sábado, 7 de septiembre de 2013

Artículo Sobre Medios de Comunicación, Análisis de TeleSUR

 El reto de los medios de comunicación como promotores de la

diversidad cultural: Análisis de TeleSUR.


Por Lic. Yarimar Marrero Rodríguez
Licenciada en Periodismo Universidad de Puerto Rico
Maestrante Programa FLACSO-Cuba




Los géneros mediáticos y la identidad cultural de los pueblos: Retos para un nuevo relacionamiento.
En su escrito, Los géneros mediáticos y la identidad cultural de los pueblos, Jesús Martín Barbero enmarca la dificultad de comprender la relación entre medios de comunicación y cultura a la vez que propone nuevos relacionamientos para este binomio y critica el fuerte control que ejercen los géneros mediáticos en la psique colectiva. Esta opinión del autor queda evidenciada en la siguiente cita:
La posibilidad de comprender la densidad cultural de los conflictos que moviliza la relación entre medios de comunicación y culturas de pueblos pasa entonces por la reconstrucción de una crítica capaz de distinguir la necesaria denuncia de la complicidad de los medios con las manipulaciones del poder y los intereses mercantiles, del lugar estratégico que ellos ocupan en las dinámicas de la cultura cotidiana de las mayorías, en la transformación de las memorias y las sensibilidades y en la construcción de imaginarios colectivos desde los que las gentes se reconocen y representan lo que tienen derecho a esperar y desear
(p. 106).
           
Esta visión está matizada por la detracción al relacionamiento hegemónico e impositivo de los medios de comunicación y a la fuerte influencia que ejercen de manera unilateral en la población. Martín Barbero continúa su férrea disertación en contra de los intereses económicos de las agencias mediáticas al decir que:
Nos encante o nos de asco, los medios constituyen hoy, a la vez,
el más sofisticado dispositivo de moldeamiento y cooptación de las sensibilidades y los gustos populares, y   uno de los más vastos conjuntos de mediaciones históricas de las matrices narrativas, gestuales, escenográficas del mundo popular, en cuanto ámbito de hibridación de ciertas formas de anunciación, de ciertos saberes narrativos, ciertos géneros dramáticos y novelescos de las mestizas culturas de nuestros países (p. 106).

El profesor Gustavo Gómez, en su ensayo publicado en el libro Seminario Latinoamericano: Sin comunicación no hay desarrollo (2007), que lleva por título La democratización de los medios de comunicación, hace especial énfasis en que la comunicación para el desarrollo es mucho más que la comunicación a través de los medios, que son solo un instrumento aunque sí un instrumento importante. Ya que para entender y promover la verdadera razón de la comunicación para el desarrollo es crucial la participación ciudadana.  En esta esfera Gómez y otros autores que presentaré a continuación coinciden en que uno de los medios más impositivos, hegemónicos y donde precisamente hay la menor incidencia de participación ciudadana es el medio televisivo. Entender y contrastar esto nos sirve de base y a la vez abre camino para el eventual análisis de teleSUR como propuesta alternativa a las críticas desde la academia.  Este tema del acceso a los medios y la apropiación de la ciudadanía para generar sus propios sistemas de comunicación que son a la vez instrumentos para promover  la cultura e identidad propias es criticado por Gómez al decir que:

…uno de los mayores problemas es la directa exclusión de los
sectores populares, en general, de la sociedad civil, pero en particular los sectores vulnerables a nivel urbano o rural para acceder a los medios de comunicación electrónicos, como la radio y la televisión abierta. Nos encontramos con un sistema de acceso a las frecuencias radioeléctricas en la región que, ya sea por exclusión directa o por las condiciones discriminatorias de uso, impide que podamos utilizar estos medios justamente como instrumentos para estrategias de comunicación para el desarrollo (pp. 71-72).

Este mecanismo institucional de los medios sobre todo televisivos hace que queden fuera del alcance no solamente del consumo, para los que no cuenten con la posibilidad de acceder a la televisión sino y mucho más enraizado fuera del alcance de empoderamiento o participación de la ciudadanía que en la mayoría de los casos son agentes pasivos en cuanto a los contenidos televisivos se refiere. Un ejemplo de esto en Latinoamérica es el que ofrece Gómez refiriéndose a que en México, Guatemala y otros países de Centro América   la única posibilidad de acceder a radio y televisión es a través de la subasta económica. Esto quiere decir, que en Guatemala (donde el 60 o 65% de la población es indígena), tienen derecho de expresarse sólo quienes tienen la posibilidad económica son los que  pueden contar con sus medios de comunicación. Ante este panorama el autor se cuestiona ¨¿pero cómo es posible contar con estos medios para una estrategia de desarrollo si lo que predomina es la idea de que se trata de una mercancía que se vende y se compra, y el que tiene más plata accede a ella?¨ (p. 72).

      En torno al férreo control de las cadenas televisivas también se pronunciaron el sociólogo francés, Pierre Bourdieu en diálogo con Francois Granon, en el capítulo titulado La miseria de los medios (1995), al decir lo siguiente:
La coyuntura es muy desfavorable. En el campo del periodismo existe una competencia furiosa, en el cual la televisión ejerce una coacción terrible. Es la televisión la que define el juego: los temas de los que hay que hablar, qué personas son importantes y cuáles no. El que pierde dos puntos de raiting se queda fuera y esta violencia que pesa sobre la televisión contamina todo el campo de los medios (p. 70).

Aunque el postulado de los académicos data de hace más de una década atrás me parece que sigue estando tan vigente como entonces y que el reto de las telecomunicaciones sigue siendo, entre otras cosas,  justamente el democratizar más sus contenidos. Para Bourdieu y Granon no todo estaba perdido ya que para ellos la televisión podría constituir un instrumento de democracia directa, pero se transforma en un instrumento de presión simbólica y para cambiar esto haría falta un trabajo considerable; un verdadero esfuerzo democrático (p. 73).
 Martín Barbero va más allá al contrastar esto con la posición de las televisoras, al decir que si promueven la cultura, se trata  más bien de la cultura ¨oficial¨ que busca la homogenización de los ciudadanos lo que lleva a la no representación y al siempre ausente espacio de discusión y expresión política.
En ningún otro medio como en la televisión se hacen presentes las contradicciones no solo de la globalización sino de la modernidad latinoamericana: la desproporción del espacio social que el medio ocupa –al menos en términos de la importancia que adquiere lo que en él aparece–  es sin embargo proporcional a la ausencia de espacio políticos de expresión y negociación de  los conflictos y a la no representación, en el discurso de la cultura oficial, de la complejidad y diversidad de sus identidades culturales (p. 121).

