros pies, inmoralmente descalzos, se ensuciaban de arena cruda, enjuagándose por el vaivén de las olas, y las manos se nos habían enraizado, acabando entrelazadas como flores de pantano. La deposité quedito sobre aquel tibio colchón negro, ese que Dios había creado frente al mar, cubriéndolo por una sábana de chifón adornada con bordados de conchitas húmedas, saqué aquel tulipán blanco, el que estaba marchito entre sus cabellos, y la despeiné con el viento, y besé sus manos santas, y palpé sus pechos, bronces de mujer que no se esconden. No pueden.

Deslicé con exquisitez aquel medio fondo de popelina que se le entallaba en las caderas, rozándole sus piernas de yegua briosa, besando su vulva dulce de aroma a fruta, cuya rajita se definía por encima de las pantaletas, y así, sin más, nos trepamos al cielo, a dormir un rato sobre la única nubecita curiosa, muy desnudos saciamos nuestra sed dentro del mar, tocándonos los labios con la misma pasión desgarradora que unió nuestros sexos, poseyéndonos los cuerpos, compartiéndonos las almas, forjándonos en uno. Enamorados.

Nos presentaron algunas horas antes en el kiosco del pueblo, que está ubicado como el miércoles, merito en medio del zócalo, el cual vive custodiado por frondosas palmeras con cocos de agua en sus techos; ella tenía los labios gruesos y sin gota de carmesí, la figura esbelta como gacela y un vestido de raso con tafeta estampado en negro, la primera mirada que me echó estaba cargada con desdén, como si adivinara lo que yo buscaba en ella, y logró clavárseme entre los pulmones, sus ojos eran del azul del mar, fríos como dos cristales de zafiro, ese domingo yo traía puesta una guayabera de lino y mis pantalones lisos de manta, era una ocasión especial. “¿Bailamos?” pregunté con arrojo, ella arqueó la ceja derecha, desplegó el ala de su abanico español para soplarse un poco y, sin responder palabra alguna, aceptó bailar conmigo el primer danzón de la noche; los arcos del palacio municipal estaban elegantemente trajeados por cortinas ondeantes de manta de cielo, y la brisa tomo formas caprichosas, y aromas de placer, y ambos nos dimos cuenta de que ya nos conocíamos, que llevábamos varias existencias tratando de encontrarnos, cazándonos con redes de agua, como quien caza jilgueros dentro de un revoltoso santuario de mariposas monarca, pero siempre encontrándonos al final.

Nos conocíamos de oídas, del lugar, porque en mi pueblo todos hemos andado alguna vez de boca en boca, manchados por la perfidia, pero de la morena siempre se dijo más de lo que es, mi morenita solitaria de los dientes perfectos, ¿Quién podría conocerla mejor que yo?, si aquella noche me bañé a jicarazos, restregándome el jabón por mis entrepartes, perfumándome de toronja y apagando el quinqué, todo porque ya sabía que me la iba a encontrar, algo me lo latía, “no testerees al diablo, Rufino” me habían dicho los que sabían que la estaba buscando, “No te la vaya a cumplir y después a ver qué haces”; las casitas de mi barrio son viejas, unas con paredes de adobe y las otras de pura tabla hinchada, pero eso era lo de menos, las gallinas se metían por todos lados, picoteando lo que podían de la tierra, “Don Abulón – le decían a mi difunto padre, que en paz descanse - aquí le traigo otra condenada gallina, ésta cabrona se me subió a la cama en medio sueño, ya póngales un límite” “¿pero qué van a saber las pobres de límites y pendejadas Manuelito?. No la amuele”.

A poco de haberme parido me dejaron prestado con él, dizque pa´ que me cuidara unos días, y ya nunca volvieron a recogerme, terminé regalado peor que un perro, pero mejor pa´ mí y mi alma, quien sabe que hubiera sido de éste pobre en aquellas manos, a veces, cuando tocábamos el tema, mi papá decía que padre no es el que engendra, sino el que cría, y tiraba las redes al río papaloapan, arriba de la lancha de motor que usábamos para pescar desde las cinco de la madrugada, por las noches de marzo nadie podía dormir entre el calor y los mosquitos, así que cada quien sacaba su silla para plantarla en media calzada, entonces si se armaban tremendas verbenas, llenas de cerveza, tabaco y carcajadas; a las señoras, con sus faldones y delantales, ni quien las pique, pero las jarochas jóvenes se la pasaban matando sancudos y chaquistes, si hasta los moscos saben a quién picar.

