viernes, 25 de mayo de 2007

PONENCIA de la UDG

“La educación superior en México en el marco de la

globalización económica”

Por Orión Arturo Flores Camacho

Lic. en Sociología-Universidad de Guadalajara

  • México vs. El Mercado: la goliza imperfecta

Tras muchos años de experimentación en “mercados emergentes” (como Chile o Argentina) las baterías de los Chicago Boys[1] se dirigieron a una de las mayores economías latinoamericanas dejada en manos (aun) del Estado: México. Corría la década de los 80’s, el modelo económico estaba agotado y a este país en el que me tocó nacer le andaba por entrar al selecto grupo de naciones que se consideraban “de primer mundo”. Los Chicago Boys tenían el pase, México las ganas. La ecuación ganadora que años después resultó ser la del caos. Iba iniciando el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado, y con él, los gobiernos controlados por economistas de profesión formados en las principales universidades de Estados Unidos. Se acabó la licenciadocracia, empezaba la era de entrada a la modernidad, la era del neoliberalismo económico.

Eso del neoliberalismo, de acuerdo con sus principales promotores, es un sistema económico que promueve la libertad económica del mercado a través de la desregulación, es decir, de que los Estados dejen de participar en el control económico a través ya sea de legislaciones o de la posesión misma de porciones de la producción. El libre comercio y la disolución de las fronteras comerciales (aduanas) permitirán el desarrollo no sólo de la economía, sino de las sociedades, al permitir que todos entremos en una lógica de competencia, mejorando sistemáticamente nuestras capacidades y potencialidades en aras de ofrecer un mejor producto, un mejor trabajo. Estas ideas fueron consagradas por economistas como Friedman (1980) y Hayek (1960) y aplicadas por sus alumnos más preclaros en todos los rincones del mundo. ¿Por qué en todo el mundo? Por que la economía neoliberal está pensada y diseñada para ser aplicada en todo el mundo, si no el sistema no se desarrollaría y sus bondades no podrían ser disfrutadas por todos[2].

Evidentemente el modelo económico mexicano llevado hasta antes del sexenio de Miguel de la Madrid no comulgaba con ninguno de estos supuestos. Desgastado después de casi 40 años de aplicación, el modelo de “sustitución de importaciones”[3] ya estaba dando sus últimos suspiros, desafortunadamente eran muy fuertes y tambaleaban a toda la economía nacional: devaluaciones, inflación e inestabilidad eran las constantes a principios de los 80’s. El cambio de modelo debía de darse de inmediato, en primer lugar para competir en el mercado mundial y, por consecuencia, entrar al primer mundo.

Así, dentro del gris sexenio de Miguel de la Madrid (en donde tuvo que haber un gran temblor y un mundial de futbol para que pasara algo), México signó el Tratado General de Aduanas y Aranceles (GATT por sus siglas en inglés), principal promotor del modelo neoliberal y que a la postre se convertiría en la poderosa Organización Mundial del Comercio (OMC). Se acababa de firmar nuestra entrada de primerísima fila al libre comercio y el mercado mundial.

¿Será?

Las aduanas se abrieron de manera sistemática a productos de manufactura extranjera que vieron en México un mercado virgen y por demás exquisito. La inversión foránea también empezó a ver en México un lugar para emprender jugosas aventuras económicas materializadas en forma de establecimiento de centros de producción. Aunque veníamos de una década perdida en el aspecto económico (los 70’s), marcada por la hiperinflación y la caída del poder adquisitivo del mexicano, el mercado se antojaba suculento.

Sin embargo, el manjar era exclusivo de algunos cuantos. Rápidamente la economía nacional se fue a pique, pues esta aun estaba controlada de manera mayoritaria por el Estado. Desde el más modesto carrito de paletas propiedad de algún sindicato corporativista hasta Petróleos Mexicanos (empresa especialmente golpeada por los descensos mundiales del precio del oro negro) se vieron afectados. Muchos quebraron, otros se endeudaron. La competencia no era la más justa. El partido iba empezando y la goleada ya se dejaba sentir.

Llegamos a 1987 y a nuestra bolsa de valores le dio por hacer crack. El famoso legorretazo, concretado en los principales centros de especulación monetaria en el país y el mundo, provocó una fuga masiva de capitales del país, lo que derrumbó los principales indicadores macroeconómicos mexicanos. Fue el bautizo de fuego de nuestra incipiente economía de mercado, o diciéndolo en términos futboleros, el mercado nos acaba de meter un golazo, con todo y túnel al portero.

Curiosamente, la economía se recuperó y los índices de crecimiento se fueron viendo más amables para el país. Claro, esto en términos macroeconómicos, por que la realidad, la cotidianidad en México era otra: el poder adquisitivo popular era cada vez menor, las oportunidades escasas y el panorama incierto. Aun con esto, y para acabar de consolidar nuestro paso firme hacia el primer mundo, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari[4] México fue admitido en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), un instrumento más para la promoción del neoliberalismo en el mundo, y firmó con Canadá y los Estados Unidos el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), con el cual las fronteras arancelarias en Norteamérica desaparecerían, consolidando en la zona la práctica verdadera del libre comercio y la competencia sana. Si chucha, como no[5].

El TLCAN entró en vigor con el primer minuto de 1994. El silbatazo inicial del segundo y más reñido tiempo de esta contienda tuvo acompañamiento de rifles en la frontera que el mismo Tratado había olvidado: la del sur, la de Chiapas. Con todo, el TLCAN arrancó sin que las fronteras repentinamente se hubieran abierto de manera completa a todos los productos. Vamos, las andanadas de trailers con mercancías transitando sin ningún problema por los puentes internacionales fronterizos de la región nunca existieron. El libre comercio era una quimera fantástica. Tan fantástica que su ilusorio crecimiento económico se fue a la basura con un error en Diciembre de ese mismo año.

Hubo cambio de gobierno en México, Carlos Salinas le entregaba a Ernesto Zedillo (preclaro alumno friedmaniaco) la presidencia de la república y en pocos días decidió devaluar la moneda para fomentar las exportaciones. Error. La devaluación se salió de las manos, al punto de que el peso perdió casi la totalidad de su valor frente al dólar. Quienes tenían deudas en dólares lo perdieron todo[6]. Las empresas extranjeras sacaron sus inversiones del país y esto se convirtió en una reproducción a escala del infierno. La Crisis llegó para quedarse.

¿Qué fue lo que pasó para que tan apocalíptica situación se diera? La sola implantación del modelo neoliberal en México es al mismo tiempo causa y respuesta. La economía de mercado busca crear naciones productivas autónomas y competitivas, sin embargo México no reunía la primera condición, pues dependía en gran medida de las importaciones de materia prima e incluso de productos ya manufacturados para poder echar a andar su aparato industrial. Lo que pasó en México fue la reedición de las crisis que a principios de los 80’s ya habían pasado las dictaduras militares y neoliberales de Chile y Argentina. La rápida pauperización de la sociedad mantuvo al filo de la navaja la estabilidad ya no sólo económica, sino social de la nación, sobretodo con el panorama político que a lo largo de 1994 se vivió (Chiapas, Colosio, Ruiz Massieu).

Es evidente que México no estaba listo para enfrentarse con la economía de mercado. No estábamos listos para el primer mundo, tan no lo estábamos que los indicadores económicos nunca nos fueron amables (y menos después del crack del ’87) y además llegamos a tener una crisis de la magnitud de la del 94-95 nos tuvo a la orilla de la quiebra total[7].

El primer mundo nos ha estado resultando muy costoso. La goliza se estaba (¿se está?) concretando con insospechadas consecuencias. Pero esto en términos generales. Hubo actores individuales o sectoriales que se las vieron particularmente difíciles. La educación superior en México fue uno de éstos.

  • La educación superior en México: jugando de banca

Aunque hay universidades desde los tiempos coloniales, hablar de un sistema de educación superior en México es incierto en muy buena medida, sin embargo se reconoce que a partir del triunfo de la Revolución Mexicana a nivel nacional éste empezó a cobrar cuerpo y, principalmente, relevancia (OCDE, 1997). La refundación de la Universidad Nacional Autónoma de México y el establecimiento de centros regionales de educación superior (como la Universidad de Guadalajara, la Autónoma de Nuevo León o la Veracruzana) lograron poco a poco construir las bases sobre las cuales se asienta hoy en día este sistema educativo en particular.

Sin embargo, problemas y nubarrones se cernieron desde un primer momento sobre este novísimo actor en la vida social del país. En primer lugar, muchos centros educativos se vieron en problemas para consolidarse económicamente. Las fuentes de financiamiento fueron, son y serán adversas con los centros de educación superior pública[8]. Sin embargo, y a pesar de las dificultades que ha representado para los diversos actores universitarios hacerse de recursos, el sistema se expandió a tal medida que una universidad como la UNAM, a finales de la década de los 60’s, ya era una institución educativa súperpoblada, de acuerdo con estudios y análisis de la OCDE (1997), Muñoz García (2002) y Herrera (2002).

El crecimiento regional también fue relevante. Algunas de las universidades de provincia anteriormente mencionadas centralizaron la oferta educativa en sus regiones de influencia y presentaron un crecimiento en infraestructura y población escolar muy significativo. Esto ayudó a que las ciudades en donde se establecían estos centros educativos (capitales de estado, por lo general) se convirtieran en el motor del cambio y el desarrollo de sus regiones (Muñoz García, 2002).