 Para Martín Barbero todo esto es el producto de los largos empantanamientos políticos, de la debilidad de nuestras sociedades civiles y una ¨profunda esquizofrenia cultural de las élites, los que recargan cotidianamente la desmesurada capacidad de representación que ha adquirido la televisión¨  (p. 121).  
Todo estos análisis, matices y puntos de vista ofrecidos por los expertos se tomaran en cuanta para aplicarlos al estudio de la televisora teleSUR para ver hasta qué punto este medio rompe con los esquemas hegemónicos de comunicación y  en qué esferas sigue reproduciendo los mismos patrones. 
  Acuerdos y propuestas de las cumbres en torno a los medios de comunicación de diferentes organizaciones vinculadas al desarrollo social: ¿Es teleSUR un cambio de paradigma?
En la Convención de la UNESCO sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, celebrada en París el 20 de octubre de 2005, en torno a los medios de comunicación como posible promotores de la cultura de los pueblos se expresa lo siguiente:
Observando que los procesos de mundialización, facilitados por la evolución rápida de las tecnologías de la información y comunicación, pese a que crean condiciones inéditas para que se intensifique la interacción entre las culturas, constituyen también un desafío para la diversidad cultural, especialmente a lo que respecta a los riesgos de desequilibrios entre países ricos y países pobres (p.2).

Partiendo de la premisa del desequilibrio que crean los medios de comunicación entre países ricos con grandes cadenas mediáticas que cuentan con mucho poder y países pobres, usualmente periféricos que por lo general tenían poca representación mediática a consecuencia de un poder adquisitivo  mucho más reducido lo que generaba menos empoderamiento de los espacios de difusión sobre todo internacionales para emitir sus propios mensajes que es lo mismo que expresar sus propias culturas.
           
Es evidente que América Latina está atravesando por un proceso de integración y emancipación sin precedentes, muestra de ello son las iniciativas de apoyo bilateral entre sus mismos miembros y del empoderamiento con miras integracionistas que se ven reflejadas en organizaciones como el ALBA-TCP, UNASUR, MERCOSUR, la CELAC y otros.  Pero también es cierto que América Latina pasó por muchos años de neo colonización y subyugación a los llamados países Centrales y aun se pueden ver los resquicios de empobrecimiento y dependencia que dejaron esos años de dominio y sometimiento. Es por eso que todos estos esfuerzos integracionistas fueron creados como respuesta desde el SUR, como concepto geopolítico, para crear un frente común que los hiciera más fuertes políticamente y menos dependientes económicamente como latinoamericanos. Este esfuerzo no estaría completo sin un multimedio informativo que fuera consonó con su visión de cambio y que internacionalmente transmitiera y diera luz de todos estos acontecimientos.  Justamente esa fue la intención con la creación de teleSUR ya que esta televisora que fue bautizada como ¨la señal informativa de América Latina¨ fue impulsada con la misión de ofrecer información para promover la integración latinoamericana y  como un contrapeso a las grandes cadenas internacionales de noticias como CNN, Univisión y TVN en América Latina, la BBC, TVE y Deutsche Welle en Europa.[  
En otro de los puntos de la ya citada Convención de la UNESCO hay un artículo que daba pie de lo que parecería ser un renglón difícil de alcanzar refiriéndose a la colaboración entre países para crear medios de comunicación masiva en coproducción.  Así es como en el Artículo 12 de la Convención dedicado a la Promoción de la Cooperación Internacional hay dos puntos que nos son  vitales para este análisis, ellos son los incisos: D) ¨promover el uso de las nuevas tecnologías y alentar la colaboración para extender el intercambio de información y el entendimiento cultural, y fomentar la diversidad de las expresiones culturales; y E) fomentar la firma de acuerdos de coproducción y codistribución¨ (p. 8).
Recordemos aquí lo que nos sugerían los teóricos Bourdieu y Granon al decir que es en la televisión donde se ejerce una coacción y una violencia terrible y es en ese medio donde también se define quienes son importantes y de qué temas se habla generando una especie de competencia furiosa por el control de la audiencia. Más sin embargo teleSUR rompe con esa ¨violencia terrible¨ y se acerca más al instrumento de ¨democracia directa¨ que los teóricos proponen como un uso provechoso de los medios de comunicación. Cumpliendo con las propuestas de coproducción de las que hablaba la Convención y a mi juicio con las propuestas de cambio a través de la democratización que proponen los teóricos, teleSUR es una cadena pública que fue creada en coproducción con el aporte del 70% de capital venezolano y un 30% de capital compuesto por Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua. A su vez el medio cuenta con un Consejo de Administración y un Consejo Consultivo que es también compartido por varios intelectuales latinoamericanos e internacionales de prestigio, como el pacifista y premio nobel argentino Adolfo Pérez Esquivel, el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, el escritor uruguayo Eduardo Galeano, el escritor pakistaní Tariq Ali, el politólogo y cineasta estadounidense Saul Landau, el redactor jefe de Le Monde diplomatique e historiador Ignacio Ramonet, el productor de cine argentino Tristán Bauer, el programador y pionero del software libre Richard Stallman (hasta 2011[]) y el actor y activista estadounidense Danny Glover.]
            Por otro lado en la  Declaración Final de la XI Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, celebrada en  Caracas el 5 de febrero de 2012  se acordó lo siguiente en el ámbito comunicacional:

 construir mecanismos de cooperación e integración
y trazar estrategias para fortalecer un sistema de
comunicación e información que refleje nuestras
realidades, la idiosincrasia de los pueblos y garantice
 nuestro derecho soberano a la autodeterminación (2012).