Cuando murió mi padre llegué a tiempo para despedirme, no me le despegué ni de relajo hasta que se fue, en vida era muy mujeriego, pero nunca se volvió a casar, y tantito antes de morirse ya se le habían muerto las miradas, y veía como el que ve a la nada, llamando a una mujer, “chata, chatita, que haces aquí morenita, ¿ya vienes por mi?”, y se fue apagando como el pabilo de una velita gastada, hasta quedarse bien dormido, agarrando el color de la cera. Los funerales se hicieron en el patio, con el perfume vivo de los arbustos de la brisa, o huele de noche que es como le dicen en otros lares, los vecinos llevaron café negro y pan, varias señoras que nunca antes había visto dejaron ofrendas de flores rociadas de tristeza, y él estaba ahí, vestido todo de blanco, con su guayabera de manga larga y el pantalón de manta, acostado en su lancha de pescador, la que sacábamos cada mañana, esa fue su última voluntad y yo se la concedí, lo enterramos dentro de ella, para que navegue por otros puertos y muera feliz por siempre.

Mi padre se dio como una orquídea en el desierto, por la pura voluntad de Dios, de chamaco, él y sus padres anduvieron huyendo por los morchinches de la revolución, que si Emiliano Zapata, que si la justicia social, y que el sufragio efectivo, no reelección, “¿y todo pa´ qué hijo?, Yo desde que me acuerdo he sido pobre, y los ricos nomás se han hecho más ricos, por eso nunca entendí pa´ que tanta matazón” me contaba, y yo permanecía atento a sus historias, ¡que aventuras las que vivió!, pero de todas la más dolorosa fue la de Doña Brisa, la única que fue su esposa, ahí estuvo la más difícil, la que con los años se convirtió en una punzada que él se llevó a la tumba; por lo que me contaba la primera vez que la vio fue en el mercado de una polvosa ranchería ubicada entre Veracruz y Oaxaca, el destino lo sotaventó por allá, donde fue a dar a gatas, trabajando como burro para ganarse el bocado de comida, Brisa y Doña Salustia, su madre, vendían las flores más hermosas que se daban sobre la tierra, lo mismo ofrecían enormes girasoles que pequeñas orquídeas, tenían desde azucenas de mayo hasta flores de noche buena de diciembre, aunque estuvieran en agosto, pero entre tanta belleza había una flor que se había robado lo mejor de todas las flores, poseedora de un aroma que azotaba como las olas, con el color de encima tan pigmentado que impresionaba al mismo cielo, y los pétalos que tenía se abrían y cerraban con misterio debajo de esas dos cejas, esa era Brisa, que soplaba como una brisa fresca, natural, recién salida del mar, que a todo le da sentido.

“Mi lancha se dejó llevar sin rumbo por la corriente que brotaba de aquellos ojazos, bonitos como una bendición, y su pelo azabache, prieto como una noche sin estrellas, trenzado sobre su rebozo, ¡chulada de mujer!” me platicaba emocionado, desde entonces creo que los recuerdos son como una segunda vida. “Podía haber mucha gente pendeja en éste mundo – comentó mi padre alguna vez - pero no Doña Salustia, que siempre andaba con un ojo al gato y otro al garabato, nomás viendo que novedad pescaba, como me acuerdo aquella vez cuando Tulipán, la hija de Doña Ninfa, pasó a su puesto a comprar un ramito de alcatraces, antes de que cogiera la primera flor Doña Salustia la agarro duro de la muñeca y se la llevó atrás del puesto a decirle quien sabe que, la cosa es que Tulipán acabó hecha un mar de llanto y ni se llevó nada, ya luego me enteré que Doña Salustia había adivinado que estaba preñada nomas con verle los ojos, la pobre Doña Ninfa tuvo que cerrar el puesto de verduras hasta que su hija tuvo al chamaquito, pero fue hembrita, y siguiendo la mala costumbre familiar de usar pa´ todo nombres de flores, se le bautizó con el nombre de Lirio; al principio la santa señora no quería ni que le preguntaran de su nieta, y cuando se le hinchaban los cojones decía que se llamaba Lirio porque esas flores nomas se dan en aguas puercas, pero al ratito se arrepintió con ganas y le agarro harto cariño a la escuincla, a la que crió como si fuera hija suya hasta el último día”.

Mi padre se enamoro locamente de Brisa desde la primera mirada que cruzaron, sus ojos conversaron un momentito en lo que la Doña se volteó a acomodar sus flores, pero había tardado más en hincarse de espaldas que en levantarse, según ella porque le llegó un olor a algo raro, y así se la pasaron por un mes, desde que llegaban al mercado andaban con boca de sepultura, casi ni respondían por estar en la chorcha con miradas; ella llegaba diario con su mamá como a las seis de la mañana, y a esa hora mi padre ya tenía rato de haber abierto el changarro, por lo que me contaba, allá en Oaxaca se quedaba con Doña Francisca, la viuda de su tío Salud Murcia, y se salía cuando apenas comenzaba a clarear pa´ tener tiempo de pasar frente a un arbolito de flores rojas, muy chulas todas, y cortar una y ponérsela en el ojal de la camisa; cuando él me conversaba éstas cosas yo pensaba pa´ mis adentros, “ojalá y nunca me dejes sólo papá, porque si me desamparas yo me moriría”, yo no sé cómo le hace la gente para vivir tanto, para aguantar las punzadas que da la vida, mi papá me contaba que una vez le preguntó lo mismo a su tía Chica Murcia, y ella le dijo “tienes que aprender a hacerle como los gatos marrulleros, acuérdate nomás de lo que te conviene, porque si no, ¡ay mijo!, si no pues llegas a cierta edad en que te pones loco”.