Sin embargo, todo por servir se acaba, y para finales de la década de los 70’s el problema ya estaba alcanzando límites insospechados. Si bien es cierto que el crecimiento había sido una constante en la mayoría de las universidades mexicanas y que muchas de ellas se habían convertido en polos del conocimiento y en reconocidas figuras de opinión en sus zonas de influencia, ya no se daban abasto, y eso que los niveles de población inscrita en educación superior (un número que fluctuaba entre el 3 y el 5% de la población entre 18 y 24 años) eran bajísimos. El problema se encontró pronto: falta de políticas públicas claras para el desarrollo del sistema de educación superior.

La Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) llegó a la década de 1980 con una pléyade de coflictos producto de los problemas de satisfacción a la demanda que muchas de sus universidades agremiadas tenían, y llegaron con un objetivo claro: establecer políticas públicas en conjunto con el gobierno federal para encontrarle salidas al problema. Sin embargo, y como consignan autores tales como Acosta Silva (2002) y Hernández Yánez (2005), muchas de estas soluciones se reducían a transferir más recursos oficiales a la educación superior.

Sin embargo, y como el mismo Acosta Silva refiere, si se diseñaron diferentes instrumentos de política pública para el mejoramiento y el desarrollo de la educación superior. Muchas de estas políticas tenían que ver con el financiamiento (Sistema Nacional de Investigadores, apoyos para el crecimiento de la infraestructura, creación de nuevos centros de educación superior, etc.), pero entra a jugar un nuevo actor, uno determinante que mandará a la banca definitivamente a la educación superior en México: la evaluación.

La evaluación de programas y planes de estudio, de la eficiencia terminal, la titulación y demás indicadores educativos se volvió necesaria para que las instituciones pudieran acceder a más recursos por parte del Estado. Además, por primera vez en años, se empieza a hablar de fiscalizar los recursos que las universidades manejan[9] (Acosta Silva, 2000; Ibarra Colado, 2002). De esta manera, sólo se entregarían dotaciones adicionales de recursos a aquellas instituciones que cumplieran con ciertos estándares de desempeño.

Esta iniciativa, presentada de manera descontextualizada, quizás no diga nada. Sin embargo, es importante analizarla por que nació en los mismos años en los que en México se empezaba a instaurar el modelo neoliberal de economía. ¿Coincidencia? Ninguna. Una peculiaridad que guarda el modelo es que sus principales instituciones supranacionales encargadas de promoverlo (FMI, BM, BID, OCDE, OMC) se la viven dándole sugerencias a los países miembros para que cambien sus maneras de hacer eminentemente nacionalistas por unas más de mercado. El caso de México ha sido especialmente peculiar, pues un diagnóstico pormenorizado de su situación educativa fue realizado por la misma OCDE en 1997 para que, a partir de ahí, el país emprenda una reforma educativa integral la cual lleve a una mayor participación del sector privado.

La evaluación en concreto es una estrategia de carácter eminentemente empresarial. Los principales modelos evaluativos aplicados en educación (como el de Stake, CIPP, Stenhouse y otros) nacieron primordialmente para medir la productividad de las empresas. Pero bueno, es lo que se ha hecho. El estado mexicano implementó diferentes mecanismos de acreditación y estandarización por medio de los cuales determinaría qué universidades merecerían estas ansiadas partidas presupuestales extras.

El hecho de que haya aparecido en el ámbito de la educación superior la palabra “evaluación” tiene que ver con la aparición de otro jugador muy importante, que no vería luz formalmente sino hasta la década de 1990: la calidad educativa.

En el nombre de la calidad educativa se han cometido muchos pecados, pero como ya algunos autores han referido, el objetivo era ese: crear un sistema educativo competitivo, eficaz, racionalizador de los recursos, eficiente y con una planta académica en constante actualización (ya no expansión) (Márquez Jiménez, 2004). Y de nueva cuenta, caemos en los conceptos preferidos por parte de todos los teóricos del neoliberalismo, utilizados básicamente para describir y conceptualizar a una empresa (en este caso, una institución de educación superior) con la capacidad de competir y posicionarse en el mercado como una opción viable para ser consumida. Háganme el peregrino favor[10].

En esta lógica se vieron envueltas las principales universidades públicas, quienes pasaron de ser las beneficiarias de un estado proveedor a las “perseguidas” (por decirlo de manera eufemística) de un “estado evaluador”. Los resultados, aunque lentos, empezaron a promoverse de inmediato. Como mencionan Hernández Yánez y Chavoya Peña (en Noriega Chávez, 2005), muchos indicadores educativos básicos se fueron a la alza: número de personal docente de tiempo completo, personal con estudios de posgrado, certificación de programas por parte de evaluadores externos, producción editorial más prolífica, etc.

Muchas universidades, por su tamaño e infraestructura, pudieron acoplarse rápidamente a las nuevas exigencias económicas, sin embargo, y como ha sido una constante a lo largo de la historia de la educación superior en México, no podemos hablar de todas. Aun hoy existen universidades públicas en el modelo francés de escuelas y facultades, y en general existen severos problemas para la dotación de profesores de tiempo completo con estudios de hasta tercer nivel (doctorado).

Sin embargo, la cuestión parece no haber desalentado mucho a las universidades en sus intentos por obtener más recursos. Finalmente, han aprendido que no sólo el gobierno y la autogestión son las únicas maneras para allegarse dinero. Si se ha permitido la entrada de la iniciativa privada a sectores que históricamente fueron un nicho nacional (minería, industria manufacturera, etc.), ¿por qué no habría de hacerlo a la educación superior?

Este fenómeno, el de voltear al mercado en busca de recursos, ya lo veía Acosta Silva al hacer su análisis de las fuerzas internas y externas en las que la universidad mexicana se encuentra inmersa. El mercado es una fuerza externa con mucho dinero, y se ha podido demostrar, de acuerdo con el autor ya mencionado, que la cooperación ha llegado a ser cordial y de entendimiento.

Por supuesto que esto tiene sus implicaciones. El hecho de que la educación superior nacional esté volteando a ver al que durante mucho tiempo fue el “enemigo burgués” es por que el Estado ha decidido paulatinamente recortar el gasto en educación y ha mandado “a la banca” a la educación superior como una prioridad. Es cierto, este sector es en el que se produce el conocimiento necesario para el desarrollo del país, pero no resulta tan rentable como podría ser, por ejemplo, la simple importación de tecnología, ciencia y recursos humanos. Ante lo bochornoso de la situación, las instituciones de educación superior han volteado a ver a los agentes del mercado para conseguir recursos. Y esto es un triunfo para el sistema económico, finalmente, pero resulta curioso que la cosecha de dinero en este lado del mundo haya resultado hasta el momento escasa.

Y sin recursos a disponibilidad, la educación superior pública no puede aspirar a un puesto de titular en este juego que México está jugando contra el primer mundo.

  • Esos malditos penaltis. Conclusiones.

Como nación en general hemos aprendido a vivir de una manera u otra dentro del actual sistema económico[11], conocemos sus reglas y sus prácticas cotidianas y actuamos en consecuencia. Sin embargo, dentro de la educación superior es imposible hablar de una tersa y ya no digamos completa integración al mercado, principalmente por la existencia de cuadros que se resisten a lo que se ha llamado “la conspiración capitalista”.

Y es que es cierto. Por más que uno intente no atender a las voces que hablan del monstruo devorador de sociedades y culturas que es el sistema económico, las prácticas nos hacen ver que si existe y que ha golpeado duramente a muchos sectores. Las brechas entre ricos y pobres son cada vez más grandes, al igual que las brechas entre universidades ricas y no.

La UNAM, la UdeG, la UANL, la Veracruzana y la BUAP, entre otras, son de esas universidades de arraigada tradición que han logrado posicionarse como referentes obligados en los ámbitos académicos, políticos y culturales de la nación, lo que les ha redituado en una cantidad muy importante de recursos. Sin embargo, ¿qué pueden hacer universidades públicas como la recién creada Universidad de Quintana Roo, la de Baja California Sur u otras de modelos académicos y de gestión diferentes como la Pedagógica Nacional o la Autónoma Indígena de Sinaloa? No mucho, más que ver de lejos como sus socios más consolidados en la ANUIES se convierten en voceras del movimiento y receptoras de los recursos.

Sin embargo, y es aquí por lo que digo que la educación superior pública se fue a la banca con el sistema neoliberal, aun no pueden ser referencia en el mundo empresarial. ¿Quién no ha visto anuncios en el periódico en los que se busca personal de mando medio para una empresa pero que dicen claramente “UdeG absténganse”? Está claro que si los actores del mercado no han sido los grandes mecenas del sistema de educación superior pública es por que no lo ven rentable. Además, para el sector privado hay opciones muy claras de educación: el Tec de Monterrey, las universidades confesionales como las de los jesuitas, el Opus Dei o los Legionarios de Cristo u otras que son de avanzada como el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuna académica de muchos de nuestros más preclaros tecnócratas. Todas estas instituciones de élite instruyen a los cuadros que el sistema necesita para prevalecer, y no más.

Y como ya se mencionó en una referencia, para muestra queda lo que intenta hacer el entrante gobierno de Felipe Calderón (con un Chicago Big Boy como Carstens, ex funcionario del FMI, a la cabeza del gabinete económico) con el presupuesto para el año 2007: recorte generalizado al gasto social y educativo. Es como si después de haber perdido por goliza en los 90 minutos reglamentarios el duelo contra el primer mundo, a México nos propusieran jugar una partidita de penaltis…y perdiéramos, cumpliendo con todos los pronósticos.

