lunes, 24 de febrero de 2014

Artículo Sobre el TLCAN y el maíz en México.



Tres pesos el kilogramo
Orazio Barmez
 
Fotografía tomada de internet.

Hace algunos años publiqué un texto en uno de los periódicos locales de Veracruz,  “Recuerdos y realidades del maíz”, en ese texto les platique como desde la llegada del TLC ahora TLCAN el campo habría de ser destinado al abandono total por parte de nuestros gobiernos neoliberales en los que el principal objetivo fue buscar la competencia  y posicionarnos en el mercado internacional, sin embargo las políticas impulsadas en vez de apoyar al sector primario terminaron por adoptar convenios que sólo llevaron al suicidio al campo mexicano. Muchos de las mercancías que se producen en México hoy por hoy se importan principalmente de nuestro principal socio y vecino, EU.
La situación no ha cambiado, los campesinos de las regiones de Veracruz, al igual que la mayor parte del país se ven abatidas no solo por las inclemencias del tiempo y plagas, sino también por múltiples consecuencias del corporativismo que controla los precios y el flujo de productos dentro y fuera del país.
Y por si fuera poco la llegada de productos transgénicos es otra de las variantes de una problemática que no se mira a simple vista. La canasta básica de la mayoría de mexicanos está integrada por productos que hoy se importan, pues la producción nacional ya no abastece la demanda, es ahí donde las grandes corporaciones entran en esta trama. Son ellos los que proveen nuestras bodegas con maíz transgénico que en países desarrollados esta prohibido para su consumo, además de productos de baja calidad que se distribuyen a lo largo y ancho del país. Nuestras  autoridades y organismos encargados de la protección y desarrollo del campo se ven rebasados por esta realidad.
Dentro del campo mexicano hay un éxodo que comenzó  en la década de los noventa con la llegada del TLCAN, siendo que el gobierno mexicano terminó por abandonar paulatinamente al campo como los campesinos al emigrar. El presupuesto asignado al campo en 1995, fue con el 6.4% del total del presupuesto federal, con el del año 2000 que fue del 2.9%. Por su parte, el crédito agrícola que abarcaba 6.5 millones de hectáreas en 1993, en el 2000 sólo apoyaba a 750 mil hectáreas. (http://foroendefensadelmaiz.galeon.com/productos365415.html). El paternalismo en este sector no tiene argumentos para justificar la subordinación a la agricultura nacional frente al socio más importante del TLCAN. La responsabilidad no es del país vecino sino de nuestros organismos encargados de la agricultura mexicana.
En el ámbito de los que viven y padecen esta realidad, los campesinos de a pie, a principios de este año tienen que enfrentar y malbaratar este grano (Tres pesos el kilogramo de maíz) que no sólo es para su consumo, sino también para subsistir a la tan despiadada cuesta de enero.

@oraziobarmez

martes, 18 de febrero de 2014

Crónica sobre Foro de Sociología



Foro De Sociología 

Fotografía tomada de Internet


Se llevó a cabo el Foro académico Resultados de Investigación, estudios Sociales e Interdisciplinariedad, los profesores de la carrera de Sociología del Sistema de Enseñanza abierta (SEA) de la Universidad Veracruzana organizaron en la Facultad de ciencias químicas de la ciudad de Orizaba.

Los académicos de la carrera de sociología del SEA presentaron en el aula magna de la facultad de ciencias químicas mesas de trabajo que integraron con académicos, alumnos y ex alumnos de Sociología.  

La inauguración del foro comenzó desde las nueve la mañana donde se dieron cita alumnos y ex alumnos de la carrera para poder participar en la exposición de los diferentes proyectos y resultados de trabajos.
La primera mesa de trabajo estuvo integrada por académicos de la carrera que presentaron sus trabajos de investigación, la mesa fue moderada por la Mtra. Blanca Irene Valdivia en la que se expuso el trabajo de la Dra. Nelly Josefa León Fuentes.”El agua mercantil, de las concesiones a las empresas” así como “Rostros de café: cultura y modo de vida en la región centro del Estado de Veracruz, 2011- 2013”. Del Mtro. Gualberto Díaz González, “Territorio, proyecto hidroeléctrico y acción colectiva en Sierra de Zongolica, Veracruz 2010-2013”. Del Dr. Manuel Hernández Pérez, “Antología del ensayo literario veracruzano (1950-2010)” del Mtro. Julián González Osorno y “Estado y los contribuyentes. La política de la tributación” del Dr. Alfonso Velázquez Trejo.  Cada uno enfatizó la importancia de los trabajos de investigación vinculados a la región Córdoba y Orizaba principalmente.