Mi papá siempre decía que sólo Veracruz es bello, yo nomás he conocido mi pueblo, que queda bien cerca del puerto jarocho, y que parece un sueño soñado por los mares, por eso no soy quien para desmentir, pero si sé que de chamaco anduvo alguna vez por las playas de aquel “rinconcito donde hacen sus nidos las olas del mar”, iba huyéndole a la muerte, que rondaba por todo México como una sinrazón, y al ver por vez primera tanta agua junta se la bebió todita con los ojos, lo malo fue que por aquellos tiempos andaba la bola de los cristeros moliendo esos lares y no pudieron quedarse a vivir, pero él no se iba a quedar con las ganas, segurito que algún día volvería a pisar esa tierra donde las notas del arpa brillan sobre el mar, componiendo eternos guapangos. Ésta y otras confesiones fueron los temas de conversación entre mi papá y Brisa, y ella le contaba lo suyo también, de las luces de las noches y los rayitos del amanecer, pero siempre sin palabras, siempre mudos, sólo con miradas, pues los dos habían descubierto el idioma del amor.

Doña Salustia ya había leído algunas de las cartas románticas escritas en los ojos de Brisa, ya sabía que alguien andaba calentándole las semillas a su cría, pero por más que pelaba los ojos no había dado con el sonsacador, el mercado siempre estaba atestado de gente, además ¿Quién se iba a fijar en aquel pelado despachador de chivo?, yo si le dije a mi papá esa tarde que me contó éstos asuntos “¡conchale viejo!, ¿y por qué no te la robaste?”, él nomas se quedó mirando cómo se dormía el sol y me dijo ”porque a veces las llagas que se quedan en el alma se convierten en túneles por donde se nos cuela la noche”. Pero resultó que un fin de jornada, cuando la Doña y su hija cerraban el negocio, Doña Salustia pisó mal y termino echada en el piso como una perra flaca, “Dios castiga sin palos ni garrotes hijo” me decía cada que se acordaba, y se reía tantito antes de tragar otro sorbo de cerveza; esa vez mi papá corrió a levantarla y la muy mendiga, que estaba que se la llevaba judas, lo dejo bien trasquilado “Suélteme cabrón, mejor vaya y recoja a su chingada madre” le gritó, y se la desquitó con él, que ni la debía ni la temía. Brisa tuvo que jalar del brazo a su señora madre para que no se le fuera encima a mi papá, preguntándole que traía contra aquel pobre cristiano, que no lo tragaba; “ni lo trago ni lo cago, para mí ésta clase de gente no existe”.

Me estoy acordando de las zapatillas negras de pulsera en el tobillo, que se meneaban como hojas de palmera borracha, ligeritas, y de sus piernas firmes, que estaban contenidas dentro de aquel par de medias oscuras, partidas en dos por una raya negra que nacía en el talón y terminaba allá arriba, donde empezaba la imaginación, sus caderas se movían como barca en alta mar, pero los ojos no tenían la profundidad del cielo, más bien parecía como si estuvieran muertos, eso sí, cada que pudo me sacó que dizque el danzón era cubano, “que yo sepa es jarocho” le contesté, pero en eso nunca llegamos a ponernos de acuerdo, así que mejor me la llevé a caminar por el zócalo para invitarle una horchata de arroz, “así sirve y se me baja tantito la muina, chacha tú estás loca, como va a ser cubano el danzón” le dije en broma, y me lo tomó a bien, hace falta ser abusado para decirle cosas así a una mujer sin faltar al respeto, y como nomas se sonrió ya no supe que más decir, un fulano me sacó del apuro cuando gritó “¡épale Rufino, que te vaya bien compa!”, “¡ese gallo, nos vemos!” le respondí, y nos seguimos a la playa, alumbrado por la luz de unas casitas, “¡buenas noches Rufino, ¿Cómo sigue tu papá?”! Me pregunto Doña Adolfina,” buenas noches Tía Adolfina, mi papá ya se murió” le respondí a la doñita levantando una mano como un saludo, “Ah que bueno, entonces ahí me lo saludas” me dijo y siguió sentada en su silla de ojo de perdís, tomando agua de Jamaica y acordándose de sus amores pasados.