Y en este último duelo, la educación superior entraría de cambio, sustituyendo las piernas cansadas de algún otro sector golpeado (se me ocurre el campo mexicano, que se abre al libre comercio en 2007). Y, con las piernas atarugadas, el rector de la Fuente (el más importante de toda la ANUIES) manda el balón hasta el fondo…de las tribunas. “Es que es la falta de preparación, es la falta de minutos jugados y además las lesiones han estado peliagudas”, diría.

Nimodo. No estamos todavía listos para jugar un Mundial de este tamaño.


  • Bibliografía

ACOSTA SILVA, Adrián (2002), Ensamblajes conflictivos. Políticas públicas y reformas universitarias en México. Universidad de Guadalajara. México.

FRIEDMAN, Milton (1981), Libertad de elegir: hacia un nuevo liberalismo económico. Grijalbo. México.

HERRERA, Alma (2002), La transformación de la universidad mexicana. Diez estudios de caso. Universidad Autónoma de Zacatecas-Miguel Ángel Porrúa. México.

IBARRA COLADO, Eduardo (2002), “La nueva universidad en México: transformaciones recientes y perspectivas” en Revista Mexicana de Investigación Educativa. Consejo Mexicano de Investigación Educativa. Vol. VII, número 14, enero-abril 2002. México.

MÁRQUEZ JIMÉNEZ, Alejandro (2004), “Calidad de la educación superior en México. ¿Es posible un sistema eficaz, eficiente y equitativo?” en Revista Mexicana de Investigación Educativa. Consejo Mexicano de Investigación Educativa. Vol. IX, número 21, abril-junio 2004. México.

MUÑOZ GARCÍA, Humberto (2002), Universidad, política y cambio institucional. Universidad Nacional Autónoma de México-Miguel Ángel Porrúa. México.

NORIEGA CHÁVEZ, Margarita (coord.) (2005), Cultura política y política educativa en el sexenio de Ernesto Zedillo. Universidad Pedagógica Nacional-Plaza y Valdés. México.

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (1997), Exámenes de las políticas nacionales de educación. México.



[1] Con este apodo fueron conocidos una serie de economistas egresados de la Universidad de Chicago que fueron formados por los padres del neoliberalismo económico: Milton Friedman, Frederick Hayek, entre otros. El campo de experimentación económica fueron países dominados principalmente por dictaduras militares aliadas a los Estados Unidos, como los que se mencionaron anteriormente.

[2] “Si, ajá” fue la respuesta automática que se me ocurrió al escribir esto, sin embargo por ética debo evitar que esta quede consagrada en el cuerpo del trabajo. Ya tendré oportunidad de decirlo más adelante en este ensayo de una manera más propia, más apegada al lenguaje científico y académico que pretendo desarrollar.

[3] El modelo de sustitución de importaciones fue implantado en México durante el sexenio de Lázaro Cárdenas. Consiste en poner barreras a las importaciones de mercancía en pos de establecer una infraestructura industrial tal que permita sustituirla por una manufacturada en el país. A este modelo también se le denominó “nacionalismo económico” (FUENTE: http://www.eumed.net/cursecon/dic/S.htm#sustitución%20de%20importaciones ).

[4] Ex secretario de Programación y Presupuesto durante el sexenio de Miguel de la Madrid, impulsor de muchas reformas y prácticas propias del neoliberalismo como el recorte al gasto social y el adelgazamiento del estado. Durante su sexenio se emprendió la privatización de numerosas paraestatales, en concordancia con esta lógica, tales como Telmex, Aeroméxico y la banca en general.

[5] Perdón, esta vez no me pude contener.

[6] Ahí está nuestro flamante gobernador, Emilio González Márquez, de acuerdo a la propaganda electoral que se produjo durante su campaña.

[7] En este sentido resultaron salvadores los 20 mil millones de dólares que el gobierno de Bill Clinton envió a México para asegurar su supervivencia económica en los primeros días de la crisis.

[8] Aquí podemos contar anécdotas e historias como la que cuenta que a la UNAM el gobierno federal únicamente le iba a dar un año de presupuesto tras la obtención de su autonomía en 1929, o como la última (y en verdad primera) metida de pata del gobierno de Felipe Calderón que intentó recortarle, solamente a la UNAM, 900 millones de pesos para el próximo ejercicio fiscal.

[9] Acción que se vería concretada durante el sexenio de Ernesto Zedillo con las primeras auditorías a las finanzas universitarias. En el ámbito local, se recuerdan las diferentes auditorias que en su momento han enfrentado al gobierno del estado y a la Universidad de Guadalajara.

[10] Hablar de esto puede remitirnos rápidamente al pensamiento y el discurso de aquellos que piensan que mercado es una gran conspiración que busca quitarnos los derechos sociales que nos hemos ganado en base de luchas y esfuerzos, y que el promover la calidad y la competitividad tiene que ver con un proyecto de privatizar la educación. Yo he llegado a creer que esto es posible, sin embargo no deja de sonar conspiracionista y hasta absurdo. Simplemente así es la cosa.

[11] En la clase media profesionista, por que es evidente que en las clases más pobres es imposible siquiera sobrevivir.

jueves, 17 de mayo de 2007

NOTICIA de la Facultad

Sociología SEA nuevamente participa
con ponencias a nivel nacional

  • La selección de ponencias de nuestros estudiantes a nivel nacional habla de la calidad en la educación e investigación que se realiza en la UV

Orizaba, Ver.- La Facultad de Sociología del Sistema de Enseñanza Abierta (SEA) de la Universidad Veracruzana (UV) consolidó su presencia en eventos de nivel nacional al participar con ponentes en el XIV Encuentro Nacional de Estudiantes de Sociología.

Celebrado en la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), el Encuentro recibió a estudiantes y docentes de diversas universidades del país y ahí Nancy Alejandra Ortiz Ochoa, estudiante del VI semestre, participó con la ponencia “Uso de las nuevas tecnologías en la Educación”, en la cual hace un análisis del uso de la tecnología y la manera en que se incorpora la Internet a la educación. Del 2 al 4 de mayo, la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL congregó a los sociólogos universitarios del país bajo el tema “El pensamiento sociológico en aras de la transdisciplinariedad”.

De acuerdo con la estudiante, dichos encuentros académicos “son un espacio necesario para que los estudiantes de la UV puedan conocer el trabajo sociológico que se realiza en el resto de las universidades del país”.Ortiz Ochoa también aseguró que “la selección de ponencias de nuestros estudiantes a nivel nacional habla de la calidad en la educación e investigación que se realiza en la UV”.


Tomado de: http://www.uv.mx/universo/266/regiones/regiones33.htm

martes, 8 de mayo de 2007

ARTÍCULO de opinón sobre la crisis del azúcar, por José Antonio Amaral

LA AMARGA CRISIS DEL AZÚCAR

José Antonio A. Álvarez
Lic. en Comercio Internacional,
Egresado de la UV

En materia internacional, el Estado mexicano se ha visto inhibido en promover buenas políticas de comercio exterior, resultando entonces un detrimento al desarrollo de los sectores básicos de producción nacional, al grado de poner al filo del desmantelamiento total a los sectores agrícolas y agroindustriales de la nación.


Desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (TLCAN,1994), los niveles de competitividad de los productores nacionales se vieron mermados, ya que por un lado se promovió el desgravamiento arancelario a las importaciones de productos agropecuarios originarios de los países vecinos del norte, y por otro lado se dejaron de otorgar subsidios e incentivos internos que permitieran la competencia en igualdad de circunstancias en el nuevo esquema del libre comercio.



Contraponiendo los intereses norteamericanos a los nacionales, se violaron las garantías establecidas en los Artículos 25 y 26 de nuestra constitución, los cuales señalan que será prioridad del Estado atender el desarrollo sustentable de los sectores productivos del País. Así mismo promoverá la participación de los sectores social y privado, de acuerdo con la ley reglamentaria en la materia para impulsar y organizar las áreas prioritarias del desarrollo mediante criterios de equidad y productividad. Se apoyará e impulsará también a las empresas del sector privado sujetándolas al interés público y al beneficio general.
Emblemáticos son los dislates cometidos, cuyos saldos negativos resultan de desproporcionada magnitud. El caso del sector azucarero es ejemplar.



Debido a una mala negociación de origen sobre las condiciones de intercambio comercial en el marco del referido Tratado, se agravó aun mas la situación de los ingenios, que estuvieron al borde de la quiebra por las deudas millonarias ocasionadas.


Podemos señalar que la caída del sector se vio determinantemente afectada por la obstinación del gobierno federal de favorecer a los productores norteamericanos con las importaciones de fructuosa a nuestro país, libre del pago de impuestos (800 mil toneladas anuales, con la mira de incrementarse a dos millones) y a su vez la acotación que se hizo hacia Estados unidos para la exportación de azúcar mexicana, error cometido por la firma de unas llamadas cartas paralelas que fueron firmadas en el 94 por Carla Hills, por parte de Estados Unidos y Jaime Serra Puche por México.



El jarabe de maíz de alta fructuosa (JMAF) termino por desplazar las ventas de azúcar hacia la industria refresquera, beneficiándose directamente las compañías transnacionales como Coca.Cola y Archi Daniells, principales importadoras del endulzante originario de Estados Unidos.

Asimismo, la negativa de Fox por impulsar la ley de desarrollo sustentable de Caña de azúcar, la cual permitiría la diversificación de la industrialización del fruto. Con este veto aplicado se manifestó la tendencia presidencial de proteger los intereses de las compañías extranjeras en detrimento del campo mexicano.