            Coincidencia o no, justamente a partir de febrero del 2012, teleSUR realizó un cambio en toda su línea gráfica y estudios que va desde teleSUR Noticias hasta Agenda Abierta, además de que el canal incorporó nuevos programas de noticias, uno en la mañana El Mundo Hoy, uno al medio día Conexión Global y otro en la noche denominado Emisión Central. A partir de este cambio teleSUR incorpora más horas de noticias superando incluso a CNN en Español en dedicar su programación más tiempo en información.
En dicha cita de la XI Cumbre del ALBA en torno a los medios de comunicación sobresale lo siguiente ¨ comunicación e información que refleje nuestras realidades y la idiosincrasia de los pueblos¨.  Es evidente que los narradores de noticias de teleSUR así como sus corresponsales se caracterizan por su diversidad y porque todos hablan el acento del español de su país de origen sin disimulo, en claro contraste con otras cadenas de noticias continentales como CNN en Español que usa el llamado español neutral. Esto es una muestra de la visión pluricultural que quiere transmitir la televisora.  Pero donde mejor se puede apreciar el compromiso de la emisora con la promoción de la diversidad cultural y el fomento de las diferentes costumbres y representaciones latinoamericanas es precisamente revisando el contenido del canal.
TeleSUR con su slogan “nuestro norte es el Sur” y “(somos) la señal informativa de América Latina” demuestra una línea política y social predominante en sus contenidos, esto queda evidenciado en la cobertura en vivo de todos los procesos de elecciones que se suscitan en Latinoamérica y luego post elecciones ofreciendo una cobertura con especialistas en el tema que analizan los sucesos y la reacción del pueblo elector. A su vez se ve en los programas que están directamente vinculados con las tradiciones y costumbres de los países latinoamericanos. Estos programas son, por mencionar algunos, ¨Realidades¨, donde se  muestra el contexto político, económico, social y cultural de los pueblos americanos,  ¨Vamos a Conocernos¨ , donde se proporciona información acerca de los países latinos, su cultura, personajes, historia y geografía, ¨Destino Latinoamérica¨ que es una serie argentina que muestra la cultura de los pueblos de América y ¨Vidas¨,  que se describe en la página oficial de teleSUR como una ventana a la cultura de todo un continente que, a través de reportajes humanizados, acercan al televidente al “ser” de la región y a la proyección latinoamericana. Con esto queda evidenciado que el canal realmente tiene entre sus cimientos  la promoción de la diversidad cultural latinoamericana para que el espectador se identifique y se enorgullezca de su idiosincrasia.
Qué hay de la participación del público o la participación ciudadana que el autor Gustavo Gómez enmarca como el elemento crucial para promover la comunicación para el desarrollo y la democratización de los medios. En este sentido teleSUR se convierte más bien en un multimedio informativo ya que es a través de su página web www.telesurtv.net  y su cuenta en twitter que el público puede opinar sobre la pregunta del día con un mensaje escrito, un video grabado o presentando sus fotografías en la sección “Soy Reportero”. La audiencia también tiene la opción de evaluar el contenido de la programación y hacer sugerencias así como acceder a un mapa de acontecimientos que muestra minuto a minuto las coberturas de su red de corresponsales.  Si bien es cierto que a través de estas opciones el espectador pasa a ser visto en palabras de Martín Barbero, desde la ¨óptica de un receptor activo¨ también es cierto que es en este punto donde teleSUR y las cadenas de noticias en general generan hasta cierto punto los mismos patrones de dominación.  Esto porque hay un nivel de exclusión si tomamos en cuenta las herramientas mismas de participación y que el contenido sigue siendo uno predeterminado para el que el espectador no tiene injerencia de modificar el mensaje. Hay un nivel elevado de la población/telespectador que no tiene fácil acceso a una computadora, menos aún a internet para poder dejar su comentario en el caso en que quiera participar esto en el caso de que no toda la población accede a un televisor. Hasta cierto punto lejos de fatalismos desesperanzadores no es posible hablar del acceso equitativo a la  participación si no se resuelven primero temas tales como la desigualdad económica, el acceso a las tecnologías  entre otros.
Una de las más férreas críticas de Martín Barbero,  de Pierre Bourdieu y de Francois Granon era el control económico y mercantil de los medios de comunicación, especialmente los televisivos, y cómo esto generaba poder sobre otros medios con menos adquisición económica.  TeleSUR en este sentido rompe con los esquemas de las grandes cadenas mediáticas al carecer casi totalmente de publicidad en sus emisiones. Además es catalogado como un  canal que no tiene un fin comercial y de lucro, y al que se puede acceder gratuitamente en cualquiera de sus aéreas de transmisión bien sea en su página web y en canales locales de los diferentes países  de Latinoamérica y las Antillas además en  Estados Unidos, Europa, África del Norte o Siria donde se transmiten sus emisiones. También es posible acceder mediante cable o canal satelital.
C.   Conclusión:
      En la declaración final del II Taller Internacional sobre las redes sociales y los medios alternativos, celebrado el 14 de febrero de 2013 en la Habana se hizo hincapié en ¨ poner a disposición de los esfuerzos de articulación para dar continuidad a los empeños emanados de este foro, las iniciativas y experiencias exitosas como Telesur, la Radio del Sur y el blog Ventana Política¨.  Lo que reafirma que teleSUR es considerado como un medio alternativo internacionalmente y como una nueva propuesta de difusión y representación del acontecer latinoamericano. 
     Si bien es cierto que teleSUR representa un cambio de paradigma sin precedentes para la comunicación vista y transmitida desde los latinoamericanos y que es a su vez promotora de su cultura e idiosincrasia también es cierto que los cambios en dichas esferas comunicacionales no son tan tajantes ni tan definitivos. Siempre existen instancias en los que la exclusión y el tema de la accesibilidad salen a relucir sobre todo porque hay otros problemas de carácter social y económico que subyacen. Pese a esto teleSUR sigue manteniendo una cierta ética periodística y un sentido de pertenencia y apropiación que es sin dudas un logro más  en el camino hacia la integración de la Patria Grande.
     El pasado 24 de mayo en la Ceremonia oficiada donde el presidente de
Ecuador, Rafael Correa, asumió el mandato para el periodo de 2013-2017 y que fuera transmitida en vivo por teleSUR, el mandatario dijo las siguientes palabras que transcribí en torno a los medios de comunicación y que me parece una reflexión final interesante:
…(para los medios) no importa  el Estado de opinión o lo que se haya propuesto en la campaña electoral o lo que el pueblo, el mandante con toda democracia haya ordenado en las urnas, lo importante es lo que aprueben o desaprueben en sus titulares lo medios de comunicación y se quiere mitificar a los periodistas  como heroicos luchadores contra gobiernos despóticos que no aguantan ninguna crítica, suena muy bonito, pero la verdad es que la realidad de América Latina es más cercana a gobiernos con una inmensa legitimidad democrática jugándose hasta la vida por superar las injustas estructuras de nuestra América y perseguidos inmisericordemente por periodistas sin escrúpulos y por un poder mediático muchas veces mayor al poder mismo del Estado y que se sabe impune además (aplausos).
Cabría preguntarse hasta qué punto puede llegar el alcance de teleSUR si se toman en cuenta las palabras del Presidente de Ecuador. Latinoamérica, sus procesos y sus mandatarios son víctimas de ataques difamatorios y vilipendios constantes y sin un medio de comunicación que sea representante de sus intereses y visiones sociopolíticas el poder de transmisión, credibilidad y alcance de dichos cambios se vería muy afectado o bien sería invisibilizado como se hacho desde hace tanto tiempo. Es justamente aquí donde este multimedio informativo más que nada representa un verdadero cambio de paradigma para América Latina.








Bibliografía:
Bourdieu, P. (1995). Pensamiento y Accion. Cap. 2 La miseria de los medios.
            Télérama.    


Calderón, F. y otros. (1996). Esa esquiva modernidad: desarrollo, ciudadanía y  Cultura en América Latina y el Caribe. Nueva Sociedad, Caracas.


Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las
            expresiones culturales de la UNESCO. (2005). Paris.


Declaración Final de la XI Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos
            de Nuestra América. (2012). Caracas


Declaración Final del II Taller Internacional sobre las redes sociales y los
            medios alternativos. (2013). La Habana.

Gómez, G. (2007). La democratización de los medios de comunicación.
            Seminario Latinoamericano: Sin comunicación no hay desarrollo.
            Asociación de Comunicadores Sociales Calandria, Lima.



http://www.ventanapolitica.cu (consultado el 5 de mayo de 2013)


http://www.telesurtv.net/programacion  (consultado el 5 de mayo de 2013)


http://www.alba-tcp.org (consultado el 5 de mayo de 2013)


Martín Barbero, J.  Los géneros mediáticos y la identidad cultural de los
            Pueblos. 