Fue el turno de la Mtra. Verónica Carreón quién modero la segunda mesa en la que alumnos y ex alumnos q presentaron sus trabajos  de investigación. Los temas expuestos fueron política, educación y medio ambiente abordado desde la perspectiva social. La alumna Celia Gonzáles aludió a Bauman cuando se refirió a la exclusión que sufren los pepenadores de residuos, se trata de la producción de desechos humanos en una sociedad globalizada.
En la sesión de preguntas, algunos profesores aprovecharon la oportunidad para felicitar el trabajo de los expositores, además de estimular a la comunidad de sociología de que sigan investigando, por su parte los alumnos que asistieron a las presentaciones también tomaron el micrófono para solidarizarse con los académicos y continuar con los foros no sólo dentro de la facultad.

El foro dio por terminado con la presentación el documental  “Deforma Educativa” (2014) que se proyectó para los asistentes,  documental que fue realizado por alumnos de sociología. La crítica y el debate están presentes en  temas actuales que atañen a todos los mexicanos. Labor  primordial para el desarrollo y preparación de los estudiantes de Sociología de la Universidad Veracruzana.

@oraziobarmez

viernes, 14 de febrero de 2014

Amor en Latinoamérica



Los Amorosos Mexicanos
Por Oracio Barradas Meza.
 
“Muero de ti y de mi, muero de ambos, de nosotros,
de ese, desgarrado, partido, me muero,
te muero, lo morimos”.
Jaime Sabines.


La sociedad mexicana en busca del amor, de querer sin condiciones o más bien aprender a poner condiciones para querer y amar. En la actualidad el México de la violencia da oportunidad para que el amor sea una dosis de  optimismo, no siempre ha sido así, las condiciones sociales son las que dan pauta para que el amor haga su metamorfosis sin perder la esencia y folklor que los mexicanos dan a  este sentimiento que mueve pasiones surrealistas.
Hablar del México contemporáneo es también hablar de sus condiciones económicas, sociales y políticas ¿cómo hablar del amor sin dejar de aludir estas tres grandes condiciones? Imposible, sin embargo sería entrar en un análisis muy complejo y tal vez hasta perdería el sentido el tema principal, por ello en el presente artículo pretendo hablarles del amor en el México contemporáneo sin dejar de hacer algunas referencias al pasado y describiendo características de un presente siempre en construcción de nuevas formas de amar.


La conquista sin amor

Con la llegada de los españoles a tierras mexicanas en el año de 1519 la metamorfosis del nuevo mundo comenzaría a dar fruto a nuevos seres, los mestizos que hoy por hoy es la población mexicana. Los rituales de los nativos se fueron fusionando con las prácticas de los españoles, el cristianismo abolió cualquier culto donde “la ofrenda a los dioses eran corazones palpitantes”. El nuevo mundo tenía que ser cambiado las ideas del medieval y renacer en el cristianismo que dominaba toda España.

“Se estableció una jerarquía de los comportamientos sexuales lícitos: la virginidad ocupaba el sitio más alto, en el segundo peldaño se encontraba la castidad en la viudez, mientras que el último sitio lo ocupaba la castidad en el matrimonio. Incluso, en aquellos tiempos, el horror ante lo sexual se manifestaba en el lenguaje cotidiano: la palabra amor designaba la pasión salvaje, violenta y censurable” (TRUEBA LARA, JL. (2008). Historia de la sexualidad en México. México: Grijalbo.)

En el cristianismo inducido a la nueva España estableció normas y reglas con las cuales el buen cristiano debía dirigirse ante la vida y con ello la institución del matrimonio tomó el gran control de los placeres carnales prohibidos, validando las uniones carnales, pero sin tomar en cuenta al amor. Los nativos mexicanos tenían sus costumbres sobre el matrimonio, era el hombre quién elegía a la mujer que sería su compañera y madre de sus hijos, la mujer quedaba relegada de tal decisión, eran los padres de esta quienes daban autorización para que se llevara acabo la ceremonia de unión. La gran similitud con los colonizadores españoles hizo que la iglesia fuera el mediador para establecer como institución al matrimonio religioso. Pero los nativos mexicanos también exaltaban leyendas donde se puede apreciar la valentía y entrega de enamorados y para ello basta citar la leyenda del Popocatepetl y el Iztaccihuatl.