Caminamos sin rumbo hasta allá, donde están las dunas costeras empolvando la vida con su arena delgada, algún día llevaré mi escoba para barrer tanta miseria, pero esa noche no vi miseria que barrer, nomas agua; luz de luna y agua bendita, y sentí muchas ganas de bautizarme otra vez, y me acordé de la vez que mi papá me contó cómo le hizo para convencer a Brisa de fugarse con él, fue en un descuido de Doña Salustia, “vámonos de aquí Brisa, cásate conmigo, palabra que voy a hacerte muy feliz, a llevarte al cielo y regalarte la perla más grande de los mares, esa luna que nomás brilla sobre las aguas de Veracruz” le propuso en su mente, a tres metros de distancia, y ella sólo le dirigió una breve mirada “¿Cuándo?”, pero la doña se dio cuenta de esa última frase, y desde entonces le pelaba a mi papá unos ojos de tecolote rojo, “Usted es el sobrino de Chica Murcia, ¿verdad?” le preguntó a mi padre esa noche, “pa´ servirle a Dios y a usted doña” “a mí usted no me sirve para nada, solo quiero decirle que le prohíbo tajantemente que le vuelva a dirigir la palabra a mi Brisa” “pero si su hija y yo nunca hemos cruzado palabra, doña”, “pues por si pensaban hacerlo, así que está usted advertido” y Brisa dejó de ir al mercado por tres días, y mi papá anduvo bien ponchado, escribiendo poemas que no le salían; “Amor, nomás te menciono y te me sales del rumbo, pero te me apegostaste en el corazón”, “si me duermo temprano te sueño más rato”, “me faltan tus miradas para acordarme de que aquí sigo” y cosas así, la que anduvo arrastrando el zarape esos días fue Doña Salustia, que no la calentaba ni el sol, cada que podía le echaba un refilón a mi papá y el nomás se aguantaba, cuando me hablaba de esto se le ponían los ojos colorados, como concha de jaiba.

Al tercer día sin Brisa mi papá ya no daba una, andaba como ido, con el corazón arrumbado detrás de la cabeza, “Abulón, yo también me quiero casar contigo, no duermo desde que no te veo y paso las noches llorando, estoy vacía por dentro, me muero a gotas por no tenerte cerca” escuchó, pero Brisa no andaba por ahí, “Abulón, ven por mí, llévame al cielo, hazme el amor” entonces él me contó que nomás cerró tantito los ojos y pudo verla, estaba adentro de su pecho, bien tibiecita, vestida de seda y con los pies descalzos “vámonos hoy Brisa, cásate conmigo, vámonos a Veracruz, yo te voy a cuidar”. Esa noche empacó todos sus tiliches para largarse lejos con la brisa del mar, se despidió de su tía Francisca y salió todo carrereado al zócalo, a buscar a Brisa, “pero muchacho, que van a decir tus papases si se enteran de esto” gritó Chica Murcia y él nomás le contestó, “Tía, a mis papás ya se los llevó el cólera desde hace rato” “¡ah, deveras!, entonces que Dios te bendiga hijo”. Un señor que criaba caballos, creo que un tal Don Santos Guadalupe, les cobró unos cuantos pesos y se los llevó a trote a la estación de ferrocarril más cercana, “pero me salió más caro el caldo que las albóndigas, por que el fulano parecía cotorro de lengua negra, hasta eso que era buena gente, pero ah! como hablaba, se la pasó contándonos de la noche que llegó Francisco I. Madero a Oaxaca, cuando la bulla de los partidos políticos y eso, ya ni me acuerdo bien hijo”.

Mi papá y Doña Brisa se casaron llegando a Alvarado, así en caliente, porque ella le dejo bien clarito que nunca iba a dormir en la misma cama con ningún hombre que no fuera su marido o su hijo, “y el segundo, cuando llegue, no cuenta” le dijo, así que para la noche ya eran marido y mujer, mi papá rentó un cuarto y esa noche de bodas hicieron el amor en sueños, porque sus cuerpos venían hechos pomada por los dos días de viaje, pero segurito que a la mañana siguiente se la desquitaron, eso no me lo contaba mi papá, lo que si me conversó fue que a poco de casados Brisa le mandó una carta a Doña Salustia que decía “mamá, estoy bien casada con Abulón, ando acá por Veracruz, ¿cuándo vienes a visitarme?. Tu hija que te extraña. Brisa”, y a los cuantos días le llegó una misiva en un sobre blanco sin remitente, era de su mamá, y decía “Brisa, vas y chingas a tu madre que soy yo. Salustia”, y desde ahí se quedó huérfana. A Doña Salustia se le amolaron las emociones desde que se le murió el esposo, al que le decían el innombrable, por que para ella estaba prohibido repetir aquel inocuo nombre que se perdió en el olvido. Doña Salustia se casó más a fuerza que de ganas, pero se acostumbró fácil a la costumbre, al trajín del matrimonio, al estira y afloja de todos los días; en las madrugadas el innombrable salía pal Mogote del Pozo, que es como se llama el cerro por donde iba a jornalear en el sembradío de frijol, allá en San Pablo Etla, “Una tierra mexicana de callecitas empedradas donde la vida es bonita Rufino, y por las tardes los callejones se pintan de rosales, y por las noches se matizan de amores, y la vida de por allá te sabe a quintoníles, berros y chepiles; me cuesta trabajo explicar un lugar tan bonito hijo, con un nombre medio fuereño y medio nuestro; se llama San Pablo en honra a los apóstoles y Etla quiere decir donde abunda el frijol, pero quien sabe en que voces de indio; pa´ mí el lugar siempre estuvo en medio de dos fuegos, entre el níspero y la guayaba, entre la yerba de cáncer y el gordolobo, entre el jilguero y la chachalaca, entre el río Molino y el río Gusano, pero siempre desembocando en milagros”.