Fotografía tomada de Internet

miércoles, 19 de junio de 2013

El Racismo Nacional : Carlos Monsiváis

El Racismo Nacional 

Carlos Monsiváis



Publicado en Revista EQUIS. Cultura y Sociedad. Braulio Peralta (ed). México, Ulises Ediciones, núm 1, mayo de 1998, pp. XVII-XX. (Dossier: Autonomías en el mundo)

Eres prieto... y sobre esa piedra nada crece
Del racismo nacional*

El racismo en México aparece como una necesidad explicativa. Hay que describir la Conquista como el rescate de tierras y recursos valiosos en manos de bárbaros irredimibles. Y en los tres siglos del virreinato el racismo argumenta a favor de maltratos, etnocidio, despojos, violaciones masivas, tratos bestiales. El debate sobre la existencia de alma en los indígenas es un subproducto del inmenso desprecio por esos nativos que sólo se adaptan a la religión si les entregan un símbolo de su mismo color, negados para el razonamiento y exiliados en sus palabras incomprensibles. Entonces, el racismo es desde luego una idea remota o absurda. En el Nuevo Mundo sólo hay una raza, la que celebra como absolutamente suyo el 12 de octubre, la bendecida por Dios y por el Papa. Los demás pobladores son, si acaso, proyectos de seres humanos ánimas en pena. Y si no se dicen, estas creencias se actúan.

DEL PELADO AL NACO SIN LLEGAR AL TOJOLABAL

A la nación independiente se le heredan los prejuicios que son instituciones, las instituciones que legitiman el prejuicio. Las leyes que protegen a los indios se violan a diario, o ni siquiera se toman en cuenta. En algo se ponen de acuerdo liberales y conservadores: los indios son el peso muerto del país, el paisaje sombrío que aclara de un vistazo lo que falta para abandonar la condición periférica. Crear zonas de aislamiento y condena "porque el origen racial es destino fatal", es recurso típico del criollismo y del mestizaje pretencioso que lo sigue. Y establecida la inferioridad del indio, lo más conveniente es diseñar estereotipos que sean vertederos del odio, el desprecio y el sarcasmo. Es muy cómodo inventar seres a quienes adjudicarles, de modo inescapable, fisonomías, psicologías y conductas fijas para siempre.
En el mundo rural el indio está cercado, sujeto de esclavitud y aplastamiento de toda índole. En las ciudades, en especial la de México, el indio es lo marginal por antonomasia, y a sus herederos faciales, los mestizos de la pobreza, se les aplica también la animosidad brutal. En el siglo XIX, el primer estereotipo para regocijo del racismo es el lépero, el afligido por la lepra de la pobreza, el indio en algo urbanizado que vierte su rencor en las esquinas y acecha en los alrededores de mercados y templos, alojado en su semidesnudez y su ignorancia. El sucesor o el coetáneo, el pelado, da fe también desde el nombre de su condición: es un pelado, despojado de todo, sin ropa esencial posible. El pelado atraviesa por los rincones de los escritores naturalistas, se moviliza divertidamente en los grabados de Posadas, es el enviado plenipotenciario de la gleba, de las criaturas que habitan la ciudad sin entenderla, o entendiéndola lo suficiente como para saber que sólo son suyos los alrededores. En la mitología citadina, si hay un fantasma de aglomeraciones y desmanes, ése es el pelado.
Gracias al comic, al teatro frívolo y el cine, el pelado se transfigura humorísticamente. Primero, a través de Chupamirto en la tira cómica, y luego de Mario Moreno Cantinflas, el pelado adquiere el diminutivo tranquilizador, y ya como "peladito" evapora las amenazas explícitas o subyacentes en su comportamiento, y crea un mito de extraordinario poderío visual, y de contenido circular: el paria verboso que ve cómo se le aleja el lenguaje mientras más intenta su ejercicio, que se enreda en las palabras y se tropieza con la sintaxis. El "peladito" de Cantinflas se extiende como disculpa de los cientos de miles de pelados, que cambiarán el pantalón a media asta y el trapo sobre el hombro por la camiseta a rayas, el sombrerito en la nuca y el hablar golpeado, todo lo que emblematiza Fernando Soto Mantequilla. Diluido el miedo, el pelado acaba siendo una vaga referencia capitalina (en las regiones no hay pelados), alguien a quien la vida le concedió el rencor, el auxilio de la Virgen de Guadalupe, el fútbol soccer, la bicicleta, el dancing, el humor grueso y autodeprecatorio, la gana de envejecer nomás se casa, el bolero, la canción ranchera, y no mucho más. Ese pelado, al que Pedro Infante y David Silva ameritan, se disipa entre falsas leyendas de su valentía y de su insignificancia.
El sustituto evidente es el naco. El término —aféresis de totonaco— ya circula a mediados de los años cincuenta, aludiendo a lo que las mezclas no logran disipar: los rasgos de origen indígena, el aire de pertenecer a la "Mexicanada". A diferencia del pelado, al naco no lo neutraliza el humor, ni siquiera las memorables interpretaciones de Héctor Suárez. No hay tal cosa como "el naquito" (aunque sí existe "el nacazo"), y el miembro de esta "etnia" ofende desde el principio por las características irremediables que se le adjudican: vulgaridad, agresividad que cubas o tequilas conducen con destreza al límite, mal gusto que una vestimenta cara no redime, bigote aguamielero, sorna que matiza el humor reiterativo, dicción permeada por el tono cantadito. El naco ya no dice "voy, voy", sigue diciendo "Me cae de madre"; ya escucha rock y new age, sigue escuchando boleros a escondidas.
En los años sesenta el naco es símbolo de la masificación que alarma y apena. Mírenlo nomás, con su radio de transistores (mientras más grande más compensatorio), la camiseta abierta a los lados, los liváis y los tenis, la indiferencia por la cultura y la política, el aire de quien le parte la cara al nocaut que lo envuelve. (El naco: el rey de las victorias póstumas.) El racismo se solaza con el descubrimiento: es inmejorable el personaje del naco, no hay término más preciso para las masas cobrizas que devastan las ciudades ignorantes de la contaminación visual que emanan. El naco es la genuina, "mancha urbana", y de allí la conclusión pesimista: es tan grande el afán reproductivo de las clases populares que sólo toca catalogarlas chistosamente. Para la sociedad que ya no se pretende criolla sino desarrollista, el naco es por un tiempo filón de las conversaciones. La palabra es insulto y es referencia humorística, es descripción de fauna citadina y es síntesis facial y vocal de los peligros de la calle que bien pueden trasladarse a la sociedad.
Antes fue el meco (aféresis de chichimeco), pero en los años setenta el naco es la voz peyorativa que, casi inevitablemente, los agraviados también asumen como insulto. "Pobre de ti, pobre de ti,/ Cuántas veces te oí/ sin piedad repetir/ que naciste sin suerte." Quien —con o sin esa palabra— se considera naco, se aturde con actitudes fatalistas, si se fracasó en la escuela se fracasó en la vida, si se fracasó en la vida los amores que lleguen no valen la pena, así la vulgaridad ni se nota porque es la democratización del gusto a que tiene derecho. Poquísimos se aceptan pero muchísimos se sospechan nacos, son amplísimas las reverberaciones de la fulminación racista. El naco, ante el espejo ideal o real, relee la sentencia en la pared. "Tú eres naco, hijo y nieto de nacos, patriarca de la naquiza."
El racismo no hace caso de bienes económicos. Si es tan hiriente el término naco, es porque discrimina. Cualquiera, probado que no consiga borrar su aspecto o su conducta, puede ser un naco, y ante el epíteto no cuentan los millones. Se es naco si se retienen características de los indios. No hay nada que hacer, lo naco es la sujeción eterna al México impresentable.
Si el vocablo ya ha perdido su filo más hiriente retiene su calidad de insulto. Aún se dice: "¡Pinche indio!" con seguridad de ofender, y lo de "¡Pinche naco!" es ocasión de pleito o abatimiento. Si el avance educativo y cultural cerca al racismo, el proceso monstruoso de la desigualdad lo estimula. Mientras los nacos no destruyan sus propias vetas racistas muchos de ellos seguirán confiándole a la expresión el relato aplastante de sus vidas.