La primera gran manifestación de repudio hacia el gobierno foxista por ser cómplice al darle seguimiento a las medidas zedillistas; fue precisamente por los cañeros de todo el país, exigiendo el pago de 4 mil 500 millones de pesos que les adeudaban los dueños de los ingenios por la Zafra del ciclo 1999-2000.


Ante tal situación y arrinconados por sus propios errores, el presidente y los funcionarios de SAGARPA y Secretaria de Economía procedieron a decretar la expropiación de 27 Ingenios Azucareros con el objeto de “sanearlos”, los cuales contaban con una cartera vencida por 19 mil 297 millones 678 mil pesos. Cifra que no fue agregada a los pasivos totales en el momento de la ejecución respecto al costo fiscal total de la operación; erosionando irremediablemente los recursos del erario federal (Auditoria Superior de la federación, 2005).


En la actualidad, 14 de estos ingenios se han devuelto a los particulares, pero el saneamiento al que fueron sujetos esta en entredicho, ya que aun no se liquidan las deudas causadas, que a la fecha suman mas de 15 mil millones de pesos, costo que finalmente nosotros los mexicanos debemos pagar, ya que el fideicomiso (FINA) con el que se manejo a los ingenios expropiados fue mal administrado y los pasivos generados nunca se pudieron recuperar durante su operación la cual siempre requirió de apoyos fiscales externos, es decir los ingenios expropiados no se pudieron recuperar, y para su buen funcionamiento tuvieron que ser levantados operativamente con recursos adicionales inyectados directamente del presupuesto del gasto público (cualquier semejanza con el FOBAPROA es mera coincidencia).


Recientemente, el Pelele-Presidente Calderón dio a conocer el apoyo al sector azucarero, para promover la exportación del endulzante hacia Estados Unidos.

Anuncio que no resuelve nada ya que a final de cuentas beneficiará a las transnacionales, las cuales son dueñas de gran parte de los ingenios azucareros mexicanos, y no existe compromiso alguno por ajustar los precios de la caña a sus costos reales, afectando inevitablemente al agricultor debido a los altos costos de producción y al ínfimo precio en que se sitúa la tonelada del fruto en el mercado.



Aquí manifestamos algunas posibles medidas para contrarrestar el creciente embate:

1. Renegociación del capitulo Agropecuario del TLCAN con Estados Unidos.
2. Imposición de precios de garantía a las importaciones de fructuosa.
3. Imponer responsabilidades hacia los industriales del azúcar, obligándolos a recuperar financieramente al sector mediante una saneamiento interno, aplicando simultáneamente una auditoria permanente y exhaustiva por parte de las autoridades fiscales, para que estos ajustes no afecten a los trabajadores del ingenio.
4. La tecnificación de los agricultores a partir de incentivos fiscales dirigidos única y exclusivamente al agro (no a los ingenios) para hacer mas eficiente la siembra y cosecha de su producto.
5. Impulsar la diversificación y el desarrollo en la investigación para la industrialización de la caña de azúcar en la producción de artículos alternos (etanol, forrajes, fibras textiles).
6. Apoyar mediante becas y subsidios el desarrollo de estudios e investigaciones sobre tecnologías alternativas que sean realizados por instituciones educativas públicas.



Sin lugar a dudas esta es solo una más de las atrocidades cometidas en perjuicio de la nación, resultado de la arrogancia y falta de voluntad del gobierno anterior (sin tener esperanza alguna en que lo solucione el gobierno presente), que se manifestó indiscutiblemente como un representante de negocios de los capitales extranjeros en nuestro país.

(joseantonioamaral@hotmail.com)

miércoles, 2 de mayo de 2007

ARTÍCULO de opinión sobre la vida por Enrique Dussel

La "vida": sí; pero toda la vida
por Enrique D. Dussel

Hemos escrito cientos de páginas probando -en mi Etica de la liberación- que la "vida humana" es el fundamento absoluto material (en cuanto contenido) de la pretensión de bondad de todo acto humano. Todo acto humano, máxima, institución, sistema, puede ser considerado éticamente bueno si afirma o desarrolla algún aspecto de la "vida humana".

Es más, ningún acto puede dejar de tener en cuenta ese principio universal: o, en el largo plazo, afirma la vida o mata de alguna manera. Por ello hemos criticado los formalismos, los racionalismos, el cinismo de la razón instrumental, por no incluir entre las condiciones de la moralidad la afirmación de la "vida" y,fundamentalmente (sin antropocentrismos) , a la vida "humana".

Actualmente hay grupos que toman también la vida como criterio de moralidad, pero la toman parcialmente, para solucionar un solo caso (y de manera igualmente unilateral). A eso le llamaré técnicamente una "falacia reduccionista": reducen el tema a una de sus posibilidades. Tomemos algunos ejemplos para entender la cuestión.

Si una honesta y ejemplar -según hemos leído en su biografía- tejedora, pastora, madre y abuela de gran familia, indígena, de sexo femenino, en su edad de extrema dignidad por estar en su senectud -como diría Séneca- es violentamente atacada, violada y muerta por un grupo asesino, ¡se ha atacado a la vida humana! El acto no podrá pretender ser bueno; es perverso,injusto, reprobable.

Si a millones de trabajadores o empleados del Estado se les pone en riesgo los fondos de su retiro, que con miles de horas de trabajo (de su "vida", entonces, que se han objetivado en bienes, y entre ellos en sus aportes mes tras mes durante años) ha acumulado, dejando a discreción de un capital privado que podría en su momento declararse en quiebra, es "matar" de alguna manera a todos esos hombres y mujeres en su "vida", porque la pobreza (toda pobreza es menos-vida, peor-vida, acortar-vida) ensombrecerá su muerte anticipada, es ¡atacar la vida humana!

Intentar privatizar un bien del pueblo -como Pemex-, bien común que permite usufructuar una riqueza que ayuda a mejorar la salud, la educación, la felicidad y longevidad del pueblo, es poner en riesgo nuevamente la "vida" de millones de hombres y mujeres, y restringir a que esos bienes sean usados por unos pocos mexicanos y, lo peor, por extranjeros, es ¡negar la vida humana!

Entregar la educación de nuestros hijos en la enseñanza pública y los medios de comunicación (que son como una segunda escuela del pueblo) a manos de aquellos que toman esos sectores tan esenciales de la "vida" humana para fines gremiales espurios o de simple ganancia económica es, nuevamente, ¡atacar la vida humana!

Obligar a una niña violada a que dé a luz el hijo, fruto de una violación, no ayudando en la educación del hijo ni haciéndose cargo de tantos efectos negativos que sufre la joven madre, atenta de muchas maneras contra la "vida" y la dignidad de la madre. En primer lugar, porque el machismo de nuestro medio no hace también responsable del acto al "padre soltero". ¿Quién ha pensado, como acontece en países menos machistas y más desarrollados, imponer por ley la posibilidad de señalar quién es el padre de la criatura (aunque sea un joven irresponsable) , a fin de que no sea sólo la pobre muchacha la víctima del don Juan? El dicho "padre soltero" (la expresión suena extraña, por no usual, pero nos muestra la injusticia con que se acomete a la "madre soltera") deberá hacerse responsable de todos los gastos y obligaciones educativas de su hijo si su madre (aunque no fuera su esposa) quiere tener dicho hijo. Esto por lo menos haría responsable igualmente a la parte masculina. En segundo lugar, porque toda pretensión de bondad de un acto exige un pleno y autónomo consenso, una libre determinación del agente moral. Nadie, ni el juez ni ninguna institución, por más sagrada que se pretenda (y menos la fundada por Jeshúa de Nazaret, que instituyó la inviolabilidad y última instancia de la conciencia moral de la persona), puede pretender suplantar o decidir por el actor ético. La mujer y el varón (este último como corresponsable de la decisión que tome la mujer, en cuyo cuerpo se engendra el nuevo ser humano) que conciben un hijo/a son, como decimos, la última instancia ética de la decisión, y pueden ser juzgados por haberla adoptado, pero nadie puede ocupar su lugar. Se les puede dar consejos, se puede pretender proclamar reglas o leyes públicas,pero la instancia subjetiva es la definitiva.

La vida de la madre viene primero; después la del hijo/a. Es una cuestión de vida o muerte, y encarar directamente la muerte de uno de ambos estaría en contra del principio material (por su contenido) de la ética. Claro que, en concreto, los principios pueden entrar en conflicto (la vida de la madre y del hijo/a), y hay que saber discernir entre ellos, darle a uno prioridad sobre el otro, en la complejidad casi infinita de los casos empíricos. No entramos aquí a describir la cuestión, sino a indicar los principios. Es un caso donde la "vida" nuevamente es criterio de discernimiento y fundamentode justificación de los actos.

Por ello, los movimientos que dicen ser "pro-vida", lo que en sí mismo es muy positivo, deberían advertir que dicho principio (la afirmación de la vida humana) juega una función fundamental en toda la ética, la política, la economía y en todos los campos prácticos. Veamos un ejemplo económico.

Karl Marx muestra que el trabajador emplea muchas horas de su "vida" para producir mercancías. El "valor de cambio" para Marx era expresado metafóricamente por la sangre, como coágulo de sangre. El valor económico de las mercancías, que aparece en el mercado como precio, es objetivación de "vida" humana -para el pensamiento semita, de aquel Marx de familia judía, la "sangre" era la "vida", y por ello Feuerbach dijo que la esencia del cristianismo era "beber y comer": beber la sangre del Cordero y comer su carne en la Eucaristía, para escándalo de marxistas estándar y cristianos conservadores. Dice el libro del Eclesiástico (Ben Sira) de la Biblia (judía y cristiana): "Quien no paga el justo salario derrama sangre" (34, 27). Por ejemplo, ante el reciente aumento de la tortilla (alimento que reproduce la" vida"), es decir, ante la necesidad de tener más dinero (que es
por su parte objetivación de "vida", como todo valor de cambio) para poder vivir, el pueblo de los pobres "muere" de alguna manera (cuando no se sacia el "hambre", como dice Ernst Bloch, el sujeto es atacado en su sobrevivencia por la injusticia). Espero que los movimientos "pro-vida" hayan colaborado con los que se manifestaron por dicho aumento.