Doña Salustia molía el sancocho por las tardes para que su marido se lo tragara frío cada noche, y así se les iba el tiempo, entre víboras corredoras y coralillos. Pobre señora, me conversó mi papá que siempre que podía le contaba a todo el pueblo cómo le mataron al marido en la revolución, de un tiro en la cien, dejándola sin nada más que un jardín de flores para criar a su hija, pero todo San Pablo Etla supo bien que el innombrable se había pelado con una diosa india que vendía cerámica y artesanía en la calle, dejando a la mujer con el jugo del alma como cáscara de limón y un luto acochambrado de un año. Para ella el innombrable estaba muerto y sepultado.

Nicolasa fue la única que supo con tiempo que su comadre se quería fugar con mi papá, la misma Doña Brisa se lo había contado una tarde de miércoles, cuando venían de regreso de tomar ceniza en la parroquia, “ando en pecado mortal comadre, hasta siento ésta cruz de tiña mal hecha que me quema la frente, ¿sabe? me quiero ir de aquí con un fulano de pupilas de lumbre que mi mamá no traga, ¿qué me aconseja usted comadrita?” preguntó Brisa y Nicolasa nomás dijo “pues comadre, sobre el muerto las coronas” y no dijo más. Al otro día ya venían a rumbo, y aquí se quedaron a ser felices, a correr descalzos por la playa, a retozar por la arena dándose besos de pollo, a tocar la guitarra, fumar tabaco y tomar agua nieve, “conchale chacho - me había dicho mi viejo una vez, cuando anduve saliendo con tres viejas – ¿todavía no puedes ver la luna de día?, pues a ver si te apuras, porque los años pasan volando como bruja”, yo nomas le canté la sarna: “sarnícula emperadora (tilín tilín), madre de la jiribilla (tolon tolón), déjame rascarme ahora (tilín tilín), que me sabe a mantequilla (tolon tolón)”.

El mero día del grito mi papá y Doña Brisa fueron al zócalo para oír al señor alcalde tocar las campanas del palacio municipal gritando: ¡Viva México!, después anduvieron huyendo como alma que lleva el diablo, librándose de unos buscapiés que soltaba el torito encuetado y luego bailaron hartos sones jarochos; el jarabe loco, la bamba, el siquisirí, la mariachuchena y otros guapangos que brillaban como cocuyos al sonar del arpa y la jarana, hasta parece que los estoy viendo, muy bullangueros, uno con sombrero de palma y zapateando en las tablas, la otra moviendo las enaguas y sonando los tacones, y bailaban de gusto sus dos corazones. Al otro día mi papá amaneció grave, Sebastiana la curandera le dijo que una mujer mayor le había hecho un mal muy duro de cortar, que esa mujer le tenía mala voluntad porque creía que él le había robado su flor y que por eso lo quería matar con tierra de panteón, piel de culebra y velas negras, así que le recetó baños de luna llena con pachulí a la media noche y almuerzos de zopilotes en conserva y lagartijas en pipián hasta que se aliviara, pero  con los días mi papá nomás se ponía peor, así que Doña Brisa fue corriendo a ver al Doctor Cristo Del Río para que le diera una revisadita; la casona del Doctor Del Río era de patio grande, lleno de helechos gigantes, palmeras enanas y jaulas nuevas con gorriones desentonados, por eso Doña Brisa se extravió un buen rato hasta dar con la puerta de la botica. “Es Cólera.” diagnosticó “lo que su marido tiene es muy delicado señora, si usted gusta le voy a recetar algo”, a Doña Brisa se le hicieron agua los ojos y nomas preguntó “¿y con esto se va a curar, doctor?”, “no señora, pero por lo menos va a tener ratos de sosiego”, ahí se les empezó a venir abajo el cielo, cacho a cachito, mi papá aguantó las diarreas como macho mexicano, pero una madrugada a mediados de octubre sintió que la vida se le iba, así que le pidió a Doña Brisa que fuera por el señor cura, que necesitaba los santos oleos porque sabía que no iba a ver el sol del otro día, pero su esposa nomás agarró un sillón de palma y se sentó frente a la cama de mi papá para verlo como sufría los vómitos y se secaba como un charco. Se oyeron en la puerta los tres golpes de San Pascual Bailón y Brisa jaló el quinqué de petróleo para ver quien vive, zafando el pestillo de la puerta y dejando entrar a la visita.