LAS LIMITACIONES DEL RACISMO

No es común el racismo a la antigua. Ahora lo más frecuente es el regaño: "Más les vale integrarse. ¿Qué ganan con aferrarse a sus usos y costumbres?". Y la agresión se pone al día: "¡Pinches indios!", por miedo a los castigos de lo Políticamente Correcto (esa bestia negra de los Políticamente Feudales"; es mejor calificarlos de "¡Pinches conformistas! ¡Pinches monolingües!". Si pasó de moda la descripción insultante de nacos (son tantos que oscurecen el horizonte, y nulifican el sarcasmo), convienen ahora los castigos culturales: "¡Qué tipo tan premoderno! ¡Te fijaste! Todavía no maneja el interruptor de la luz". En los comerciales de televisión, en las agencias de modelaje, en los altos círculos, la raza de bronce está de más. Su aspecto ofende o "desviste" las inmediaciones.

II "SI TUVIERAN DERECHOS NO SERÍAN INDIOS"

Para localizar con rapidez el racismo en el caso de Chiapas, obsérvese el asombro indignado ante la idea de los derechos indígenas. Se acepta la necesidad de cambios, incluso de leyes especiales. Pero no se soporta el primer derecho indígena, el de rebelarse ante una sociedad que consideran inhumana, invivible. Léanse desde el 2 o 3 de enero de 1994 la virulencia de funcionarios, empresarios, intelectuales, clérigos, periodistas. ¿En qué insisten? En una sola idea, o mejor en un dogma: los indígenas carecen de voluntad propia, y por tanto, resultan orgánicamente incapaces de razonar al no decidir jamás por sí mismos. Si los racistas articularan su punto de vista, éste sería: "Nadie piensa nunca por vez primera, y los indígenas no pueden pensar porque jamás lo han hecho. La falta de práctica mental les cierra el camino de la civilización". Por eso, desde esta perspectiva, el vacío de la voluntad indígena se satura con su condición de víctimas de la manipulación eterna. Si no se les manipulase, simplemente no existirían, así es de extremosa su debilidad moral, política y cultural. No los deshumaniza la explotación de que son objeto, sino el atraso donde se refugian por miedo al cambio. Y, concluyen los racistas, al ser por naturaleza los indígenas carne de cañón, sombras de la Historia, a la modernidad debe incorporárseles a la fuerza. La única salvación del indígena es dejar de serlo.
Estos son algunos de los argumentos racistas más repetidos:
Los indios son pobres porque quieren. Todo el mundo progresa, pero ellos se aferran a sus tradiciones y viven a la deriva de sus idiomas muertos. Esto explica su rechazo de las conductas normales y el apego a sus comunidades, tan inhóspitas. No logran irse a sitios más estimulantes en lo laboral y lo cultural, no tienen ambiciones naturales como ser multimillonario con casa veraniega en Aspen o Vail.
Los indios son, desde siempre, la plastilina de los ideólogos, sean obispos católicos o agitadores izquierdistas. Actúan por el reflejo condicionado de la obediencia y su rebeldía sólo consiste en la violencia aplicada al prójimo.
Los indios representan el pasado inerte de México. Al asirse a una identidad naufragada, se desprenden de la cadena evolucionista de la nación, y se degeneran en el sentido más estricto: odian el progreso y la superación personal.
Los indios pasaron de las manos de los encomenderos a la de los curas y los antropólogos sin variar de actitud. Al no distinguirse de sus ancestros, son peores que ellos. Incapaces de percibir o de entender el cambio, se someten a lo ya vivido durante siglos, así esto represente dolor, enfermedades, represiones cruentas. Hace no demasiados años los finqueros de Chiapas perseguían a los indios como animales; hoy los indios, con terquedad que irrita, se niegan a ser finqueros.
Estas argumentaciones varían, y repiten las formuladas desde el siglo XIX. ¿Por qué quieren ser indios pudiendo ser blancos? Y los autores de estas hipótesis delirantes ni siquiera se toman la molestia de explicar por qué, si todo es cuestión de voluntad, ellos mismos, todavía viven en México pudiendo hacerlo en Beverly Hills. Lo más curioso del racismo es su exigencia de cambio, ajeno, su alegría al ver que los parias no cambian, del deseo personal y tribal.
Este razonamiento (por así decirlo) ilumina la índole del racismo mexicano de hoy. No es un racismo clásico, así sea curiosamente antindígena y se fije con desprecio en el color moreno. A momentos podría prescindir de parte de sus prejuicios, y sólo bajo presión se desenmascara. Pero todo el tiempo insiste en unificar a los "naturalmente inferiores", combinando criterios de raza, clase social y género. Son ya indistinguibles el racismo, el machismo, el clasismo, la homofobia, porque se unifican en contra de sus enemigos que son sus víctimas: los pobres, que insisten en serlo, los indios que insisten en serlo, las mujeres que insisten en abandonar sus roles tradicionales, los gays que insisten en serlo, los que a pesar de que no la han hecho insisten en seguir viviendo. En suma, fusionan en un solo ser despreciable y reprimible a los que fracasan y deben fracasar en la vida por su aspecto, su origen, su género, su orientación sexual, su actitud derrotista que confirma su derrota intrínseca. Y la raza superior se define por oposición: hombres en su gran mayoría, blancos o emblanquecidos, agresivos, de personalidad triunfal o triunfalista, seguros de la inferioridad ajena, implacables, globalizados en una palabra (ser local es ser un fracasado). Y la ampliación del racismo a fin de cuentas desemboca en lo previsible: "los seres inferiores" son los descendientes de los considerados en su época "seres inferiores".
El fin de la movilidad social intensifica la sensación de superioridad al alcance de las clases gobernantes: si no constituye una raza superior, sí ciertamente son distintos, y de modo obvio a la mayoría de los mexicanos. Si creen en la superación y la llevan a cabo, no se quedan en el mismo lugar, tienen ambiciones. Este racismo, o esta soberbia de minoría convencida de habitar psicológicamente en el Arca de Noé de México, se acrecienta desde el surgimiento del EZLN.