En conclusión, cuando se habla de la "vida humana" como criterio ético y principio que fundamenta la pretensión de bondad de todo acto, no se debe reducir a un aspecto de la vida, sino usarla en toda su universalidad como justificación de la justicia en economía, en política, en cuestiones de género, y hasta en el deporte: en todo acto humano.

jueves, 12 de abril de 2007

ENSAYO sobre el aborto por Marco Montero

El ABORTO Y FOUCAULT

Marco Arturo Montero Gómez

Alumno de sociología SEA UV y actor de teatro

Introducción:

Tomando como base lo que maneja Foucault respecto a poder-saber-sexo, y aplicándolo a la coyuntura actual sobre la ley del aborto, los grupos de poder que se disputan este derecho sobre la vida y la muerte, basándome en lo descrito en “la voluntad de saber” haré una analogía con el debate que se realiza en el Distrito Federal en relación del aborto.

En este caso la discusión se basa en el derecho de decisión de la mujer sobre tener o no tener un hijo, en ella participan los grupos de poder más importantes en México, la iglesia (con los distintos grupos civiles que la representan), los partidos de Izquierda (PRD) y derecha (PAN) y los medios de comunicación como principales actores del debate en cuestión.

El aborto ha sido un tema de discusión dentro de las sociedades cristianas desde el principio del Siglo I después de Cristo, “al diferenciar las creencias cristianas de las paganas que aceptaban calmadamente el aborto y la anticoncepción, desarrollaron ideas sobre la anticoncepción y el aborto, el matrimonio y la procreación y la unidad de cuerpo y alma; enseñaron que el sexo aún para lograr la reproducción era malo y que el sexo por placer era pecado”.[1]

El tema que ahora vamos a abordar es lo que Foucault llamaría el biopoder, el poder sobre la vida, las técnicas disciplinarias ejercidas sobre la sociedad mediante vigilancia, individualización y control de la natalidad y del aborto mediante la vinculación de la política, la medicina y la religión.

Analizaré el tema basándome en los 3 campos de poder que se relacionan con el aborto, la medicalización, el de las políticas natalistas y el de los placeres[2].

I.- Un poco de Historia

Uno de los recursos más importantes en Foucault es el recurrir a la historia.

El aborto es practicado en China desde hace más de 6000 años. En Gracia Aristóteles y Platón lo promovieron como método anticonceptivo y de planificación, Hipócrates se manifiesta en contra por el peligro que hay sobre la mujer y en su época las maneras poco saludables en que se practicaba.

Con la llegada del cristianismo y como manera de empoderamiento sobre las religiones paganas se crean ideas sobre el aborto y la anticoncepción que eran permitidas por las otras, sin embargo la discusión sobre cuando entraba el alma en el cuerpo no llevaba a ninguna postura sobre el aborto.

Es desde hace 4500 años que se sabe sobre la penalización del aborto, en el código Sumerio y en el Hammurabi se penaliza el aborto provocado, así también en algunas sociedades africanas es visto como una maldición para toda la comunidad; en los países orientales se llegó a penalizar después de la colonización europea; en Inglaterra estaba permitido mientras el feto no diera señales de vida, en 1803 con Jorge I se castiga a la mujer que aborte antes de que se mueva el feto y se da pena de muerte a la que lo haga después. En Estados Unidos solo se castigaba el aborto después de que el feto daba señales de vida.

Fue a partir de la época victoriana que el aborto es un delito en cualquier etapa y se da como castigo la pena perpetua. “A ese día luminoso habría seguido un rápido crepúsculo hasta llegar a las noches monótonas de la Burguesía Victoriana. Entonces la sexualidad es cuidadosamente encerrada. Se muda. La familia conyugal la confisca. Y la absorbe por entero en la seriedad de la función reproductora.”[3]

La iglesia católica con el Papa Pío XI en 1869 declara excomunión para la mujer que aborte así como para los que participen en él, considerándolo como un homicidio.

Así esta concepción sobre el aborto es importada a Hispanoamérica, Africa y Asia.

II.- Cuestionamiento de Foucault sobre la represión sexual

En el primer tomo de la historia de la sexualidad Foucault dice que no hay una represión sobre la sexualidad sino una multiplicación del discurso, “parece que a partir del fin del siglo XVI , la puesta en discurso del sexo lejos de sufrir un proceso de restricción ha estado por el contrario sometida a un mecanismo de incitación creciente”.[4] Sí, se incita al discurso, pero se dice de otro modo, resignificándolo y a través de la confesión, es importante todo lo que se pueda saber sobre el sexo, conocer todos los detalles, pero los receptores serán solo los sacerdotes que escuchan la confesión, “según la nueva pastoral el sexo ya no debe ser nombrado sin prudencia, pero sus aspectos, correlaciones y efectos tienen que ser seguidos hasta en sus mas finas ramificaciones”[5] , más tarde vemos que este poder lo tienen también los maestros y de hay se pasa al binomio de confesión-ciencia creándose así dos modos de producción de la verdad, y la verdad pasa a ser parte del poder y de placer, los poseedores de la verdad pueden disfrutar de los placeres de la sexualidad, mientras los desposeídos de ésta se verán reprimidos y condenados a llevar sus fuerzas al lado laboral. “El examen médico, la investigación psiquiátrica, el informe pedagógico y los controles familiares funcionan como mecanismos de doble impulso: placer-poder.[6] Ahora la represión sexual se da mediante la tecnología del sexo como producto de la diferenciación de clase.

III.- El Biopoder

Para Foucault la otra cara del poder es el saber que actúa sobre el cuerpo individual y el cuerpo social. Así el estado mediante su autoridad médica arranca a la mujer los procesos referentes a la maternidad, lactancia y el aborto, todo a través de lo que llama Foucault la histerización de la mujer donde se pone a la mujer como un ser saturado de sexualidad patológica que debe ser regulada a la fecundidad así como ser un elemento funcional en la familia y al cuidado de los hijos teniendo una responsabilidad biológico moral que dura todo el tiempo de la educación de los hijos[7]

"Sí, tengo una convicción personal, yo estoy en defensa de la vida, tengo un pleno respeto por la dignidad y la vida humana y también dentro de ese contexto creo que la legislación existente en el caso del Distrito Federal y en otros estados es en estos momentos adecuada",

"Podríamos estar mucho más de acuerdo con trabajar más en educación, en valores, en una educación sexual más adecuada, más intensa y más formativa para adolescentes, hombres y mujeres.

Abundó: "Podríamos tener mucho mayor avance si tenemos una regulación en materia de adopción, en alternativas para educar y criar a los hijos, específicamente en los casos de mujeres que no tienen esas alternativas ahora".[8]

Ésta es una declaración de Felipe Calderón Presidente legal de México donde podemos encontrar todos los puntos de dominio que menciona Foucault, la histerización de la mujer, la pedagogización del sexo del niño y la socialización de las conductas procreadoras.

Se escucha mucho hablar sobre una educación sexual más adecuada, sobre como educar a los hijos, sobre la formación en los adolescentes pero ¿a qué educación se refieren con educación sexual?, ¿cuál es la formación de los adolescentes?, ¿quién pone los reglas de cómo se debe educar a los hijos, acaso guía de padres de Doña Martha Sahagun?.

La parte que esta en desacuerdo con la despenalización del aborto son en primer lugar la iglesia católica que busca no perder el dominio sobre la mujer, dominio que siempre ha llevado en México y que a cada conquista de la mujer se le va debilitando, “desde que existe como institución de poder, la Iglesia Católica –al igual que sus hermanas judía y musulmana– se ha dedicado a inventar mecanismos para controlar a sus feligreses. Permisiva con los hombres, ha sido implacable con las mujeres. De entrada les negó el derecho al placer sexual. Y de ahí en adelante:

Así como dijo no al chocolate, sentenció un no rotundo al pantalón para la mujer. No a su desarrollo intelectual. No a su derecho a votar. No a que trabaje fuera del hogar. No a su realización más allá de la maternidad. No a la minifalda. No al divorcio y menos a la posibilidad de rehacer su vida amorosa. No a las madres solteras. No a las familias diferentes. No a las sociedades de convivencia. No a la pastilla anticonceptiva. No al condón. No a la píldora del día siguiente. No, no y no a que la mujer sea dueña de su cuerpo.
El clero ha declarado el fin del mundo con cada conquista femenina. Y parece que así seguirá, obcecado, navegando contra la realidad por los siglos de los siglos. Amén”[9].

El segundo grupo de poder en contra de la nueva ley son asociaciones de ultraderecha aquí se encuentran los grupos contra la obscenidad, las ligas de la decencia, y de 1970 a la fecha el auge del grupo llamado PROVIDA, que utilizando la medicalización y los daños que ocasiona el aborto en la mujer, crean un discurso disfrazado en el que mezclan salud y moral siendo ellos eco al mismo tiempo de la iglesia y del partido de derecha mexicano (PAN), muestran imágenes impactantes con el propósito de crear culpa y miedo a las mujeres, lo curioso es que los voceros de estos grupos son siempre “Hombres”.