“¿Le ofrezco algo de tomar?, pásele seño, está en su humilde casa”, pero nadie contestaba; dice mi papá que oyó todo clarito, pero no pudo abrir los ojos ni decir nada, “¿viene a buscar a mi marido, verdad?, yo ya lo veo muy malo, pero mire usted, nos queremos mucho, apiádese de él que es todo lo que tengo, déjemelo otro ratito, no sea mala, marchantita”, y que la catrina va soltando su farolito y le va diciendo a Doña Brisa “a ver, si deveras te interesa tanto que la vida se lo acabe te propongo algo, tu vela por la suya, y aquí te lo dejo otro rato, ya luego se vuelven a ver, pero no se lo cuentes a pifas”. Mi papá despertó como si nada el merito día de las fiestas a la Virgen del Rosario, y mientras el pueblo paseaba en lancha a nuestra santa patrona por el río Papaloápan, llenándola de flores y risas, mi papá lloraba a solas el cuerpo sin vida de Doña Brisa, que amaneció dormido en el sillón nuevo de enfrente, reposando como un capullo tierno que ya no va a brotar, pero el amor no se le marchitó ni después de muerta, porque después del novenario todas las noches se metió en los sueños de mi papá, recordándole el arte de amar sin hablar, hasta que los años le pusieron blanco el bigote. Mi padre no fue un santulario ni rezador, era pícaro y dicharachero, pero después de la muerte de Doña Brisa agarró la costumbre de rayarse una cruz de carmín en el pecho con el bilé de su mujer; la Sebastiana fue la que le dijo que todos los días se pintara de tristeza roja ahí donde ha de estar el corazón para el que tiene, y me acuerdo que hasta cuando se iba con las putas se lo pintaba, según esto para que le sanara más rápido su alma, por que me dijo que se sentía como perrito callejero atropellado, pobre de mi papá, cuantos ramalazos tuvo que aguantar en ésta vida, a él si le fue como en feria.

Tengo muchas ganas de volver a ver a mi viejo en el mar, de salir a pescar truchas en su lancha de motor abajo del puente, de sentarme en el muro a ver las gaviotas y tomar el fresco mientras el sol pinta de ocres las playas, porque soy el que soy gracias a él, y ya que se fue me quedé sólo con mi tristeza, bueno, ya ni tan sólo porque hace rato conocí a la morena, y caminamos de noche por la playa antes de hacer el amor, con los pies descalzos que se ensuciaban de arena cruda, y las olas los bañaban, y las manos se nos habían entrelazado como mecates de paja. Cuando uno pesca sin luz, desde el río se ve el techo de la iglesia, blanca como un cerrito de conchas y con su perla refulgurante en el cielo, alumbrando mi puerto bonito, y el último domingo de mayo todo se viste de blanco, el zócalo se engalana para celebrar las cruces de mayo y los menesteres saben a frescura de la costa con cielo azul y toritos de coco, y cuando respiras te sientes como un chamaco, blanco por dentro, ese domingo en la noche, ya luego de la jiribilla y la boruca, el señor obispo llega a bendecir las cruces y ver a las jarochas de gala taconeando con sus chongos en la cabeza, ahí anduvo una noche la  morena, viendo las cosas desde lejos, sin que nadie más la viera, oliendo el incienso que dejaba el señor obispo a su paso, y cuando se fijo que yo la miraba me echó unos ojos de tigrillo bravo y salió huyendo como chilanplín, pero en la noche de amor me dejo comerme su fruta tierna, jugosa y sin semilla, y treparnos al cielo, a dormir sobre la arena. Enamorados.

“¿No te he dicho que te amo, Rufino?” me dijo la muy claridosa sin quitarme esos ojos fríos de encima, y su voz sonó como el murmullo de las olas cuando el mar está de buenas, ”también amé a Abulón, lo amé lento alguna vez, metiéndomele en la cama y borrándole con la lengua esa cruz de bilet pintada en su pecho, por que como le dije, ya no iba a necesitarla, y me porté como otra de sus putas, pero con él fueron como dos veces” me dijo antes de tragarse mi último aliento en un beso, de ahí todo se me puso negro un rato y luego desperté, viejo, ya eran como las siete de la mañana y yo echado en la arena como un barbajan, sin pararme a trabajar, y tú ya andabas en la playa, arriba de tu lancha, pescando los primeros rayos del sol. “¡Eah hijo!” me gritaste “trépate a la lancha, vamos a pescar de gusto que te encontré” y me subí dejando en la orilla un tulipán blanco y marchito junto a mi cuerpo apagado, muerto de amor por amar al anima que no debí, a la que le dicen la flaca, la calaca, la catrina, la visitante de la noche, pero para mí siempre será Bella, La Bella ojos de Zafiro, la que nos hace el amor a todos tarde que temprano, porque arrieros somos y en el camino andamos. Abrázame papá, abrázame duro y ya no llores, que yo también te extrañaba, vamos por Doña Brisa, que está cruzando el río, allá la veo vestida de novia, sentada en la playa esperándote. ¡Ah! y antes que se me vaya a olvidar viejo, te mando saludos mi tía Adolfina.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