 En el siglo XIV cuando el Imperio Azteca estaba en su esplendor y dominaban el Valle de México, como práctica común sometían a los pueblos vecinos, requiriéndoles un tributo obligatorio. El cacique de los Tlaxcaltecas cansado de esta opresión, decidió luchar por la libertad de su pueblo. El cacique tenía una hija, llamada Iztaccíhuatl, ella se enamoró del joven Popocatépetl, un guerrero de su pueblo. Popocatépetl pidió al cacique la mano de la princesa Iztaccíhuatl este accedió y prometió recibirlo con una  celebración para darle la mano de su hija si regresaba victorioso de la batalla. Su rival de amores de Popocatépetl, celoso del amor de ambos profesaban, le dijo a la princesa Iztaccíhuatl que su amado había muerto durante el combate, ella abatida por la tristeza y sin saber que era mentira, murió. Popocatépetl regresó victorioso a su pueblo, con la esperanza de encontrar a su amada. Cuando llegó le informaron de la tragedia, el fallecimiento de la princesa Iztaccíhuatl, desconsolado vagó por las calles durante varios días, mando a construir una tumba en las montañas de frente al sol. Tomo entre sus brazos a su amada y la llevo a la gran tumba, él le dio un beso y encendió una antorcha que humeaba, se arrodilló frente a su amada. Desde entonces permanecen juntos, cubiertos por la nieve que los cubrió convirtiéndose en dos grandes volcanes.


Boleros, Cine, Televisión y redes Sociales

Durante los siguientes periodos de la historia de México la separación Iglesia y estado dieron pauta para la creación de nuevas formas de relaciones en la sociedad mexicana con la influencia de Europa, las nuevas costumbres junto con la literatura  hicieron una fusión cultural única del resto de América.
Todas las culturas han utilizado diferentes elementos para poder expresarse en el amor, en este ritual los mexicanos han forjado su propio estilo usando varios recursos. La poesía popular transformada en música dando origen a los boleros, originales de Cuba, sin embargo adoptada por la mayoría de países latinos. México lo hace con Juan Arvizu pionero en este estilo de música que llega para quedarse en el imaginario colectivo hasta nuestros días. El bolero mexicano encierra muchos recovecos que no solo tienen que ver con el amor, la retórica de las melodías en este estilo tienen connotaciones sociales y políticas que son parte de la cultura mexicana. El bolero por si solo es una canción de amor en la que se expresan múltiples emociones que raya en la nostalgia y la conquista acompañada de notas musicales, poesía popular mexicana.

 De la Peza Casares, MC. (2001) habla del bolero y la cultura pública, y el bolero y la experiencia íntima, con estas dos aristas nos lleva a entender la relevancia de la música en los mexicanos. En un análisis de 625 boleros el 98.43% presentan como temática el amor en pareja, de este porcentaje el 20% son de amor feliz y 80% de amor desdichado.
En el bolero mexicano podemos observar a los dos actores principales el sujeto que es la figura masculina y el objeto que la representa la mujer, con esto ya podemos darnos una idea de las escenas que giran entorno a serenatas, bailes populares y demás ocasiones para deleitarse y hacer uso de estas piezas musicales. Podemos observar los relatos que van desde la declaración, el  encuentro de los enamorados, el conflicto de la pareja ante los padres y la sociedad, el desenlace, matrimonio, unión libre, la separación. 

El código retorico de lo amoroso se encuentra en la vida publica y privada de los mexicanos creando las condiciones sociales para reproducir historias de vida en una sociedad que se enamora con estas notas musicales. La industria de la música adquirió gran relevancia social al ser un recurso cultural, en este caso los boleros mexicanos exaltan los símbolos, temas, posiciones y vocabulario, que se queda en el imaginario colectivo reproduciendo desde lo público a lo privado formas muy concretas de ser mexicano. 

Serenatas al pie del balcón dando los mejores versos de canciones que han pasado a la historia. El requinto suena en medio de la oscuridad y comienzan los versos:
Adoro la calle en que nos vimos/ la noche cuando nos conocimos/adoro la seda de tus manos/ los besos que nos damos los adoro vida mía/ y me muero por tenerte junto a mi/ cerca muy cerca de mi/ no separarme de ti y es que eres mi existencia  mi sentir/ eres mi luna/ eres mi sol eres mi noche de amor/ adoro…”

El mariachi con la algarabía del novio irrumpen el sueño de la enamorada que corre al baño a polvearse un poco para abrir el balcón o la puerta y agradecer el gran detalle, la serenata mexicana es una costumbre del cortejo de los mexicanos que se ha ido perdiendo, es en los pueblos y ciudades pequeñas donde aun podemos presenciar estas practicas. De los boleros podemos entender que la música mexicana exalta las más sublimes pasiones dejando muy poco a la imaginación, así se enamoran los mexicanos, pero no sólo la música es un elemento para el cortejo y enamoramiento.