"NO ESTÁN SOLOS, NO ESTÁN SOLOS"

La llegada de mil 111 representantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, le concedió la oportunidad a un sector muy significativo de la sociedad de participar en la primera gran manifestación antirracista en la historia de la ciudad de México. Así interpreto lo ocurrido el 12 de septiembre de 1997 en el recorrido del Monumento a los Niños Héroes al Zócalo, como una vasta rectificación del comportamiento citadino. Desde su fundación como ciudad colonial la de México ha sido sin tregua, el escenario del menosprecio y el hostigamiento a los indígenas, hacinados en barrios, sujetos de irrisión, explotados sin límite en comercios, restaurantes y casas, signos ambulantes del país vencido. En la calle las "marías" venden chicles o flores o klínex, cargan a sus niños como emblemas de la explosión demográfica, se adiestran en las turbulencias del tráfico, lidian con el chantaje policiaco y le ponen a sus hijos nombres inesperados: Leslie, Pamela, Marilyn, Marlene. "¿Que por qué esos nombres, señor? Para que ya nadie les pueda decir María". Históricamente, los contingentes indígenas se afantasman para eludir a la discriminación.
Por esa razón, por el gran sedimento de racismo de la capital, la marcha del 12 de septiembre dispuso de una emotividad única. No hubo, perceptiblemente, paternalismo, ni miradas condescendientes, ni folclorismo, sino la sincera admiración al luchar por sus derechos vuelven evidente el infierno de la marginalidad histórica de las etnias. Tarde si se quiere, pero con brío solidario, una porción importante de la ciudad reconoció del mejor modo la urgencia de eliminar el racismo, y sus consecuencias laborales, culturales, políticas, éticas.

* Carlos Monsiváis
Publicado en Revista EQUIS. Cultura y Sociedad. Braulio Peralta (ed). México, Ulises Ediciones, núm 1, mayo de 1998, pp. XVII-XX. (Dossier: Autonomías en el mundo)

jueves, 17 de enero de 2013

ARTÍCULO Sobre La Trata de Personas

“Rosa” y el mundo de la trata de personas; engaños, golpizas, explotación sexual.

 
MÉXICO, D.F. (apro).- “Rosa” (es un nombre ficticio) es una víctima más de la trata de personas en México.
 
Un hombre la enamoró, la convenció de irse a vivir con él a otra entidad, donde podría conseguir un buen trabajo y viviría mejor.
Sin embargo, la realidad fue totalmente distinta: la joven acabó siendo explotada sexualmente.
La víctima, cuyo nombre se omite por seguridad, es originaria del Estado de México y durante tres meses fue obligada a vender su cuerpo en calles de la colonia Candelaria de esta ciudad.
El destino puso en su camino a un conocido que la ayudó a denunciar a sus captores Gregoria Tentle Nanco, quien se encargaba de vigilarla y “Pedro” el hombre que, con engaños, la obligó a prostituirse.
 
El amigo de la víctima pasó un día por las calles donde era obligada a venderse. La reconoció y en ese momento se hizo pasar como cliente para poder platicar con ella.
Ahí, en la calle, se enteró del infierno que vivió la mujer durante tres meses, desde que dejó su casa en el Estado de México.
Le contó que Gregoria la llevó cerca de un hotel, donde la mantuvo retenida. Rentó un cuarto y la instruyó para que trabajara ahí. Antes, le advirtió que si no aceptaba las condiciones, sería golpeada por otros hombres.
También le platicó que Pedro la amenazaba, la obligaba a prostituirse y la golpeaba si no le entregaba el dinero que obtenía de los clientes, mientras que Tantle Nanco, tía de Pedro, la vigilaba, le decía cómo y cuánto debía pagar por el servicio y le reportaba a su sobrino todos sus movimientos.
Durante tres meses, la mujer se vio obligada a alquilar su cuerpo todos los días, bajo amenaza de causar daño a sus familiares si no accedía.
 
Finalmente, el 6 de enero, cuando la mujer encontró a su amigo quien se hizo pasar por cliente, ya en el hotel ambos acordaron que cuando ella se encontrara con Pedro en el Metro Pantitlán, lo entregarían a la policía.
Así lo hicieron y cuando los policías lo detuvieron, encontraron en su cartera el dinero producto de los “sexoservicios”.
La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) informó que Tlante Nanco fue llevada al Reclusorio Preventivo Oriente y ahí el Juez 59 Penal la sentenció a 15 años de prisión y a pagar una multa de 934 mil 950 pesos. La sentencia de Pedro aún está pendiente.
México entre los seis países con mayor índice de trata
 
Junto con Colombia, Perú, Guyana, Guatemala y el Salvador, México es uno de los países de América con mayor incidencia en el delito de trata de personas, según el Reporte Global de Tráfico de Personas 2012, presentado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
Peor aún: el 35% del total de mexicanos sometidos a explotación sexual, trabajos forzados o tráfico de órganos, son menores de edad y dos de cada tres son niñas.
Por si fuera poco, el gobierno federal no cuenta con cifras oficiales sobre el número de personas que son sometidas a ese flagelo y tampoco hay organizaciones interesadas en hacer ese trabajo.
La UNODC calcula que alrededor de 20 mil menores son explotados sexualmente, aunque, según la abogada Leticia del Rocío, especialista en el tema, la cifra podría llegar a los 70 mil.
Después del tráfico de drogas y armas, la trata de personas es el negocio ilícito más rentable del mundo y sus víctimas son la mayoría de las veces, niñas, niños y mujeres.
Las ganancias anuales que genera a las redes criminales este delito, van de los 16 mil a los 32 mil millones de dólares según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
 
A escala mundial, según un cálculo de la UNODC basado en una muestra de casos detectados en 132 países, el comercio con niños se ha incrementado de tal manera que 27% de las víctimas del tráfico de personas en 132 países son menores de edad y de ellos dos de cada tres son niñas.
Según el estudio, en América del Norte, Central –incluido México—y el Caribe, se calcula que 51% de las personas explotadas son con fines sexuales, 44% para trabajos forzados, 5% para otros fines como la extracción de órganos o adopciones ilegales.
A pesar de ello, en México son pocas las acciones que se han tomado para prevenir, detectar y castigar este tipo de delitos.
 