ARTÍCULO A un paso de la biblioteca de Babel


A un paso de la biblioteca de Babel


El incierto futuro de la institución pasa necesariamente por la conexión mundial en red - Los expertos creen que los recintos de consulta de libros sobrevivirán pese al avance de lo digital

DANIEL SALGADO
Las profecías sobre el futuro de las bibliotecas suelen citar a Jorge Luis Borges. Su relato La biblioteca de Babel, publicado en Ficciones, se ha convertido en tópico a la hora de imaginar cómo serán los almacenes de libros en lo que el comunicólogo Román Gubern denomina Galaxia Leibniz.
Las profecías sobre el futuro de las bibliotecas suelen citar a Jorge Luis Borges. Su relato La biblioteca de Babel, publicado en Ficciones, se ha convertido en tópico a la hora de imaginar cómo serán los almacenes de libros en lo que el comunicólogo Román Gubern denomina Galaxia Leibniz. Hace más de 70 años que Borges presentó el universo como biblioteca sin límites, con escaleras de caracol infinitas y miles de pasillos entrecruzados. En una peculiar e involuntaria analogía, los expertos actuales hablan de sistema de nodos interconectados, centros en red y acceso a todo el saber del mundo desde la soledad de la pantalla del computador.
"La meta es que el universo cultural entero pueda aparecer en la pantalla de consulta, hacer real el concepto totalizador de la biblioteca de Babel de Borges", explica Gubern, quien la pasada semana participó en Santiago de Compostela en un encuentro sobre el pasado, presente y futuro de las bibliotecas. Fue en esas jornadas en las que el escritor triestino Claudio Magris certificó que la lectura y el libro se encuentran ante un cambio de civilización. No aventuró hacia donde se dirigen y prefirió hablar de las bibliotecas de Cervantes o de Rabelais.
De entrada, pocos expertos se atreven a mapear lo que vendrá. Gubern, que define los centros que se encargan de custodiar los libros como "depósito del saber y de la fantasía que permiten realizar una geología del conocimiento", nombra el concepto de red y "la conexión con otros centros del mundo". Y la novelista Rosa Regás, directora de la Biblioteca Nacional española entre 2004 y 2007, se muestra totalmente escéptica: "Las bibliotecas irán cambiando paulatinamente, no habrá grandes cambios sino a medida que cambien las costumbres de los usuarios. Si estos se acostumbran a las pantallas, en las bibliotecas habrá también pantallas y posibilidades para descargar los materiales". Tampoco el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Santiago y presidente del Consejo de Cultura Gallega, Ramón Villares, vislumbra grandes vuelcos: "Lo digital y lo físico se combinarán durante un tiempo y las bibliotecas, tal y como las conocemos, no morirán. Por lo menos, en el corto plazo".
Que haya una persona, el estadounidense Robert Darnton, que al mismo tiempo asesora a Google Books y dirige la biblioteca de Harvard parece dar la razón al profesor gallego. Sin embargo, el discurso del sociólogo canadiense Derrick de Kerckhove, discípulo de Marshall McLuhan, difiere. Presente en los debates de Santiago, realizados en la Biblioteca de Galicia, aún por inaugurar, que alberga la Cidade da Cultura, De Kerckhove defiende la posibilidad de "situar el centro del mundo en casa".
El teórico de la "inteligencia conectiva" aplicada a Internet recuerda que, en su país, cada persona pasa "siete horas al día ante una pantalla" y metaforiza en la figura de Pinocho 2.0 la actual condición humana. "La memoria se encuentra fuera del individuo, en Google, en la Wikipedia", explica, "y una biblioteca debe pensar en cómo funcionar en ese contexto híbrido electrónico". Lo material y lo digital, lo local y lo global, son asuntos de los que preocuparse. Y si la realidad objetiva es que los estudiantes cada vez usan menos la biblioteca, para De Kerckhove hay razones palmarias: "Ya tienen acceso directo a toda la información".
Pero no todo son buenas noticias en el bando de los integrados. El propio sociólogo advierte de los estudios recientes que afirman la superioridad de la lectura en papel sobre la digital. Por lo menos, desde el punto de vista de ejercitar la memoria: leer un libro en pasta de celulosa hace trabajar la memoria un 20% más que hacerlo en digital. "Una biblioteca es una cosa viva", consideró Claudio Magris, "también es una perfumería, con sus olores". En ninguna profecía aparece, todavía, un mundo sin libros. "A veces hablamos del futuro como si fuese un horizonte al que llegar", se lamenta Rosa Regás, "pero no es así; se trata de un proceso continuo y los cambios resultan paulatinos". Nadie pensaba, 15 años atrás, "que existirían todas estas herramientas para descargar música o libros de la Red", dice.