El tercer grupo es la derecha mexicana (PAN) partido conservador, representado básicamente por los grupos fundamentalistas, lucha contra el aborto porque “permite que la mujer traspase los límites de la esencia de su naturaleza femenina: la maternidad”, y promueve la “conducta libertina” entre las mujeres al permitirle practicar su vida sexual más allá de su función reproductiva. Se prohíbe el aborto como control y administración del cuerpo y de la sexualidad de la mujer.

IV.- Tres campos de poder, medicalización, políticas natalistas, y placeres

En el debate que se lleva a cabo actualmente podemos encontrar los tres campos, sin embargo el campo de los placeres es el más visible en la coyuntura que estamos tratando se ubica desde el dispositivo de la sexualidad, en el encuentro entre el poder/placer. En este campo hay dos grupos antagónicos: el conservador y el liberal. Así lo describe Guadalupe Meza en su ensayo en 1997.

De los últimos días del debate sobre la despenalización del aborto he logrado rescatar algunas declaraciones en las cuales encontraremos que estos dos grupos se acercan o alejan de las propuestas del campo de la medicalización o de los natalistas; sin embargo, entre ellos mismos, la propuesta es y ha sido irreconciliable porque su concepción de mujer, reproducción, placer y erótica así lo es.

Este es un debate televisivo que se dio el 26 de marzo y se público en la revista PROCESO

Pablo Gómez: "Aquí el señor Abascal no quiere aceptar que en México el aborto está permitido, y que toda esa carnicería que trae en su computadora es lo que todos los días se hace, a todas horas. Nosotros estamos diciendo que esa ley es clasista, que discrimina a las mujeres pobres, porque permite que las que puedan pagar, recurran al aborto en condiciones buenas o más o menos buenas".

más de mil 500 personas fallecen y miles más quedan dañadas en su salud, por abortos mal practicados.

Abascal: "en efecto el aborto es discriminatorio porque atenta contra la vida de decenas de miles de bebés, de niñas y niños".


"aquí se dice que queremos esconder el tema... ¡Jamás! Lo que estamos diciendo es que es muy ligero, muy falto de objetividad y de respeto a la vida legislar para que se generalice el aborto, sin tomar en consideración el derecho a la vida y sin dar al Estado, en efecto, como hoy va a tener el derecho, cada vez más, el papel de prevención y de adopción que va a tener”.[10]

En este debate escuchamos de parte de Pablo Gómez un discurso dentro del campo de la medicalización al mencionar las muertes por negligencia médica, así como, así como nos hace ver que también Abascal entro en este campo a través de su computadora. Respecto al campo de los natalistas que no se muestra a simple vista en el discurso, es también tomado por Pablo Gómez al comentar sobre quienes tienen la facilidad de practicarse un aborto refiriéndose a las mujeres de clase alta, incluso en un artículo de la jornada[11]habla la cantidad de mujeres que se realizan el aborto en el paso Texas, mientras que las mujeres que mueren son por lo regular de clase pobre, las que llegan a clínicas insalubres a realizarse el aborto y mueren en la operación o poco después por negligencia. Abascal habla de prevención cuando se negaba a la pastilla del día siguiente y menciona también el tema de la adopción como si esto no estuviera ya considerado dentro de la nueva ley donde dice que se establece que "el médico deberá informar a la mujer de las posibilidades de adopción y de los programas disponibles de apoyo económico o médico, brindar información y apoyo a la mujer pre y post intervención relativa a la interrupción voluntaria del embarazo". [12]

Los liberales y los conservadores en este caso PRD y PAN los primeros luchan por la libertad de la mujer a gozar de su sexualidad y del placer sin las limitantes de un embarazo no deseado, defienden el derecho elegir sobre su cuerpo y se ven pancartas en las calles con lemas como a "No soy delincuente, soy una mujer", "Legalizar el aborto ya!", "Nuestra vida cuenta, nuestra voz exige", "Elegir es derecho de todos", "Por la salud de las mujeres, aborto legal y seguro".[13] Mientras los otros buscan el control del cuerpo de la mujer, tienen su propia visión de lo femenino, lo que va más allá lo consideran libertino.

Ahora agregaré algunas notas sobre el debate para poder hacer más evidente estas dos posturas:

PRD

En este marco el presidente de la Comisión de Gobierno, Víctor Hugo Círigo, advirtió que “ni el Chapulín Colorado podrá frenar las reformas al Código Penal” con las que se busca crear una quinta causal que permita a las mujeres interrumpir el embarazo en las primeras 12 semanas de gestación.
El coordinador de la bancada del PRD hizo estos comentarios al referirse al spot televisivo que comenzó a transmitirse la noche del martes, donde el comediante Roberto Gómez Bolaños “Chespirito” se pronuncia en contra de la legalización del aborto.[14]

Por lo que Mícher y Nuño aclararon que al incluir una nueva causal en la legislación del Distrito Federal, no se obliga a las mujeres a abortar, sólo se les garantiza su derecho a decidir si interrumpen o no su embarazo, y si lo hacen que sea en condiciones de salud, de higiene y practicado por profesionales.

"Yo soy católica, me siento libre de elegir, no he abortado, aunque a lo mejor me han excomulgado varias veces", comentó Mícher Camarena.

Ebrard, quien se refirió nuevamente a Serrano Limón como una persona de naturaleza fascista, por el tono en que se refirió a él durante una manifestación de su agrupación la semana pasada frente al recinto legislativo, explicó que responderá la carta como lo haría a cualquier ciudadano: "yo sí soy una gente muy tolerante".[15]

Lamenta que en pleno siglo XXI aún haya intentos de subordinar la política a cuestiones de la fe.

Santiago Ebrard Jefé del Legislativo del D.F.[16]

PAN

La presidenta del Partido Acción Nacional (PAN) capitalino, Mariana Gómez del Campo, indicó que de aprobarse la despenalización del aborto, ese instituto político recurrirá a los tribunales para echar atrás la medida.[17]

Abascal dijo que en el tema del aborto se ratificó la postura del PAN para defender la vida y pronunciarse contra esa opción.

Consideró que deben promulgarse más leyes que estén en favor de la vida.[18]

El secretario de Salud, José Ángel Córdoba Villalobos, minimizó el tema del aborto, al señalar que no es un problema de salud grave, pues dijo que sólo hubo 88 muertes maternas en el 2006 por esta causa.

"Alguien que aborta es porque no recibió la información", opinó, a la vez que dijo que las mujeres tienen todo el derecho a recibirla.[19]

Ratificamos nuestra centralidad política en el desarrollo de la persona, desde la concepción de la vida hasta la muerte natural. Invitamos a los mexicanos a salvaguardar la cultura de la vida", expresó el panista.

Incluso llamó a aquellos que promueven el aborto a pertenecer a la "incultura de la muerte" y los criticó por promover estas reformas.[20] Manuel Espino, presidente del Pan

Nos encontramos en una lucha política sin precedentes en el país, Foucault nos ayuda a ver a través de el “dispositivo de sexualidad” la coyuntura actual, podemos ver claramente las fuerzas del poder que buscan a base del derecho ejercer el control sobre la sexualidad, se comenzó con la ley de convivencia, ahora se lucha por la despenalización del aborto, sin embargo aunque estas luchas sean ganadas en apariencia ¿no seguiremos siendo controlados?, ¿no estamos a lo que diría Foucault ante una nueva incitación de discursos para ejercer mayor control sobre nuestra sexualidad?.

Puede ser, ahora el gobierno controlaría los abortos, una nueva fuente de ingresos, los médicos podrán llevar a cabo el aborto sin infringir la ley, el control aumentaría, sin embargo todos tomamos una postura y la mía apoya la iniciativa de despenalizar el aborto, por respeto a la decisión de la mujer a decidir sobre su cuerpo.

Anexo:

Propuesta llevada a la cámara

"cuando a juicio y solicitud de la mujer se interrumpa el embarazo durante las primeras 12 semanas de gestación", en el artículo 148 Código Penal.

Mientras que en el artículo 144 se define el embarazo como "... el proceso de la reproducción humana que comienza con la implantación del embrión en el revestimiento del útero y finaliza con el parto o con el aborto".

Del mismo modo se propone reformar el artículo 14 de la Ley de Salud del DF, al agregar: "El gobierno difundirá políticas sociales y educativas tendientes a la promoción de la salud reproductiva a la defensa y salud de los derechos sexuales".

Así como la adición de los artículos 14 bis 1, 14 bis 2, 14 bis 3, 14 bis 5, y 14 bis 6, "para que toda mujer tenga derecho a decidir sobre la interrupción de su embarazo durante las primeras 12 semanas de gravidez, alegando ante el médico circunstancias derivadas de las condiciones en que haya sobrevivido a la concepción: penuria económica, social o familiar, que a su criterio le impidan continuar con el embarazo".

Se establece que "el médico deberá informar a la mujer de las posibilidades de adopción y de los programas disponibles de apoyo económico o médico, brindar información y apoyo a la mujer pre y post intervención relativa a la interrupción voluntaria del embarazo"[21].