El cine por su parte también ha reproducido valores y practicas para los mexicanos, fue con Porfirio Díaz que el cine tuvo las puertas abiertas para desarrollarse en territorio azteca, los hermanos Lumiére introdujeron el cinematógrafo para que se desarrollara con el folklor mexicano y diera origen al cine nacional. La industria del cine se da en momentos coyunturales en México, el cine se desarrolla  en la  efervescencia social, política y cultural que enfilaba a buscar nuevas historias influenciadas por la revolución y por grandes intelectuales de la vida política y social del país.

 La época de oro del cine mexicano nos recetaría los estereotipos y roles a seguir, el macho postrevolucionario y la mujer sumisa y bella;  actrices como María Felix, Dolores del Rio, Marga López y actores como; Emilio Fernández, Pedro Armendáriz, Jorge Negrete y Pedro Infante son algunos de los más conocidos actores que dieron vida al cine mexicano reproduciendo estereotipos. La mexicana hija de la revolución es valiente, aguerrida y amorosa, pero ante su marido o amado debe ser dócil, obediente y sumisa, en la película “La cucaracha” se ejemplifica perfectamente estos roles,  María Félix interpreta a una mujer "valiente y con agallas" cuando pasa a ser esposa del “vigoroso” Indio Fernández se vuelve dulce y servil, ese cambio tan drástico en la trama ejemplifica el sometimiento de la mujer mexicana ante el amor incondicional hacia su hombre. 

La televisión comenzó a ser un integrante más en los hogares mexicanos, y es  desde el hogar donde se aprende y reproducen las formas de socializar con los demás, así entonces la televisión en México refuerza y reproduce los valores a modo de clichés y estereotipos, en el caso del amor, es un tema que ha hecho que la televisión coseche audiencias insuperables.
Las Telenovelas mexicanas son el caldo de cultivo para reproducir las formas de amar en los mexicanos. Paradójicamente el galán de la película con la que se internacionaliza el cine mexicano es el mismo que termina actuando en una de las telenovelas  que ha quedado como clásico de este rubro, me refiero a la película “Allá en el Rancho grande” donde el protagonista masculino era Tito Guisar quien muchos años después apadrinaría a Thalía en “Mari Mar”, de la trilogía de las Marías. En estas telenovelas se exaltan el clasismo adornado por una historia de amor que vence todos los obstáculos para ser feliz al puro estilo de Disney “y vivieron felices para siempre”.

 La trama es siempre la misma, una mujer pobre se enamora del hombre rico donde sus familiares principalmente la madre es la que hace lo imposible por separarlos, un amor imposible y prohibido por pertenecer a clases sociales diferentes, pero el amor siempre es más fuerte que tales adversidades, permitiendo que ella, “la María del barrio” pase a ser por arte de magia una empresaria exitosa, una mujer refinada y educada, sin tener una formación educativa, el dinero la cambia completamente, en otras tramas se abordan problemas donde la actriz principal tiene dos enamorados y lucharan por su amor, sin saber quién será el elegido problemas como la infidelidad, la mentira y la doble moral se resaltan en estas tramas trilladas, fantasías de la televisión que llegan a miles de hogares mexicanos.
Otro de los grandes descubrimientos son las redes sociales en las que se han abierto nuevos paradigmas de relacionarse, el amor virtual es un reto que está dejando nuevas historias de vida, escape de pasiones escondidas y de verdades a medias, en la virtualidad el mexicano se transforma en un ser con mayores libertades o con mayor censura, ese es el nuevo reto a conocer.