La imagen del templo resulta socorrida, recurrente a la hora de definir la idea de biblioteca. Como peculiar espacio colectivo también corre riesgos. "Es cierto que en una biblioteca hay mucha gente que no se habla entre sí", describe Román Gubern, "pero sí hay compañía". El rito colectivo de estudiar o leer en una biblioteca se asemeja, según su visión, al del cine. Y como en el cine en salas, la afluencia decae. La multitud solitaria la llamó, ya en los años cincuenta, otro sociólogo, David Riesman. "Las empresas de hardware y software", ironiza Gubern, "conspiran para fomentar la claustrofilia y la agorafobia". Arrancar es el verbo con que el ensayista catalán define "las estrategias necesarias para que la gente salga de casa".
"Cada vez más, las bibliotecas tienden a que nadie venga a ellas", coincide Daniel Buján. Actual director de la Biblioteca de Galicia, Buján se encargó de poner en marcha el centro público Ánxel Casal, que el Estado construyó en Santiago de Compostela y que abrió en 2008. "Pero el libro funciona, se sigue prestando", asegura, antes de referirse a las pruebas de la institución que encabeza sobre el préstamo de e-readers. En las mesas redondas de la Cidade da Cultura, su intervención centró las aproximaciones de los expertos y enumeró problemas concretos a los que se enfrentan las bibliotecas en la época digital.
"Es necesario diferenciar entre una biblioteca de las llamadas nacionales, como la de Galicia, ocupadas de la conservación y que deben guardar todo", aduce Buján, "y las públicas, de difusión de la lectura". Digitalizar un documento cuesta aproximadamente un euro por página. Y los metadatos, la información que adjunta cada elemento digitalizado, tienen que ceñirse, vía directiva europea, al estándar de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Pero la obsolescencia tecnológica -Buján hace memoria y explica como, a principios de siglo, el CD "iba a ser el formato del futuro"- dificulta las labores: existen fondos en formatos que no se pueden leer, archivos informáticos en programas ya desaparecidos, papeles irreductibles a las técnicas hasta ahora conocidas. Según el pensador De Kerckhove, en imagen transparente, "el futuro del libro en la biblioteca equivale al oro de la banca: nadie lo usa, pero debe existir, es la garantía, el símbolo".
"Todavía no conocemos la duración de los formatos digitales", alerta, a mayores, Gubern. "Hay expertos que hablan de unos 30 años, es decir, menos incluso que las viejas cintas de vídeo". La experiencia de la Galaxia Leibniz (el filósofo alemán que hace cuatro siglos sentó las bases del sistema binario de lo digital) es todavía incompleta. El propio Gubern recurre a sus ejemplares de la Enciclopedia Británica para expresar la incertidumbre: "La compré en 1995 y fue la última edición en papel que se editó".
El historiador Ramón Villares, que confiesa no imaginar un mundo sin bibliotecas, menciona otras cuestiones inherentes al abandono de la, en terminología de McLuhan, Galaxia Gutenberg. "Que el libro físico conviva con un gran almacén de libros digitales, una biblioteca universal virtual", señala, "acarreará consecuencias, ya las está acarreando, en la industria editorial, y aún no hemos resuelto el problema de los derechos de autoría y la retribución económica de los autores". La historia del libro y de su organización colectiva se entrelazan desde que Aristóteles comenzara a reunir los papiros que formarían el embrión de la biblioteca de Alejandría, en la tercera centuria antes de Cristo.
Rosa Regás insiste, al cabo, en la prudencia. "No creo que una biblioteca como la Nacional [fundada en Madrid en 1712] tenga que hacer grandes giros como lugar de consulta e investigación". El ex ministro de Cultura, César Antonio Molina, mostró, al lado de Magris, en Santiago de Compostela, similares preocupaciones: "Una biblioteca, pública o privada, es un templo. La mía está repleta de lugares y calles. Estoy en contra de aquellos que piensan que llegamos a un final; Gutenberg no ha muerto".
Para De Kerckhove no parece que haya vuelta atrás. La humanidad ha dado un paso adelante y aunque, dice, la libertad se reduce "al leer en pantalla", lo digital resulta irremediable también en las bibliotecas. "Ahora deben convertirse en aceleradores culturales, con una posición nodal en la red del conocimiento, al nivel de un gran aeropuerto". Atrás van quedando las avenidas abigarradas de los antiguos centros, aquellos que filmó Alain Resnais en la Biblioteca Nacional de Francia y llamó Toda la memoria del mundo.
Tomado de © EDICIONES EL PAÍS S.L. - [07/12/2010]