[1] http://www.geocities.com/catolicas/articulos/aborto/historia.htm

* Artículo publicado en Presencia. 19/03/2000

[2] http://66.102.9.104/search?q=cache:ekgcGvxFWTgJ:www.publicaciones.cucsh.udg.mx/pperiod/laventan/Ventana6/ventana6-6.pdf+aborto+foucault&hl=es&ct=clnk&cd=2&gl=mx

Del ensayo de Guadalupe Meza Lavaniegos “sexualidad y medicalización en la prohibición del aborto” 1997

[3] Foucault Michel, historia de la sexualidad I, la voluntad del saber, Edit. Siglo XXI Pág 9

[4] Foucault Michel, historía de la sexualidad I, la voluntad del saber, Edit. Siglo XXI Pág 20

[5] Foucault Michel, historía de la sexualidad I, la voluntad del saber, Edit. Siglo XXI Pág 27

[6] Foucault Michel, historía de la sexualidad I, la voluntad del saber, Edit. Siglo XXI Pág 59

[7] Foucault Michel, historía de la sexualidad I, la voluntad del saber, Edit. Siglo XXI Pág 127

[8] Declaración de Felipe Calderón, La Jornada 21 de marzo de 2007

[9] http://www.eme-equis.com.mx/060MX69SEXO.html

por Viétnika Batres | la69@eme-equis.com.mx

Del placer, el chocolate, el avasallamiento, la ciencia y el aborto

[10] http://www.proceso.com.mx/noticia.html?sec=0&nta=49272

Debate televisivo entre Pablo Gómez PRD y Abascal Del gobierno Federal 26 de marzo de 2007

[11] El Paso, Texas, 30 de marzo. Hasta 35 por ciento de los abortos que se practican en clínicas especializadas de esta ciudad, se realizan a mujeres mexicanas

[12] nueva ley sobre la despenalización del aborto propuesta en la reforma al artículo 14 de la ley de la salud del Distrito Federal

[16] http://www.correo-gto.com.mx/notas.asp?id=19064

El Universal, Jueves, 22 de Marzo de 2007

lunes, 9 de abril de 2007

ENSAYO sobre la ética del trabajo


Sobre la ética del
trabajo y el consumo


Mora Duro Carlos Nazario
Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública Universidad Autónoma del Estado de México


El trabajo

Si como afirma Engels (2001) El trabajo “es la condición básica y fundamental de toda la vida humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre” también debemos determinar que el trabajo (mecanizado e industrializado) también ha sido objeto de estratificación y homogenización social al mismo tiempo, así como de manipulación y laxa libertad capitalista.


El núcleo central de esta reflexión está basado en el análisis del trabajo a través de sus reconfiguraciones en concomitante con el establecimiento de una ética del trabajo y posteriormente una búsqueda de la estética; determinadas en todo momento por las necesidades de la estructura capitalista. De antigua data ser pobre era no tener trabajo, no contar con la capacidad de insertarse en la estructura laboral o simplemente no ser aceptado dentro de ella, lo cual implicaba antes que nada una sanción moral legitimada dentro de la comunidad donde se vivía.

Actualmente ser pobre es ser expulsado del mercado. “los pobres que alguna vez cumplieron el papel de ‘ejercito de reserva de mano de obra’, pasan a ser ahora ‘consumidores expuestos al mercado’. Esto los despoja de cualquier función útil (real o potencial) con profundas consecuencias para su ubicación en la sociedad y sus posibilidades de mejorar en ella.” (Bauman, 2003: 12).

Las sanciones morales dentro de la estructura social tuvieron que ser legitimadas dentro de las lógicas organizativas[*]; el principio ‘leitimador’ que mejor cumplía con esta objetivo era la ética del trabajo. El objetivo de ésta fue desde un principio establecer como imperativo al trabajo como una actividad normal, valiosa, virtuosa, noble; en contraparte del no trabajo que significa lo anormal, lo malo, el no progreso. Por eso era necesario trabajar y además de eso enseñar a todos a aspirar a un nivel de vida mejor, a desear cosas nuevas y superiores, adquiridas únicamente mediante la riqueza material y moral del trabajo.

El trabajo imponía la honorabilidad y la decencia, ser trabajador era ante todo ser un hombre honrado.
Pero cómo se logró que la gente trabajara, Bauman (2003) menciona que se libró una estremecedora batalla contra ‘la tradición’ de todos aquellos campesinos y trabajadores artesanales ahora trocados en obreros, porque de ellos sólo se necesitaba su esfuerzo, su mano de obra, su productividad (instrucción mecánica); para dejar a un lado su orgullo, su honor, su conocimiento, el telos de su trabajo, en otras palabras el sentido de realizarlo. “la cruzada por la ética del trabajo era la batalla por imponer el control y la subordinación. Se trataba de una lucha por el poder en todo, salvo en el nombre; una batalla para obligar a los trabajadores a aceptar, en homenaje a la ética y a la nobleza del trabajo, una vida que ni era noble si se ajustaba a sus propios principios de moral.” (Bauman, 2003: 21).

Ante esta lógica legitimada las opciones eran pocas, por un lado te adecuabas a la miserable vida de obrero pobre o te morías en la aún más miserable vida de indigencia. La estructura de la sociedad estaba diseñada para radicalizar al máximo la vida de aquellos indigentes que no tenían la posibilidad de insertarse en la rueda laboral. Las ‘leyes de los pobres’ estuvieron enfocadas en radicalizar la vida de los indigentes para que no quedara más opción que trabajar. “Hasta los salarios más miserables y la rutina más extenuante y tediosas de la fábrica parecieron soportables (y hasta deseables) en comparación con los hospicios.” (Bauman, 2003: 28).

El trabajo se estableció como una actividad determinante de la sociedad moderna en sus tres niveles, el individual (determinaba el status y el rol social), el orden social (las fabricas moldeaban a los sujetos para el Estado) y para la supervivencia de la sociedad (sistema de producción de bienes). Además de que funcionó como un elemento que enlazó y comunicó a los tres anteriores.
Sin embargo está ética del trabajo tuvo su auge de aceptación durante algún lapso después del cual empezó agotarse. Ante la desilusión sobre la ‘realidad del trabajo’, la pobreza, la indigencia y la explotación se buscó una nueva alternativa eficaz de dominio que asegurara la permanencia del esfuerzo del trabajo, pero mandando al olvido las cuestiones morales y virtuosas sobre él. Entonces se pasó a exaltar los incentivos materiales que cada obrero ganaría como fruto de su esfuerzo a la hora de trabajar; en tal caso, entre más se trabajase, más dinero se tendría para adquirir una serie de estímulos. “En lugar de afirmar que el esfuerzo en el trabajo era el camino hacia una vida moralmente superior, se lo promocionaba como un medio de ganar más dinero. Ya no importaba lo ‘mejor’ sólo contaba el ‘más’.” (Bauman, 2003: 40).

Otrora era sólo necesario ser productores-trabajadores, ya que eso era lo que requería la estructura capitalista. En la segunda etapa de esta modernidad* la más imperiosa obligación es ser consumidores, pero para lograrlo hay que ser primero trabajadores, trabajadores con los suficientes recursos económicos para tener libertad de elegir entre la gran novedad de productos que la sociedad del consumo nos presenta en aparador de oro, para nuestra admiración.

Entre el deseo creado ante la necesidad de un consumo por un producto cualquiera y la satisfacción de esa necesidad existe un mediador importante, el dinero; es por eso que es tan importante ser un buen trabajador, para ser un buen consumidor.


El consumo


El consumo es un acto rapaz, consumir significa también destruir, agotar. Un consumidor es insaciable, nunca se compromete, su satisfacción es instantánea, está expuesto siempre a nuevas tentaciones, aunque siempre cree que no ejerce más que un libre ejercicio de voluntad. Un consumidor esta medido siempre por el deseo y la inmediatez de su deseo; su felicidad está determinado por la cantidad de elección y satisfacción, y de todos los bienes y servicios que pueda adquirir en ese proceso; aunque está conciente de lo superfluo que esa felicidad representa**.

Anteriormente se fundaban la identidades, vocaciones y puesto de trabajo y formas de vida con base en el trabajo, actualmente esto es inviable; la identidad se vuelve en un objeto de consumo, efímero, variable y abiertas al consumo. Las instituciones normativas se vuelven ‘disfuncionales’ ante el nuevo espectro del consumo, por eso el espíritu del consumo repudia todas las pretensiones legales que limiten su ‘libertad de elegir’. El consumo es una actividad individual, solitaria, aunque se puede reunirse par consumir, no deja de serlo; el consumo (el deseo y la libertad de elegir) determina la escala social a ocupar, el dinero o capital pasan a segundo termino; se pasa de la ética a la estética ya que ésta ultima premia las más intensas experiencias y la elección constante, a cada momento. Desde el enfoque de la ética del trabajo el trabajo humaniza, es una actividad moral e igualitaria por excelencia; desde el examen estético el trabajo es desigual (subraya al trabajo por vocación ‘aventurero’ del trabajo por necesidad ‘aburrido’, se convierte sólo en una cuestión de satisfacción estética; en tal caso el trabajo por vocación sólo está destinado a unos pocos, y no es más que una farsa fingida).

Ser pobre en una sociedad regida por la ética del trabajo era una aberrante grosería; cargarle a los pobres su pobreza gracias a su falta de disposición al trabajo y por lo tanto su inmoralidad y degradación personal -lo que provoca su castigo ante el pecado- es uno de los últimos servicios de la ética del trabajo a la sociedad de consumidores. En la nueva sociedad de consumidores en busca de la estética, ser pobre es exclusión total, una vida ‘no normal’, ‘no feliz’, ‘no estar a la altura de los demás; los pobres son ante todo consumidores imperfectos, aburridos y retrogradas.
Para alcanzar los placeres de una vida normal, con libertad de decisión, con un trabajo divertido y aventurero, se necesita, mucho dinero; el pobre ante esta imposibilidad desafía el orden y la ley como sustituto al alcanze contra su desventura y aburrimiento. Aunque saben que todo esfuerzo es en vano, “nada calmara el dolo de la inferioridad evidente” (Bauman, 2003: 67).

