lunes, 4 de mayo de 2009

ENSAYO sobre educación y crisis


EDUCAR EN TIEMPOS DE CRISIS


Manuel Hernández Pérez

Sociólogo e historiador.

Profesor de la Facultad de

Sociología-SEA de la

Universidad Veracruzana


INTRODUCCION


Nuestro país pasa por una crisis que cada día se profundiza más, para tener una idea, según el INEGI hay en la actualidad en el país 2 millones 260 mil desocupados hasta el mes de febrero de este año. Tan sólo en el mes de enero perdieron su empleo más de 336 mil personas (La Jornada 25/Feb/09).

Esto ya había sido planteado en diciembre del año pasado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su informe Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2008.

Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México nos da a conocer ya en 2007, que cerca del 60% de los jóvenes en el país están desempleados y padecen rezago educativo aproximadamente 33 millones de mexicanos (El Universal 04/Sep/07).


En este contexto se tiene que educar y las familias tienen que lidiar con los gastos de sus hijos para ayudarlos a acceder a los conocimientos que los puedan hacer competitivos en un mundo en que la lucha por los mercados de trabajo cada día es más conflictiva. Para poner un ejemplo, en la ciudad de México se nos informa que cada día son más los padres de familia que sacan de colegios o escuelas privadas a sus hijos, ante la imposibilidad de seguir manteniendo los altos costos de las colegiaturas (La Jornada 10/Oct/2008). Esta tendencia en lugar de disminuir aumentará en este año, pues será en el primer semestre cuando se sienta el mayor impacto de la crisis en los bolsillos de los

mexicanos.


EDUCAR EN PLENA CRISIS


Los datos que tenemos a la mano nos presentan un panorama poco propicio para hacer de la educación una palanca fundamental del desarrollo de nuestro país, cuando leemos que la SEP plantea que para este sexenio sólo serán atendidos un millón de analfabetas de cerca de 6 millones y que sólo un millón 700 mil acabaran la primaria y 2.8 millones la secundaria a través del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), esto lo dio a conocer el subsecretario de Educación Media Superior de la Secretaría de Educación Pública Miguel Székely (La Jornada, 05/Sep/2008). Esto no sólo vale para la educación básica, sino también para el nivel superior pues los rectores de las distintas universidades públicas han llamado a la Secretaría de Educación Pública (SEP) a no hacer recortes al presupuesto destinado a estas instituciones, a no sustituir la administración del desarrollo por la administración del rezago educativo (El Universal, 24/Agos/2008). Sólo en el rubro de la educación superior, existe un rezago de 20 años, según lo reconocen los mismos funcionarios de la SEP (La Jornada, (04/dic/2008).


Existen intentos y programas por parte del gobierno para cambiar esta realidad, como el convenio contra el rezago educativo firmado por el presidente Felipe Calderón en junio de 2008, pero la verdad es que la realidad siempre supera a los deseos gubernamentales.


Aunado a lo anterior está el contexto socio-político de algunas regiones de México donde el crimen organizado, las drogas y la inseguridad han llegado a los espacios educativos provocando con ello mayores dificultades para crear ambientes saludables y propicios para que los niños y jóvenes estudien. Hay entidades donde uno de cada dos estudiantes de bachillerato ha visto que sus compañeros llevan armas a los centros escolares, algunas de éstas entidades serían Baja California, Sonora y el Distrito Federal (El Universal, 17/jul/2008).


Quisiera poner el ejemplo del estado de Veracruz, donde la violencia e inseguridad está inundado los espacios educativos de manera muy evidente, por ello el gobierno del estado ha puesto en marcha el Programa Integral Veracruzano de escuela Segura (PIVES), una especie de extensión del programa federal Escuela Segura. Los municipios que entraran de manera prioritaria, son aquellos donde se presenta más estos fenómenos: Minatitlán, Coatzacoalcos, Córdoba, Orizaba, Papantla, Poza Rica, Tuxpan, San Andrés Tuxtla, El puerto de Veracruz y Xalapa la capital del estado (Diario de Xalapa, 15 /Oct/2008). Con este programa se piensa incorporar mil 68 escuelas en los municipios mencionados.