La más reciente fue la promulgación de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia de las Víctimas de estos delitos, sin embargo, a la fecha está pendiente el reglamento que permitiría ponerla en práctica.
Además el reporte de la UNODC destaca que si bien los gobiernos han implementado nuevas medidas políticas y jurídicas para contrarrestar ese mal, hay cientos de casos que no son señalados como trata de personas lo que dificulta la protección de las víctimas y el castigo para los responsables.
Tampoco hay organizaciones que lleven un registro de los casos detectados, porque no es un tema de “suficiente interés” o se toma como esporádico, afirma Mayra Rojas, directora de la organización Infancia Común.
En su opinión el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) debería ser la instancia encargada de estudiar este fenómeno pero en su Ley Orgánica ni siquiera está estipulado que deba realizar esas acciones, lamenta la activista.
 
 
Tomado de la redacción de www.proceso.com.mx 
Imagen tomada de Internet

miércoles, 9 de enero de 2013

ENTREVISTA Sobre los Derechos Humanos a Juan Gasparini

En México, el Estado cometió crímenes cercanos a los de “lesa humanidad”: Gasparini

por Gilberto Lastra Guerrero

La buena imagen internacional para los países que forman la Organización de la Naciones Unidas (ONU) es una prioridad, y  el tema de Derechos Humanos, representa uno de sus principales dolores de cabeza, porque no deben perder su peso diplomático con los 192 estados; pero tampoco cumplen a cabalidad lo que firmaron y ratificaron en las Convenciones.
Juan Gasparini, periodista argentino integrante de la organización no gubernamental Nuevos Derechos del Hombre, reflexiona en esta entrevista sobre las trampas que aplican los países para mantener su imagen intacta ante la ONU, asunto que no siempre funciona. Y cómo la ambigüedad se convierte en un arma de dos filos, aunque es la única herramienta para sortear las argumentaciones de los expertos del Comité contra la Tortura (CAT por sus siglas en inglés) u otros Estados en el Examen Periódico Universal (EPU).
Explica que en el caso de México, sigue siendo el Gobierno el que debe garantizar la seguridad de la población, pero en los últimos años es lo contrario: las fuerzas del Estado y de la delincuencia organizada agreden y violentan los derechos humanos de la población civil, además de hacerlo de manera sistemática y masiva,  cercano al crimen de lesa humanidad.
Gasparini tiene una amplia carrera como periodista en distintos periódicos argentinos y sudamericanos. Actualmente radica en Ginebra, Suiza. Es autor, de decenas de libros, entre ellos, Mujeres de Dictadores, La Delgada Línea Blanca, y su más reciente, del 2011, López Rega, la Fuga del Brujo
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Gilberto Castro Guerrero.-  ¿Cuáles son los principales argumentos que presentan los Estados ante la ONU para evitar una mala imagen por violentar derechos humanos?

Juan Gasparini.-  Ante la alegación o la acusación de violación a los derechos humanos, los Estados pueden asumir una postura dura en el sentido de negarla o no querer modificar su posición. Por ejemplo, en México en el tema del arraigo, donde el Estado te dice que no lo va a sacar. Pero en otro tipo de alegaciones, los Estados adoptan una posición de flexibilidad, y ahí es donde se presenta el mecanismo diplomático que se enseña en todas las escuelas: trabajar en la ambigüedad. Es decir, hay países que piensan en el buen sentido o en el mal sentido, y la forma de avanzar o retrasar es por medio de la ambigüedad. Es un principio  diplomático aplicado a los derechos humanos.
En América Latina se dio un cambio muy importante, debido a la situación de las dictaduras  en el pasado, donde se negaban o trataban de no ser condenados, se pasó a una situación de democracia, y los Estados no pueden negarse a las recomendaciones. Ahí entra el doble juego: “Te digo que sí; pero no coopero”.
Hay dos tipos de Estados, los que colaboran y los que no lo hacen. Todos quieren estar en el pelotón de los que cooperan, pero en la realidad, muchos no quieren nada. De ahí viene la simulación. Se dan casos concretos, uno que participa, firma las convenciones, y se aceptan los mecanismos de control instaurados por la ONU, que son generados por consenso, como la creación de relatores que visitan los países.
Es muy difícil negarle las visitas a los relatores. Hay Estados que dicen que hay una visa automática para que vayan, pero no les fijan la fecha; esperar unos 6 u 8 años para estar en un país y verificar la situación de los derechos humanos es mucho tiempo.  Y cuando entra, porque es el ojo  de la ONU en ese país, si hay alegaciones muy fuertes, suelen decir [los Gobiernos] que las fuentes que alimentaron al relator son dudosas o no son creíbles. Hay países que tratan de resistir los mecanismos de los derechos humanos para cuestionar el mensaje y la imagen que va a salir del Estado en voz del relator, porque se presentará la información en la sede de la ONU. Hay que vigilar cuál es el comportamiento del Estado.

GCG.- ¿La ideología política o económica inciden en la forma en la que se conducen los países en el concierto de las naciones?

JG.- Hay diferentes tendencias. Algunos países son impermeables a las recomendaciones de la ONU, como el caso de Estados Unidos en ciertos temas, no en todos. Otros, como China y los países islámicos, en los que hay una diferencia cultural que impide aplicar los principios de derechos humanos que han sido concebidos por el occidente y tiene que haber una tolerancia para la aplicación de esos principios.
Los países democráticos de la UE han propiciado un avance en la democratización y respeto de los derechos humanos, tanto en América latina como en África. Pero hay bastiones de resistencia tanto en América Latina como dentro de África, y la lucha es para que los países refractarios sean cada vez menos.
Después de un gran aire de democratización y de respeto a los derechos humanos, que fue al principio de la década del 2000, ahora hay algunos retrocesos en América Latina. Ecuador, Venezuela, algunas cosas en Argentina, o Chile, que pese a su voluntad política avanzar contra la impunidad y a la rendición de cuentas, no tienen un buen balance. Brasil, por ejemplo, que es un país líder en el proceso de democratización, tiene una política ambigua también, porque suelen molestarle las recomendaciones o las supuestas injerencias externas; porque el discurso es que no invadan su soberanía.
Pero cuando vos aceptas convenciones, estás cediendo una parte la soberanía, porque aceptas un control externo. El gran problema con el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), es el modelo que tiene: es un partido único que controla todo, y restringe a los civiles y a los políticos, en aras de  un discurso que ellos hacen para justificar un disfrute de los derechos económicos, culturales y sociales.

GCG.-  Muchas de las violaciones a los derechos humanos son a gente contestaría ¿qué tanta gobernabilidad real hay en los países de Latinoamérica?
JG.- Ahí las Naciones Unidas promueven algunas cosas, por ejemplo, la creación de Comisiones Nacionales de Derechos Humanos, que sean representativas del Estado, que tengan un mecanismo en el que todo sea por consenso de todos los miembros de esa comisión, según el modelo elaborado en una conferencia internacional que se celebró en París, y los integrantes deben darle seguimiento a la situación interna. Que sea no sólo un órgano puesto por el gobierno, sino un órgano concertado dentro del juego de poderes del Estado, como por ejemplo el nombramiento de los jueces, que cada país tiene un mecanismo diferente y que debe tener algún apoyo parlamentario. La justicia debe tener un nombramiento en el que se conjuguen los intereses del poder ejecutivo y legislativo. En este caso, los países se tienen que adaptar a este modelo, lo que permite el establecimiento de las estructuras nacionales. La  subcomisión contra la Tortura también promueve este tipo de mecanismo: que los Estados no dependan de un organismo externo que los venga a vigilar de vez en cuando, sino que sea permanente.