Si los virtuosos y santos eran los íconos morales de ejemplo a seguir, por su sacrificio y entrega para lograr su acometido durante el auge de la ética del trabajo; los ricos se convierten ahora, en la actual sociedad de consumidores, en objetos de adoración; se aspira a la riqueza no por el dinero perse sino por el estilo de vida que ello conlleva.
El Estado benefactor funciono adoptando la lógica de la ética del trabajo aunque su objetivo fue siempre educar, organizar y capacitar a los ejércitos de reserva que el sistema capitalista necesitaba, convirtiendo su mano de obra en mercancía.

Sin embargo ante el nuevo escenario mundial donde son cada vez más remotas las posibilidades de que se necesite gran cantidad de mano de obra, el Estado benefactor perdió su principal tarea. “Es muy posible que la mano de obra actualmente desocupada nunca más vuelva a ser considerad como mercancía, y no tanto porque su calidad se haya reducido, sobre todo, por que desapareció la demanda” (Bauman, 2003: 83).


El Welfare State se agoto simplemente por que no estaba inscrito dentro de la lógica de la actual reproducción capitalista de consumo, el cual está caracterizado por la libertad de elegir; si el Estado benefactor te aseguraba la subsistencia pero te negaba la libertad de elegir, entonces no tenía sentido su existencia. Además de que también como señala Bauman los servicios sociales implementados por el estado protector no eliminaron las diferencias pero si ayudaron al ascenso de una clase educada, confiada, con buena salud y celosa de su nueva independencia que reclamo el fin del paternalismo y con ello su eliminación.
La tan predicada libertad de elección nos genera dos dificultades, por un lado se encuentra la imposición como una orden, el cual no es más que un desesperado intento por imponer uniformidad y regularidad al desorden del mundo, sin embargo los humanos siempre tendemos a todo lo contrario, el desorden; por otro lado la segunda dificultad se encuentra en la norma, la cual es la proyección del orden sobre la conducta humana, la cual limita las pautas de comportamiento humana. Cualquier tipo de modelo de orden establecido determina la escisión de la sociedad entre aquellos que logran adaptarse y entre aquellos inadaptados y disfuncionales, en este caso los pobres.


Bibliografía:
Bauman Zygmunt. (2001), “La globalización, Consecuencias Humanas”, Fondo de Cultura Económica, México, 171 pp.
Bauman, Ziygmunt (2003), Trabajo, consumismo y nuevos pobres, Editorial Gedisa, 1ª reimpresión, Barcelona, España, 155 págs.
Castells, Manuel (2005), La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura. Volumen I: La Sociedad Red, Editorial Siglo XXI, 6ª edición en español, México, 590 págs.
Engels, Friedrich (2001), El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, Ediciones Quinto Sol, 12ª reimpresión, México, 30 págs.

[*] “entiendo un principio legitimador que se elabora en un conjunto de practicas sociales derivadas. En otras palabras, las lógicas organizativas son las bases ideacionales de las relaciones de autoridad institucionalizadas” (Biggart, 1992: 49 citado en Castells, 2005: 180).
* “La modernidad significó, entre otras cosas, hacer del mundo un lugar acogedor para la administración comunal regida por el Estado; y la premisa para ello fue volver el mundo trasparente y legible para el poder administrador” (Bauman, 2001: 46).
** “La producción y distribución de una cantidad cada vez mayor de bienes y servicios hace de la sumisión una actitud...racional” (Marcuse, 2001: 79).

miércoles, 4 de abril de 2007

ARTÍCULO de opinión sobre el aborto de Arturo Juárez

Libertad de abortar o
abortar las libertades


Por Arturo Juárez Martínez, Sociólogo

Considero que a ninguna mujer encinta, le resultaría fácil decidir abortar cuando vislumbra que su proyecto de vida se verá seriamente afectado por las responsabilidades que conlleva tener un hijo. Sin embargo, dentro de la oferta de posibilidades de un régimen que se presume democrático debe existir tal camino; interrumpir el embarazo sin perjuicios físicos y penales no debe ser estigmatizado por grupos contrarios a tal medida, que fundamentan sus argumentos en conceptos morales o religiosos con una ligera tonalidad científica que les permita ganar adeptos en los estratos seculares de la población.

Amparado en el fallecido sociólogo alemán, Niklas Luhmann, sostengo que cuando alguien esgrime su voz para abordar un tema, que se discute en la esfera pública, amparado en la moralidad, no habla en nombre de toda la sociedad; es común encontrar afirmaciones y pretensiones universales que blinden el cuerpo discursivo de los actores en pugna por imponer sus opiniones a las diferentes audiencias. En cuanto a esto, es necesario distinguir entre temas y opiniones; por lo tanto, en esta ocasión el tema es: la inclusión de la obstrucción al proyecto de vida de la mujer dentro de las causas legales en el DF para abortar; a diferencia de las opiniones a favor o en contra que genera tal tópico.

Considero que los grupos contrarios a la despenalización de una causa más para abortar, fusionan el tema y las opiniones y “vuelven manipuladora la comunicación”[i] al pretender imponer en la esfera pública la percepción de que el tema a discusión realmente es asumir una posición a favor o en contra de la vida. Esta presunta manipulación, opera como un mecanismo eficaz para inhibir la capacidad de respuesta de las voces disímiles, en este caso los grupos a favor de tal legislación.

La distinción de tema y opinión es necesaria para establecer cómo se estructura el proceso de comunicación. Es claro que la discusión a favor o en contra de la vida, no tendrá las mismas implicaciones que debatir sobre la posibilidad de que las mujeres decidan si es positivo o no para ellas interrumpir un embarazo no planeado.

La aprobación de dicha iniciativa en la Asamblea del D. F., no supone que el aborto será obligatorio para toda mujer que a juicio del Estado trunque su proyecto de vida por la concepción de un hijo, tal medida sería propia de un estado totalitario, donde la vida privada es constantemente transgredida. Punible sería cuando a una mujer se le realiza un aborto en contra de su voluntad; por lo tanto aquellas mujeres que deseen concebir un hijo aún cuando no estaba dentro de sus planes a corto plazo, gozan de total derecho para realizarlo.

Es así que el tema es el derecho a decidir, despenalizar el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y su aspiración de vida. Si los grupos panistas consideran que el otorgar becas, empleos, guarderías, métodos de adopción, etc, son un camino para apoyar a las madres solteras es algo encomiable y otra opción por la cual optar; pero sería sólo eso, una opción más, no el único camino que ha dictado el Estado. Dejar abierta “la posibilidad siempre presente de que las cosas sean de otra manera”[ii].

[i] Rabotnikof, Nora, EL ESPACIO PÚBLICO Y LA DEMOCRACIA MODERNA, p.60

[ii] Ibid., p. 67
En respuesta al Debate Nacional sobre la Despenalización del Aborto. Desde la ciudad de Tlaxcala El Sociologo Arturo Juárez Martínez participa con su opinión.

lunes, 2 de abril de 2007

CARTA a la opinión pública

A la opinión pública:
Por. Sara Luz Enríquez Uscanga,
Alumna de Sociología, UV/SEA
En México, se ha luchado durante décadas para construir una DEMOCRACIA en la que no se impongan las ideas o creencias de unos cuantos; en la que todos contemos y se respeten nuestras libertades individuales. En DEMOCRACIA, el Estado Laico garantiza la tolerancia y el respeto a la diferencia.

Cuando una persona, una asociación civil o un grupo religioso intenta imponer sus dogmas al resto de la sociedad que no comparte las mismas creencias, se vuelve intolerante. Intolerancia es la falta de respeto hacia las creencias de los demás, bajo la firme idea de que sólo las propias son las únicas y verdaderas.

Quien hoy defiende a ultranza su creencia acerca de la vida que se gesta en el útero de la mujer basada en principios religiosos cristianos está en la libertad de no abortar aunque el Estado Laico cumpla con su deber de garantizar los servicios médicos de calidad a creyentes y a quienes crean otras cosas.

En Democracia, el Estado laico no tiene porque castigar a una ciudadana porque no cree en la ley que dictó un dios (según un grupo) sobre las decisiones que debe o no tomar sobre su vida y su futuro. En Democracia, el Estado laico despenaliza todo aquello que sólo es válido para un grupo religioso o social y que sólo concierne a éstos en el ámbito de lo privado.

Un partido político no puede imponer su ideología a todos los ciudadanos, una religión no puede obligar a que todos creamos en un mismo Dios, tampoco una Asociación Civil de mujeres representa a TODAS las mujeres.

Asesinos y genocidas bajo la auto denominación de “soldados de Dios” en el pasado y hoy reencarnados en pederastas, encubridores y defensores de éstos, no son los más indicados para señalar con el dedo a una mujer que hace valer su derecho constitucional que le otorga el Estado Laico, a decidir libre y responsablemente sobre su cuerpo.

Si a la despenalización del aborto a nivel Nacional. Si a la libertad de cultos. Si al respeto a la diferencia. Si a la libertad de la mujer de decidir qué hacer con su cuerpo. Sí a las decisiones privadas. Si al estado laico. Si a la Democracia.

Atentamente,
Mujeres y hombres libres y responsables.

Este Texto bien puede prestarse a Debate, por definir una postura en este tema que toca fibras de lo privado hacia lo público, sin embargo tu opinión como Lector de este blog es muy importante, por ello estas invitado a expresarla dejando tu comentario.