Amar a lo mexicano

¿Es el amor la única fuerza ante las peores circunstancias de una sociedad?, No. México no es un país que se explique fácil pero los mexicanos saben amar; saben entregarse, ante las peores circunstancias es el amor una dosis de alegría y esperanza para un país en caos.
Nuestro pasado histórico está marcado por el sincretismo cultural de un pueblo que se forja cada día, pero difícilmente puede erradicar los vicios que le han sido heredados; estos se han reforzado en la música, cine, televisión y actualmente las redes sociales. Las historias de vida se proyectan en estos grandes escenarios del entretenimiento y la información. La crisis no solo se da en lo económico y político sino también hay una constante crisis en el amor.
La mayoría de los mexicanos siempre está buscando a sus compañeros de vida,  la soledad es un sentimiento que impulsa a esta búsqueda. La pregunta constante en las familias mexicanas es: ¿cuando te casas?; primos, hermanos, tíos, abuelos, padres y amigos se la viven pendientes de tu salud amorosa, seas hombre o mujer la pregunta es una plática retórica en cualquier espacio familiar. 

 El contexto social donde los mexicanos crecen son diversos, no se puede hablar de una sola población homogénea, la diversidad también se rige en el estatus social imprimiendo ciertas características principales en el cortejo y el enamoramiento, sin embargo, todos están expuestos a un mismo código: el matrimonio.
“La media naranja” es lo que la otra persona necesita aparentemente, en el enamoramiento de toda relación entre dos personas (no hablemos del sexo) se da por el deslumbramiento y la atracción sin ir afondo, sin conocerse aún pero la química inmediata impulsa a continuar. La tragedia en el amor es el aderezo perfecto para ilustrar historias de vida.
Las relaciones de amor nos remiten primeramente a la posesión, en cualquiera de sus modalidades, el compromiso mutuo de exclusividad donde ambos integrantes se limitan y cambian sus roles. 

Para los mexicanos amar a alguien significa entrega total, es ahí donde se convierte en un amor posesivo y controlador que puede a su vez causar problemas, pero como ser ajenos de tal situación si en el cortejo se dedican boleros como: Somos novios/pues los dos sentimos mutuo amor profundo/y con eso ya ganamos/ lo mas grande de este mundo/Nos amamos/nos besamos como novios/ nos deseamos y hasta a veces/sin motivos sin razón nos enojamos”.

No es una regla mexicana, pero partimos que este grado de posesión tiene que ver con el machismo presente en la cultura mexicana, pero el machismo en muchas relaciones es simulado y también tolerado por las mexicanas, los mexicanos alardean diciendo: “En la casa mando yo pero la última palabra la tiene mi esposa”, la mujer mexicana también controla pero desde otro rol, sobre todo en el matrimonio.

La trivialización del amor con el consumismo también ha contribuido para distorsionar las formas de amar, innovando y buscando nuevas formas de expresarse, sin embargo el amor que practican y buscan en México sigue siendo trágico, el camino para ser feliz a través del amor recae en el sufrimiento que este proporcione.
El amor como un estado mental idealizado que nos dará la felicidad a partir de los estímulos sociales y culturales que el individuo reciba dependiendo de donde se encuentre; es decir los mexicanos crean mentalmente su estado de enajenación, sublevación del amor que puede mutar, crecer o morir, de acuerdo a las circunstancias sociales en las que se desarrolle tal individuo. 

Los mexicanos siempre están sufriendo por amor o disfrutando del amor; el gran escape de una realidad donde lo violento se vive en las calles, en lo cotidiano de tantas injusticias sociales, en el cansancio de la corrupción política, en la falta de oportunidades o en la ostentación de lujos sin medidas, en espectáculos de revista, en el clasismo de bodas sacadas de cuento, polos opuestos de mexicanos que buscan escapar y encontrar la dosis que les promete ser felices, el amor es en México la inspiración para construir un país más humano.


Twitter @oraciobarmez 


* Texto original para la colaboración del Libro The World Book of Love.




jueves, 12 de septiembre de 2013

Artículo en Retrospectiva sobre Salvador Allende y Latino América

Todo inició el 11 de septiembre de 1973 (Parte I)

Por Rodrigo Hernández López 

@lopezperiodista




Hoy se cumplen 40 años de un hecho que modificó la realidad política de América del Sur, pero en especial de México. Es la historia del inicio del fin y de los caprichos del destino.
Una llamada despertó al Presidente ese martes  a las 6:15 am en su residencia personal, “¿qué pasa?”, preguntó el mandatario. Le informan que la Marina se ha sublevado.  Una hora después enfundado en un traje negro y recién bañado, sube al auto y ordena al chofer dirigirse al Palacio.  Durante el trayecto recibe la información de que el Ejército, respalda al Gobierno.