Esta situación debe movernos a reflexionar y a participar desde nuestros espacios donde trabajamos o colaboramos como educadores en el nivel educativo que sea, para cambiar desde nuestras posibilidades y potencialidades esta realidad tan cruda y preocupante, pero también nos debe mover a exigir mejores políticas de Estado con mayor presupuesto para el sector educativo.


La educación no sólo debe ser vista como una cuestión de ir administrando el rezago educativo de décadas en el país, sino ver a la educación como palanca del desarrollo y como un derecho de cada ciudadano en el país. Desafortunadamente muchos padres de familia aun ven a la educación como una prestación gratuita impartida por el Estado y no como un derecho que se debe exigir, un derecho que el Estado debe hacer valer de la mejor manera. Esto lo plantea Pablo Latapí Sarre en una entrevista (2009). Éste especialista menciona que los padres de familia siguen calificando al sistema educativo en México como bueno y un porcentaje importante como muy bueno pero no tienen un punto de referencia para esa calificación que emiten. Esto nos muestra lo complejo que es el sistema educativo y como se entrelaza con los demás aspectos de la vida económica, política y cultural de las comunidades en México, donde entran en juego muchos actores: alumnos, maestros, padres de familia, sindicatos y el gobierno, entender lo mejor posible este entramado de relaciones es fundamental para elaborar políticas públicas acertadas en el sector educativo a futuro.


www.escuelasecundaria.dnsalias.com

El Referente de la Educación Secundaria en México


FUENTES

Pavón Tadeo María Fernanda, “El derecho a la educación: ¿Es sólo

una metáfora? ¿Por qué no es exigible? Entrevista con Pablo

Latapí Sarre”. Revista Educación 2001 Núm. 165 Febrero

2009.

Periódicos:

La Jornada www.jornada.unam.mx

El Universal www.eluniversal.com.mx

El Diario de Xalapa www.oem.com.mx/diariodexalapa/

domingo, 3 de mayo de 2009

REFLEXIONES de Eduardo Galeano



Porqué todavía no me compro un DVD
de

Eduardo Galeano


Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.
No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!


Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.

¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.

¡Nos están fastidiando! ¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?

¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de xx años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon.

La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.

De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo' pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo!

Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo).

Me educaron para guardar todo. ¡Toooodo! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita.

¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.

Y guardábamos. ¡Como guardábamos! ¡Tooooodo lo guardábamos!

¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus.

Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.

Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.

Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables.

Y las Gillette –hasta partidas a la mitad– se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.

¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables.

¡Los diarios! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos.

Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía "este es un 4 de bastos".

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa (broches) y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden "matarlos" apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney.

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: "Cómase el helado y después tire la copita", nosotros dijimos que sí, pero, ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.

Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se tansformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.

¡Ah¡ No lo voy a hacer!

Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.

Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.

No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.

De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.

Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado.

foto Alecs Ortiz

sábado, 2 de mayo de 2009

VIDEO sobre la doctrina del Shock



La Doctrina del Shock de Naomi Klein

El miedo puede ser el peor enemigo de nosotros mismos, la gente reacciona o deja de hacerlo a causa de él. A los largo de la historia de la humanidad los gobernantes han utilizado diferentes mecanismos para infundir miedo entre sus gobernados, esto con la finalidad de aterrorizarnos y dejarnos en claro de que los necesitamos. Presentamos un video sobre “La doctrina del Shock” de la economista, periodista y escritora Nahomi Klein que viene muy ad hoc con la epidemia que estamos viviendo.


miércoles, 29 de abril de 2009

VIDEO sobre el contrato social


VIDEO SOBRE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL

El siguiente video trata sobre el contrato que todos realizamos cada mañana al levantarnos y no hacer nada por cambiar nuestro entorno. Es cruel pero es real. Mucha gente cree que los problemas del mundo le pertenecen a otros y que uno no es culpable de lo que sucede, que no somos culpables de la pobreza, de la hambruna, la contaminación y muchas cosas más. Si bien es cierto que hay un grupo de gandallas que toda la vida ha hecho lo inimaginable para hacerse más ricos y poderosos a costa del bien común, también es cierto que nuestra indiferencia se los ha permitido.

