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viernes, 14 de agosto de 2020

El machismo que se ve y se ve doble en el funcionariado

 

Efecto Mariposa

Por Nancy Alejandra Ortiz Ochoa

Educadora y Socióloga

 

El machismo que se ve y se ve doble en el funcionariado


El machismo que sí vemos es todo aquel que se manifiesta a través de una violencia directa y que casi cualquier persona es capaz de identificarlo (aunque no necesariamente nombrarlo), esa violencia directa incluye los delitos y agresiones más extremas como son: feminicidios, violaciones, mutilaciones, golpes, abusos, agresiones físicas y/o verbales.

Hay otro tipo de violencias que se da de una manera mucho más “sutil” o menos “violenta”, se disfrazan y se escudan en la cultura, el arte, el humor, la ciencia, las leyes e incluso, en el amor.

Las manifestaciones machistas en el funcionariado público es un machismo que se ve y se ve doble, la primera vez como “vida privada” y la segunda vez como “política pública”. Primero en su espacio familiar o entorno inmediato y después en el ejercicio de sus funciones como servidor.

Las manifestaciones machistas del funcionariado no son cosas menores. No es algo que una disculpa pública a través de twitter solucione. Son manifestaciones de una idiosincrasia muy arraigada que lesiona gravemente el ejercicio pleno de los derechos humanos, sobre todo, de las mujeres.

El machismo debe estar erradicado del quehacer político, no porque un puñado de feministas así lo quiera, sino porque es una ideología que tiene consecuencias graves de lesa humanidad y hay suficientes argumentos o herramientas jurídicas que así lo dictan; pero para erradicar el machismo del quehacer político, también hay que erradicarlo del ámbito privado.

Las y los servidores públicos están obligados a ejercer, entre otras cosas, con perspectiva de género, ya que constantemente están tomando decisiones, revisando leyes, dirigiendo o dictando la política pública nacional. Sin embargo, la perspectiva de género no es un vestido que se pueda poner y quitar a discreción, es justo eso, una perspectiva que se vincula con la praxis. Es decir, si un senador (o cualquier otro funcionario), ejerce violencia machista (aunque disfrace su violencia de cultura, humor o amor), esa violencia difícilmente se va a desvincular de su quehacer como servidor público; porque, como expliqué en la columna pasada, el machismo se reproduce por un sistema de creencias, un sistema cultural que es el más difícil de desarticular.

Adquirir perspectiva de género no es fácil ni sencillo, antes que nada, hay que entender la necesidad de ella, reconocer el machismo, comprender las formas en las que se reproduce, pero principalmente, hay que tener mucha voluntad política para hacerla realmente efectiva.

 

  Twitter: @nancyortiz_

miércoles, 5 de agosto de 2020

El machismo que no se ve...

Efecto Mariposa
Por Nancy Ortiz
Educadora y Socióloga

 

El machismo que no se ve

 

Alguna vez se han preguntado ¿por qué es tan difícil erradicar el machismo? ¿Por qué a pesar de los avances en materia de género sigue habiendo feminicidios, violaciones, trata de personas (en su mayoría mujeres), desigualdad injusta y violencia contra las mujeres? A pesar de que hoy en día contamos con mayores recursos legales y herramientas institucionales, seguimos viviendo en una sociedad machista. Erradicar el machismo no es sencillo, tiene raíces muy profundas y maneras multiformes de manifestarse que, incluso, son difíciles de ver.

            Las sociedades machistas están enmarcadas en lógicas patriarcales, donde las estructuras sociales, políticas, económicas, institucionales, pero sobre todo culturales, priorizan al hombre sobre la mujer. Es decir, el machismo es el resultado de un sistema. Un sistema que ha subsistido por años y que ha derivado en prácticas que colocan a las mujeres en una posición de desigualdad (y si no me creen a mí, busquen y créanle a las estadísticas).

            La violencia contra las mujeres está sustentada en las estructuras culturales machistas. Es decir, el humor, los chistes que decimos y reproducimos, los refranes y dichos populares, el lenguaje que excluye a las mujeres, el arte, el cine, la literatura, la música, la poesía, la publicidad sexista, la industria cultural y sus estereotipo, la cultura popular y sus prejuicios, la educación sentimental, la forma de hacer ciencia y por lo tanto los resultados de la misma, la religión, la historia y la familia que reproduce las lógicas y prácticas de desigualdad, en fin; en todo eso y más hay un machismo que no se ve, un machismo que está presente pero a la vez ausente. Ausente porque se invisibiliza y cuando se invisibiliza, se normaliza, se acepta y se naturaliza.

            El machismo más difícil de ver es el machismo simbólico, ese que ha logrado camuflarse de prácticas y costumbres, de discursos e ideología, de orden natural, de emociones y filosofía

            Erradicar el machismo en México y en el mundo, no es una tarea sencilla, es desarticular un sistema con lógicas muy arraigadas. Si bien es cierto, que hemos avanzado mucho, gracias a los movimientos feministas, también esa cierto que nos falta mucho camino por recorrer. Detectar las manifestaciones machistas en la cultura es nuestro primer y más difícil paso. Del machismo no se salva nadie, ni el hombre más bueno ni letrado, ni las mujeres y ni las propias feministas; porque es la forma de ser y estar que conocimos desde que nacimos. Desarraigarlo de nuestra praxis es una tarea ardua y un proceso necesario pero largo y casi individual. Las instituciones, públicas, privadas y sociales tendrían que ofrecer herramientas de utilidad que abonen a su erradicación. Lo que tenemos hoy día han sido pasos agigantados que se han dado en materia de derechos humanos e igualdad, pero hasta ahora siguen siendo insuficientes. No sólo requerimos de más herramientas legales, sino que requerimos trabajar más en las bases culturales y sociales, pues ahí es donde se sustenta y descansa todo el machismo.