A las 7:55am en los radios su voz retumba “Les habla el Presidente de la República…informaciones confirmadas señalan que un sector de la marinería habría aislado, una ciudad y estaría ocupada, lo cual significa un levantamiento en contra del gobierno, del gobierno legítimamente constituido, del gobierno que esta amparado por la ley y la voluntad de los ciudadanos”.

“Como primera etapa tenemos que ver la respuesta, que espero sea positivo de los soldados de la patria que han jurado defender el régimen establecido, en todo caso yo estoy aquí, en el palacio de gobierno y me quedaré aquí, defendiendo el gobierno que represento por la voluntad del pueblo”. A las 8:03 am hace la que será su última aparición pública en un balcón presidencial.

A las 8:42 de la mañana, las fuerzas armadas declaraban por radio “que el señor Presidente de la República, debe proceder a la inmediata entrega de su alto cargo a las fuerzas armadas”. Tan sólo ocho minutos más tarde, la respuesta a la solicitud llegaba por el mismo canal de comunicación: “Se insta a renunciar al Presidente de la República, no lo haré”.

Entonces le hablaba a la historia “siempre estaré con ustedes, tengo fe, superarán otros hombres este momento gris y amargo donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pasa el hombre libre para construir una sociedad mejor”.

“Estas fueron mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que por lo menos será una lección moral que castigará las felonías, la cobardía y la traición”.

En las inmediaciones del Palacio, tanques se aglutinan. Las botas negras de los soldados empiezan a rodear las calles. El miedo y la tensión invaden la atmósfera. Y entonces se escucha el canto de las ametralladoras. El aliento a muerte comienza a llegar.

Minutos después del medio día, el viento se rompía por el sonido de dos aviones. El piso retumbó, el bombardeo aéreo había llegado. El polvo se levantaba, los muros caían, lo vidrios de las ventanas explotaban. Cinco veces se había atacado el recinto.

El fuego se hacía presente en las ruinas de la sede del poder. Los militares entran al primer piso del inmueble, buscaban a las 26 personas que se encontraban ahí. Todo había terminado. “¡Presidente!, ¡el primer piso está tomado por los militares! ¡dicen que deben bajar y rendirse!”. Él contesta “¡Bajen todos! ¡dejen las armas y bajen! Yo lo haré al último”.

Como lo prometió, bajó. Pero cubierto por una manta y en una camilla militar custodiada por soldados. Había muerto, en el lugar donde residía el poder presidencial. Se suicidó antes de caer en las garras del enemigo.

Ese mismo miércoles mientras el gobierno de Salvador Allende, Presidente de Chile, caía ante el golpista Augusto Pinochet y el sueño de conducir un país hacia el socialismo se desintegraba, a siete mil kilómetros de ahí, en la Ciudad de México se llevaba a cabo una reunión que marcaría el destino para Latinoamérica.



El 1° de julio de aquel 1973, en Estados Unidos era fundada la Administración de Control de Drogas, la DEA por sus siglas en inglés. Por lo que el entonces mandatario estadounidense, Richard Nixon quería que su nueva compañía empezara a trabar en un punto estratégico; México.

Mientras Salvador Allende luchaba contra los militares opositores a su régimen, en la Ciudad de México, el entonces procurador general, Pedro Ojeda Paullada, junto con el presidente mexicano Luis Echeverría, de quien alguna vez Allende se referiría a él como “un gobernante con visión de futuro que se expresa en el lenguaje del pueblo”, sostenían una reunión en privado con el embajador norteamericano, Robert H. McBride.

El motivo del encuentro era entregar una carta que había escrito el mismo Nixon dirigida a Echeverría donde pedía su colaboración para que los agentes de la DEA comenzaran a operar en el territorio mexicano.

Los recientes claves filtrados el pasado 8 de abril por Wikileaks, y bautizados como los “Cables Kissinger”, debido a que son parte de los informes durante el periodo en que Henry Kissinger era el secretario de Estados Unidos y que comprenden el periodo de 1973-1976, dan cuenta del inicio del origen de los grandes capos de la droga y de la repercusión de esa reunión el 11 de septiembre.

Durante la reunión McBride subrayó la importancia de localizar y destruir los plantíos de amapola en Sinaloa. Realizando sobrevuelos, en un programa conjunto entre la DEA y la NASA denominado Compass Trip (Brújula de viaje), se usarían escáners de detección remota para encontrar los campos de enervantes.