Dice Max Weber “La no participación es una forma de acción”. La indiferencia de la mayoría ha permitido que el sistema en el que estamos inmersos llegue a estos niveles, donde es más importante el dinero que la vida humana.


martes, 28 de abril de 2009

INVITACIÓN

Presentación de documental
PUEBLOS UNIDOS

Viernes 1 de Mayo
19:00 hrs.
Auditorio de Radio Universidad Veracruzana
Clavijero Núm. 24 col. Centro
Xalapa, Veracruz

miércoles, 22 de abril de 2009

SOBRE policías y agentes de tránsito


En Veracruz los agentes policíacos y de tránsito generan más miedo que seguridad


Por Nancy Ortiz, Educadora y Socióloga


El incidente del taxista de 37 años frente a elementos de seguridad pública, tránsito y bomberos deja en manifiesto la ineptitud e incapacidad de los primeros, la prepotencia de los segundos y la falta de equipo de los terceros.

Vivir estresados y con angustia es una condición de los tiempos hípermodernos que nos tocaron vivir, cada día la gente vive con grados mayores de neurosis y el entorno es un elemento fundamental para que el problema se agrave.

Es evidente que el taxista no estaba loco ni se quería suicidar, sufrió una crisis nerviosa que aunado a la incapacidad de los elementos de seguridad pública, a la prepotencia de los agentes de tránsito y a la falta de equipo de los bomberos el hombre terminó con el cráneo destrozado.

Quizá mucha gente crea que las autoridades no tienen culpa de de que la gente llegue a esos grados de angustia pero si la tienen al no ofrecer un futuro promisorio, la tiene al no generar las condiciones para que la gente viva bien, la tienen al implementar políticas públicas hechas para beneficiar a unos cuantos gandallas a costa del bien común, la tienen al no capacitar a los servidores públicos, la tienen al no supervisarlos y también la tienen al preferir gastar millones de pesos en campañas y mapachería política a equipar bien a un cuerpo de bomberos.

En otros países la policía está al servicio de la comunidad, incluso ayudan a viejitos a cruzar calles y con sus bolsas de mandado, eso jamás lo he visto en nuestro pobre México, porque no sólo es pobre de dinero sino de valores.

Un ejemplo del tipo de policía y agentes de tránsito que tenemos en Veracruz es: los ciudadanos cada vez que ven una patrulla les genera más miedo que seguridad, pues es del dominio publico que ellos están más para joder al pueblo que para ayudarlo, hay innumerables ejemplos de prepotencias y abusos contra la ciudadanía. Y del ejército mejor ni hablar, ellos matan a familias enteras por “equivocación”.

En Veracruz los policías y agentes de tránsito exceden los límites de velocidad, se estacionan a media calle, en lugares prohibidos o se pasan los altos, me ha tocado ver a policías federales estacionados en avenidas prohibidas para cenar tacos. Los agentes de tránsito te detienen sin que cometas infracción, los altos costos de las multas poco han servido para evitar accidentes. Tal pareciera que la dirección de tránsito sólo quiere obtener ganancias y no dar ningún servicio a la comunidad.

El taxista que se aventó de un puente por una infracción de transito puede pasar a formar parte del anecdotario que nos ha dejado el bello puerto de Veracruz o también puede ser una oportunidad para repensar las cosas y tratar de hacerlas mejor. Me gustaría quedarme con lo último.


domingo, 19 de abril de 2009

GANADORES


Ganadores en el festejo del primer aniversario de




ACTORES SOCIALES EN LA RADIO




Nombre: Ariel Mendóza

Lugar: México, D.F.