 

  

  Twitter: @nancyortiz_


jueves, 7 de junio de 2018

Estudio sobre Desigualdades en Mexico 2018






Estudios Sobre Desigualdades en México 2018

En El Colegio de México, el estudio de los distintos tipos de desigualdad es una tradición. Se han explorado las desigualdades económicas, educativas, sociales y de género; así mismo se han preparado numerosas investigaciones sobre desigualdades regionales, de capacidades gubernamentales, de organización social o culturales con perspectivas tanto históricas como contemporáneas. La agenda de investigación de El Colegio incluye estudios sobre su origen y evolución, las interacciones entre los diversos ámbitos donde se producen, así como sobre los procesos políticos, económicos e institucionales que les dan forma.
Estas desigualdades son temas de gran pertinencia social y política tanto por su efecto contemporáneo y acumulado a lo largo de la vida de la población, como por sus efectos perniciosos sobre el desempeño económico, integración social y solidaridad en las comunidades. Aunque las desigualdades sociales y económicas han disminuido desde la segunda mitad del siglo XX, todavía son dramáticas en el caso mexicano. En 2014, la probabilidad de que un niño recién nacido en Puebla muriera durante su primer año de vida era casi el doble que en Sinaloa.1 La mayoría de las viviendas de la Ciudad de México cuentan con acceso a los servicios básicos (agua potable, drenaje y electricidad), mientras que en Oaxaca y Guerrero una tercera parte de las viviendas no disponen de estos servicios.2 Finalmente, la proporción de personas en situación de pobreza extrema es aproximadamente 30 veces mayor en Chiapas que en Nuevo León.3

La Red de estudios sobre desigualdades de El Colegio de México se propone establecer vasos comunicantes entre las investigaciones individuales o colectivas sobre el tema, gestionar financiamientos externos para apoyarlas y generar recomendaciones de política pública que permitan insertar nuestras investigaciones y sus resultados en la agenda pública tanto en el plano nacional como en el internacional.
Por el momento, los esfuerzos que aglutina esta Red de estudios sobre desigualdades son seminarios permanentes, cursos en línea e informes anuales.
Este informe analiza la manera en que se acumulan e interactúan las desigualdades en el curso de vida de las personas en México. Se presenta un análisis actual y retrospectivo, a partir de 2000, con la intención de enriquecer el debate público y las plataformas de los candidatos en las elecciones presidenciales de 2018.
En el informe motivamos el estudio de las desigualdades desde diversas disciplinas con énfasis en los legados de desigualdad y en los nuevos retos para la equidad. Para destacar la interdependencia y la acumulación de las desigualdades en México, en este análisis consideramos dos dimensiones que atraviesan tanto los legados como los nuevos desafíos: las desigualdades de género y en el territorio. El Informe también analiza cómo las plataformas electorales de las tres coaliciones que competirán por la presidencia diagnostican y proponen aliviar las patentes desigualdades en nuestro país.


Colaboradores y colaboradoras:

Melina Altamirano y Laura Flamand (coordinadoras)
Carlos Alba Vega, Emilio Blanco, Raymundo Campos Vázquez, Carlos Javier Echarri Cánovas, Claudia Masferrer, Reynaldo Yunuen Ortega Ortiz, Mauricio Rodríguez Abreu, Landy Sánchez Peña y María Fernanda Somuano Ventura.


Este estudio se pude consultar en la siguientes paginas:
http://desigualdades.colmex.mx/
http://desigualdades.colmex.mx/informe2018







1 En Puebla, la tasa de mortalidad infantil fue de 14.8 defunciones de menores de un año por cada 1,000 nacidos vivos, mientras que en Sinaloa fue de 8.5. Dirección General de Información en Salud [DGIS]. (2015). Boletín de Información Estadística, Secretaría de Salud. Consultado el 23 de noviembre de 2016 en http://www.dgis.salud.gob.mx/contenidos/publicaciones/p_bie.html.
2 En la CDMX, 98.9% de las viviendas cuentan con estos servicios, en Oaxaca, 64.1% y en Guerrero 60.4%. Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática [INEGI]. (2016). Indicadores de Bienestar por entidad federativa. Consultado el 23 de noviembre de 2016 en http://www.beta.inegi.org.mx/app/bienestar/#grafica.

3 La proporción de población en pobreza extrema en Chiapas es de 31.8%, mientras en Nuevo León es de 1.3%. Tasa de pobreza extrema. Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática [INEGI]. (2016). Indicadores de bienestar por entidad federativa. Consultado el 23 de noviembre de 2016 en http://www.beta.inegi.org.mx/app/bienestar/#grafica.