Pero no sólo eso, se propuso implementar el Plan Canador (Canador, era una palabra inventada, en fusión de cannabis y adormidera, como se conoce a la amapola), que consistía en destruir los campos de amapola y marihuana en 36 zonas militares y entrenar a elementos de la Policía Judicial Federal para que aprendieran a obtener información de inteligencia.



En uno de los reportes Kissinger se lee que “aunque ninguna decisión fue tomada, el presidente Echeverría demostró gran interés a las propuestas y las turnó al procurador general para su posterior estudio. Se acordó que encuentros posteriores serían realizados y planificados entre el fiscal general y Ojeda Paullada hacia finales de octubre”.

 A raíz de esa reunión y en años posteriores, el gobierno norteamericano vio el fruto de la reunión de 1973 hacia finales de 1975, cuando la Operación Trizo vio la luz verde en la zona conocida como el Triángulo Dorado, territorio estratégico que comprenden los estados de Chihuahua, Durango  y  Sinaloa.

A dicho plan le fueron asignados cinco aviones de la DEA piloteados por pilotos mexicanos que ubicaron y destruyeron los plantíos y fue vigilada por la agencia norteamericana hasta 1976. Un cable reportaba que había cerca de “7 mil campos de opio listo para ser cosechados”.

Llegado el tiempo de la sucesión presidencial, José López Portillo implementó la Campaña Permanente de Erradicación, y Trizo se convirtió en el antecedente de la Operación Cóndor, que buscaba la destrucción de los campos de cultivo en el Triángulo Dorado, lo que generó que los Cárteles de la droga, emigraran en los años ochenta al estado de Jalisco.


Echeverría no sabía que la decisión de permitir que los agentes de la DEA operaran en territorio nacional, le costaría muy caro al país. Al final, siempre hay manos hábiles que desnudan la verdad y 40 años después podemos empezar a comprender el origen del nacimiento de los grandes capos de la droga y de la muerte de ese sueño llamado México.


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Todo inició el 11 de septiembre de 1973 (Parte II)

 Por Rodrigo Hernández López 

@lopezperiodista
 

A finales de los años setenta y principios de los ochenta, la DEA operaba en México con la bendición del gobierno Mexicano que ya encabeza José López Portillo.  En declaraciones a la prensa el 25 de febrero de 1978, el general Félix Galván López quien era en ese entonces titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), declaraba que de 1970 a 1976 los datos oficiales reportaban que se habían destruido 65 mil plantíos de adormidera, más de 46 mil de mariguana y se habían detenido a más de 18 mil hombres.


Como lo afirmaba Galván López, la Operación Cóndor era todo un éxito. El operativo que inició en enero de 1977 y que concluyó en enero de 1987 estuvo encabezada por 23 comandantes, quienes a lo largo de 10 años y de acuerdo con datos de la Sedena entregados por una solicitud de acceso a la información pública solicitado en 2008, había logrado un total de 224 mil 252 plantíos destruidos.

Al frente de las tropas, el sistema político había confiado el combate al crimen organizado a distinguidos personajes, pero ningunos tan importantes como tres oscuros hombres; José Hernández Toledo, Roberto Heine Rangel y Manuel Díaz Escobar.

El primero dirigió el operativo contra los estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas el 2 de octubre de 1968.  El segundo fue una de las piezas claves durante el período conocido como “Guerra Sucia”, pues era uno de los encargados de la desaparición forzada de los disidentes del régimen. Por último Díaz Escobar fue el jefe del grupo conocido como los “Halcones”, quienes perpetraron la matanza del jueves de corpus el 10 de junio de 1971.




La Operación Cóndor por un lado destruía los plantíos en el Triángulo Dorado, pero por otra parte permitió el nacimiento de los grandes capos de la droga. Un hombre llamado “El Informante” le reveló a la periodista Anabel Hernández la siguiente historia:

“En 1970 no existía el término “cártel”, existían sólo las “clicas”, que se dedicaban a sembrar, transportar y cruzar al otro lado de la frontera la mariguana y la goma…Eran los años de la guerra de Vietnam y el gobierno de Estados Unidos permitía la actividad del narcotráfico para surtir de estimulantes a sus soldados en el frente de batalla y para los que regresaban a su país con la adicción ya generada”.

La entrevista fue realizada en 2010, ahí El Informante contaba que en esos tiempos “había 600 agentes federales para todo el país, con 15 o 20 ayudantes”, estos eran conocidos como “madrinas” y refirió que jamás aparecían en la nómina federal pero “eran un grupo indispensable para su funcionamiento actuando en la ilegalidad y falta de control”.