Premio: Disco doble del segundo festival cultural del Sotavento

Patrocinador: IVEC




Nombre: Erick Murillo

Lugar: México, D.F.

Premio: Documental “Bowling for Columbine” de Michel Moore

Patrocinador: Actores Sociales




Nombre: Alberto Enríquez

Lugar: Alvarado, Veracruz.

Premio: Documental “Biografía del Marqués de Sade” de History Channel

Patrocinador: Actores Sociales




Nombre: Era

Lugar: Estado de México

Premio: Libro “Las intermitencias de la muerte” de José Saramago

Patrocinador: Edgar Onofre, Director de Universo




Nombre: Alecs Ortiz

Lugar: Veracruz, Veracruz.

Premio: Masaje Sueco

Patrocinador: Alberto Enríquez, http://terapeuticoprofundo.blogspot.com/




Nombre: Elida Fentanes

Lugar: Veracruz, Veracruz.

Premio: Playera del gobierno legítimo

Patrocinador: Melina Ochoa, Investigadora Educativa.





¡No te pierdas la segunda parte del festejo, aún tenemos regalos!



sábado, 11 de abril de 2009

ANIVERSARIO


Primer Aniversario de:


ACTORES SOCIALES EN LA RADIO


No te lo pierdas este viernes de 8 a 10 p.m por


www.radiorebumbio.com


habrá regalos para nuestros radioescuchas


Danos de alta en msn e interactua en vivo con nosotros actoressociales@hotmail.com


jueves, 2 de abril de 2009

ENTREVISTA con Jaime Velázquez



Preguntas a Jaime Gerardo Velázquez

Por Frida Mazzotti Pabello


1.-Jaime, cómo nace tu interés por la literatura.

Tuve un error vocacional, creí que podía ser novelista o poeta y abordé un ómnibus (facultad de) letras. Más bien tarde supe con claridad que hubiera sido feliz en una librería. Desde niño quise irme de la casa familiar y me preparaba echando libros en una maleta que luego no podía levantar del suelo. La primera vez que fui a París llevé libros como si allá no hubiera. No pensé en calcetines, camisetas o calzones. De regreso, lo mismo: traje libros de allá que podía haber comprado en la Librería Francesa que estaba en Paseo de la Reforma. Mi vida son los libros, los que otros han escrito.


2.-Publicaste dos poemarios. ¿Qué te dejaron? ¿Los sientes cercanos aún?

Hubo un tercero en esa época, de poesía visual, pero la tradición dominante va por otro lado. Me encaminé hacia la crítica. No puedes escribir sin leer lo que están haciendo los demás, no nada más los de tu generación. Pero la lectura me llevó a otro lado. Emmanuel Carballo me pidió hacer una selección de poetas-poemas novísimos, que publicó en el suplemento dominical del periódico El Día. Después de ese trabajo la lectura de uno mismo se carga de exigencias, tantas que pierdes el camino que llevabas. Son tan cercanos, los poemas que hice, como si tuvieras un hijo de treinta años viviendo en Islandia al que sólo visitas una vez cada diez años. Lo reconoces al tiempo que sabes que es un extraño. Me gusto como fui, sé que eso me permite ser como soy, pero también sé que aquél y yo ahora ya no nos llevamos mucho.


3.-Háblanos de tu época en Vuelta y qué te retribuyó profesionalmente. Trabajaste en la Revista de la Universidad, ¿consideras esta etapa fructífera a nivel profesional?

El trabajo editorial en ambas revistas, y las reseñas de libros que publiqué allí y en diferentes periódicos (algo increíble, haber aparecido en el número 3 de un periódico entonces nuevo, unomásuno, un medio que se echó a perder), son parte de una vida, como te diré, desastrosa. Andas gastando tu tiempo con un optimismo envidiable.


Parte de esos años los conoce Jorge Brash, porque trabajamos juntos y luego íbamos con amigos a oír música tropical en lugares cuyos alrededores hoy deben ser de mala muerte. A Octavio Paz lo traté poco, porque la vida le ganaba a la literatura. Hablar con él era parte del trabajo, salir con los amigos era la meta. A Julieta Campos, que dirigía la revista de la UNAM, nunca la vi porque ella vivía en Tabasco. Y Vuelta la leí desde antes de pensar que iba a trabajar allí, desde que era Plural. Recuerdo fines de semana en Cuernavaca, junto a la alberca, todos nadando o platicando y yo leyendo sábado, o Proceso, Cambio 16. La vida literaria no estaba en la redacción, o en Imprenta Madero. Algunas consultas con Paz eran en su condominio en Guadalquivir y Reforma. La vida era platicar con Ida Vitale y Enrique Fierro, visitar a Ernesto Mejía Sánchez, admirar a Héctor Valdés; los tres, profesores de la UNAM, pero la amistad empieza cuando ya no son mis profesores. La literatura estaba en las bibliotecas, en las librerías, adonde iba solo y donde salía con más de un libro. Tengo un enorme déficit de lectura, no de libros. Si compras tres libros a la semana y lees uno. Pero Gabriel Zaid dice que lo importante es ir haciendo un proyecto de lectura.


4.-¿Cómo es que decides trasladarte de la ciudad de México al Puerto de Veracruz?

El terremoto del 85 me lanzó fuera del DF. Vivía en la colonia Condesa y a unos metros de edificios que se derrumbaron. Donde yo vivía se cayeron paredes que daban a las escaleras. ¡Y el polvo! Tratábamos de creer que el smog no nos iba a matar pero agrégale el polvo de los derrumbes. Los días que siguieron me iba a Cuernavaca con mi esposa para que no se le agravaran a mi hijo de tres años sus problemas respiratorios, y regresábamos porque teníamos que trabajar. Mi hija, que llegó a Veracruz con un mes de nacida, nunca tuvo enfermedades respiratorias, ni catarro, y no exagero. Por ello sé que fue acertada la decisión.


5.- Al llegar al puerto, platícanos acerca de tu experiencia en el Instituto Veracruzano de la Cultura y en la época de quién fue.

El IVEC fue establecido en el puerto para que yo tuviera qué hacer. (Risas) Al venir en la carretera oímos que se estaba dando la noticia de que el gobernador, al tomar posesión, decidía la fundación del IVEC. Ese día llegó el camión de mudanzas con nuestros triques. Y hubo un empleo para mí en la oficina editorial. Entonces trabajé con Ida Rodríguez, Óscar Hernández, Lilí Flores, Ivonne Moreno, Eduardo Sansores.


Publiqué los primeros libros del IVEC, una aventura. Yo venía de Imprenta Madero y en Xalapa estaba empezando Graphos, pero en el puerto no había donde hacer libros. El proyecto de Ida Rodríguez estaba muy bien pensado, era muy completo. Creo que conviene hacer un análisis a fondo de lo bueno y lo malo de los cambiantes e incompletos IVEC que ha habido.

Desde el principio el dinero se iba en sueldos y quedaba muy poco para gastar en realizar ideas. Te digo una. Fuimos un grupo de escritores a leer a Xalapa y pedimos que se organizara una cena para invitar a los colegas y que se diera un acercamiento. Nada. No había dinero y cenamos solos y luego cada quien se fue por su lado. Se perdió un momento que hubiera sido muy importante para todos.


6.- Participas en la literatura del puerto de Veracruz. ¿Cuáles son las convergencias y divergencias con ambientes similares en la ciudad de México y en Xalapa?