Relató entre otras cosas que “no había viáticos, ni dinero para equipos”, pero que “los recursos se obtenían a través de peleas de gallos, carreras de caballos y del narcotráfico”. Entre el humo del cigarro relató “eran los tiempos en que el gobierno tenía bajo un control casi total la siembra y el trasiego de la droga. No había casi ningún cargamento que no pasara por el permiso y la vigilancia del Ejército, de la Dirección Federal de Seguridad y la Policía Judicial Federal”.

“El control consistía en estar “arreglado”…para sembrar 50 hectáreas se requería el permiso del jefe de la zona o la región militar”. Cuando la cosecha estaba lista relata El Informante, se transportaba la droga a un centro de acopio, de ahí se solicitaba permiso para enviar el cargamento a la frontera.

“Había la orden precisa de que ni un kilo podía quedarse en el país. No había venta al menudeo”. Semejante revelación era en si ya una gran historia, pero no sólo eso relató algo más grande, una ruta, una ruta de una maleta.

“Los narcotraficantes le pagaban una especie de “impuesto” al gobierno federal para dedicarse a esa actividad. Se pagaban 60 dólares por cada kilo: 20 dólares eran para el jefe de la zona militar, 20 dólares para la Policía Judicial y los otros 20 para la Dirección Federal de Seguridad (DFS)”.

Mensualmente una maleta recorría el país “hacía su viaje desde abajo, desde los que directamente cobraban el dinero hasta la oficina del procurador…se perdía de mano en mano hasta llegar a Los Pinos. Los impuestos de los narcos crearon fortunas de la noche a la mañana de funcionarios y empresarios en México”. En Estados Unidos el dinero obtenido por los impuestos “fue destinado a la lucha contra los movimientos subversivos”.

En los años de la paz pactada, quienes pagaban impuestos puntualmente eran; Miguel Ángel Félix Gallardo, Ismael “El Mayo” Zambada, Pablo Acosta Villareal, Juan José Quintero Payán, Juan José Esparragoza y Ernesto Fonseca Carrillo, mejor conocido como Don Neto.

Una vez más Estados Unidos metía sus manos y movía los hilos de la política mexicana a su favor. Desde 1973 la DEA operaba en México, pero fue la Agencia Central de Inteligencia (CIA) quien llegó al país desde 1951 y utilizó a tres informantes claves dentro del sistema político; Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría. El primero fue conocido como Litensor, Díaz Ordaz como Litempo-2 y Echeverría como Litempo 8; además de ser informantes de la agencia, los tres coincidieron en el mismo trabajo, fueron Presidentes de México.


La CIA tenía un objetivo claro al llegar a suelo mexicano; sería su base de operaciones contra amenazas como el comunismo. El periodista Manuel Buendía documentó gran parte de la historia negra de la agencia en un libro titulado; La CIA en México.

Cuando El Informante contó su historia además de revelar datos para el entendimiento del crimen organizado, dio algo muy importante: fechas. Al cruzar datos, su historia concordaba con un evento, un caso conocido como el escándalo Irán-Contra.

El hecho histórico conocido tan sólo como la Contra, ocurrió entre 1985 y 1986, durante ese periodo el gobierno de Estados Unidos vendió armas al gobierno de Irán durante su guerra contra Irak. Pero además financió el movimiento armado creado por EU, la Contra nicaragüense para acabar con el gobierno sandinista de Nicaragua.

Tanto la Contra como la venta de armas fueron operaciones prohibidas por el Senado norteamericano. En su búsqueda por combatir el comunismo en América Latina, Estados Unidos derrocó a Allende pero además usó el dinero proveniente del narcotráfico para financiar esas operaciones.

Mientras el discurso gubernamental se jactaba del éxito contra el crimen organizado, la realidad era que había una paz pactada en México, ese pacto permitió que en esas décadas el narcotráfico plantara sus raíces y se extendiera por todo el territorio.

A raíz de la implementación de la Operación Cóndor, llegaron procedentes de Sinaloa a Jalisco, Amado Carrillo Fuentes, Héctor “El Gûero” Palma, Miguel Ángel Félix Gallardo y el siniestro Rafael Caro Quintero, quien jugaría un papel preponderante en el Caso Camarena.


Los ecos de ese obscuro pasaje son una pieza toral dentro del rompecabezas del tráfico de drogas y la corrupción de la clase política. 




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