Tu pregunta es tema para una tesis de doctorado. Podemos partir de un libro que es una maravilla, La cabeza de Goliat, de Ezequiel Martínez Estrada. Las capitales latinoamericanas son monstruos. Buenos Aires, Caracas, Santiago de Chile, Lima, Ciudad de México. Devoran todo lo que pueden de los alrededores para crecer. Xalapa está cien kilómetros más cerca del DF así que está mejor relacionada con la vida cultural de allá, además que la Universidad Veracruzana tiene una Facultad de Letras en esta capital. Quienes quieren estudiar letras deben tener dinero para pagar su estancia en Xalapa. Muchos jóvenes estudian Comunicación porque es lo más cercano a lo que sería una carrera de letras.


Quizás antes se justificaba demográficamente, pero ahora quizás valga invertir en atender este aspecto fuera de Xalapa. Los porteños tendrán que asimilar que puede ser una carrera redituable. Como sea, me pregunto quiénes imparten las clases de literatura en los bachilleratos veracruzanos. Con esto trato de explicarme qué pasa con la literatura en el puerto. En el pasado, un narrador como Juan Vicente Melo tuvo que emigrar a la ciudad de México. Todavía tiene más lectores allá que acá. Los narradores, poetas, dramaturgos actuales, ¿todavía no pueden quedarse a estudiar esos géneros en el puerto? Otro problema, los libros. Los títulos que encuentras fácilmente en el DF no llegan hasta Veracruz. A los escritores porteños les hacen falta lecturas.


7.- En Veracruz puerto impulsaste tres proyectos literarios: la revista La ventana cerrada, la editorial Nosotros y el suplemento cultural del periódico Sur, ¿qué ha quedado de ello?

Sur se volvió Imagen, y seguimos publicando nuestras opiniones allí. Pero también hemos colaborado en El Dictamen y en Notiver. Hay que hacer una síntesis de la realidad: hace falta dinero y hay un entorno nacional que le da la espalda al desarrollo cultural. No te voy a decir nada nuevo. El cine de Estados Unidos domina el mercado, la televisión por cable o satélite está dominada por Estados Unidos, la televisión nacional es como mirar un cementerio. La radio iba mejorando pero ya viste qué le hicieron a Carmen Aristegui, qué ha pasado con Gutiérrez Vivó; la programación musical se parece al tambaleante Michel Jackson saliendo de una tumba. Y en discos, en libros: hay más extranjeros que nacionales. Visto así, qué puede hacer una revista local, una editorial independiente, un periodismo dinámico pero local.


En mi casa no me aguantan porque soy un criticón de todo. Señalo los defectotes de CNN y qué queda. Los de series españolas, que son mejores que las mexicanas. Pero uno esperaría que hubiera más criticones, a los que les pagaran, que detectaran fallas y defectos. Pero no. Si existe la perfección, la gente que toma las decisiones la evita. No sé por qué. La ventana cerrada se murió después de un empacho que le vino cuando el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes la apoyó con la mitad de sus gastos. Se sintió rica y se puso a tragar en lugar de ahorrar.

El proyecto que tuvimos con Carlos Manuel Cruz Meza existió por el déficit que tiene el IVEC y la UV en la producción de libros, y porque el sector público no tiene por qué estar atendiendo el cien por ciento de esto. Entonces el que se está limitando es el sector privado, porque cree que el gobierno está haciendo su trabajo.


Lo de Sur fueron tres años, ocho páginas semanales los viernes y yo ya estaba agotado, quiero decir, vacío, ya funcionas como Chaplin en la banda sin fin de Tiempos modernos. Pero siguen saliendo páginas culturales entre semana, lo que es un mérito indiscutible de Imagen.


Foto: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjt7jNe6DcYzTL7yD0x52Wc3kJhLDNSr6owe2qzhisRII1I_4emdK__0SK6LtRhBsQl4uZ-cMQ2Jf67UhR7ttntslBqgq6aS3hsNAXUBlyvRdzdGH4XKEFPjIy2wIiWh-HjunOyiqOLmyk/s400/DSC_1093.JPG