GCG.- ¿Una contraloría interna?

JG.- Raramente el subcomité tendría que viajar a los países, porque el objetivo es que se constituya un comité contra la tortura en el país, que tenga un sentido democrático que no represente al gobierno si no al Estado en su conjunto. Eso, precisamente es el objetivo máximo: llegar de sorpresa a los lugares de detención. Es necesario tener un salvoconducto para llegar en cualquier momento al lugar que sea ante la presunción de actos de tortura.

GCG.- En el proceso democrático, en la lucha por el poder entre los partidos políticos, ¿llega a afectar esta relación que se tiene en los congresos de los países? ¿Qué tanto juego político hay entre las fuerzas por conservar o desestimar la imagen de un Estado?

JG.- Si firmaste y ratificaste las  principales Convenciones, y no cuentas con un mecanismo  de invitación abierta a los relatores, estás (como Estado) en el banquillo de los acusados. Y si estás en una situación particular, es peor, sobre todo si hay un relator para tu país designado por la ONU. Existía en Cuba, que por una negociación política fue quitado. Pero hay en el caso de otros países, como Corea del Norte. También tienen los países que vienen saliendo de la primavera árabe, como Costa de marfil,  Libia… Hay expertos independientes que le dan seguimiento a los sucesos en estos países.
Los Estados luchan por tener una buena imagen y decir: “Yo no soy un país problemático para la ONU. Soy un país normal, tengo la invitación abierta a los relatores. No he sido condenado en ningún órgano de tratado. En Consejo de Derechos Humanos se habla cada vez menos de mí”. Lo que buscan es bajar el nivel de atención. Por eso temen tanto a esto, a que venga un órgano de tratado y que en la ONU critiquen,  porque eso al trascender en la imagen, la desluce.
Además, los países en el concierto diplomático, si se desluce la imagen y son condenados, o no cooperan, pierden peso diplomático, porque en los debates, cuando se definen las políticas internacionales y ese país quiere levantar la mano le dicen: “Vos, callate la boca porque estás en el banquillo de los acusados. Vos no podés hablar porque tienes un relator, porque no cumplís, porque sólo prometés”. La ambigüedad solamente te alcanzó para evitar algunas cosas, te sirvió solamente por algún tiempo para evadir una sanción internacional.

GCG.- ¿Hay menos margen de maniobra para los gobiernos para librarse de las recomendaciones con los nuevos mecanismos de la ONU?

JG.- La historia de la ONU así lo demuestra, porque la multiplicidad en la creación de mecanismos de control se dio, pero las violaciones continuaban; se tenían que crear nuevos, porque se dieron cuenta que con uno no alcanzaba y se  debía evitar que los países escaparan por algunos espacios. Creo que existe y es inherente a la especie humana, creo que es de la misma manera que trampear en el deporte, por eso se ponen los reglamentos, porque si no todo mundo trampea.  Es consustancial al hombre.  Esto se mezcla con los proyectos políticos, y los proyectos políticos son proyectos colectivos, y para defenderlo  tienes que sacrificar determinados principios. El lenguaje de la ONU es un lenguaje muy estricto. Se debe abolir la tortura porque los mandata la ONU y lo tenés que hacer, no hay medias tintas. Existe el caso de la moratoria, pero es solamente un paso para abolirla, no para regresar a ella. Porque hay casos de países en los que se volvió a aplicar, Guatemala levantó la moratoria en el 2001.
Vengo de Taiwán, de un reportaje y la restablecieron hace poco por algunos casos, el Gobierno la quiere abolir, pero los conteos que te presenta el Estado que han hecho en la población, el 82 por ciento quiere mantener la pena de muerte. El viceministro de Justicia hablaba de una pena sustitutiva, pero también se debe que tomar en cuenta lo que quiere la gente. La lucha por los derechos humanos es una lucha eterna.

GCG.- ¿El caso de México?

JG.- La guerra del narco ha producido un aumento sustancial de las violaciones de los derechos humanos en México, que sean atribuibles éstas a gentes del Estado o de grupos paraestatales, no suprimen la responsabilidad del Estado. La ONU fija la responsabilidad del Estado. Hay indicios inquietantes por las alegaciones que traen las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), por las propias recomendaciones ya hechas en el Examen Periódico Universal (EPU), y los órganos de tratados que han tomado el caso de México.
Hay indicios, desde que comenzó la guerra, de comisión de delitos que pueden acercarse al crimen de lesa humanidad, porque hay una presencia sistemática y masiva de determinados crímenes que suceden en todo el país y no una determinada región. Las víctimas son de distintos sectores sociales, de distintas procedencias culturales, es decir, no hay una selectividad sino una masividad. En la medida que se demuestra el patrón, que es sistemático y que es contra la población civil.
 El Estado sabe que tiene que resolver un problema, y que necesita encontrar a cierto tipo de gente (delincuente  o narcotraficantes), pero no la detectan, entonces reprimen masivamente. Hace una redada, detienen a algunos, ya encontraron a uno de los que estaban buscando, a los demás no los pueden dejar libres porque los van a denunciar, entonces lo deben matar también. Avanzan a ciegas, por el hecho de encontrar de manera selectiva determinadas víctimas, reprimen para encontrarlos. Si hacen una lucha legal, no se puede. El avanzar a ciegas, y atacar a la población civil, eso, te da un indicio. Se necesita demostrar, y ese es trabajo para las ONGs y reporteros que buscan abordar el tema de los DDHH, la cuantificación de estos delitos.

GCG.- ¿La fragilidad de las Leyes internacionales al aplicarse en un país que no cuenta con el mismo marco normativo, afecta su aplicación?

JG.-  El problema de la tipificación del crimen en el caso de la tortura se ve claramente. Una de las luchas que emprende el CAT es decirle al Estado que firmó o que ratificó la Convención, que cambie la legislación y copie las definiciones de la ONU, y además, con una posibilidad de alegación de la víctima, aumenta su efectividad. Entre tanto, es importante que el Estado le dé prioridad a la ratificación de la Convención, así los abogados sabrán como litigar en los tribunales y plantear que se violaron los DDHH  de su cliente, en función del primer artículo de la Convención contra la Tortura. Esta homogeinización,  en la que el Estado cedió una parte de su autonomía porque reconoce que para luchar contra un crimen mayor: “No me alcanzan mis fuerzas, entonces me voy a poner de acuerdo con otros 190 países para unificar la lucha. Aceptas que el órgano te controle, y en el Estado hay un abandono de definiciones ambiguas en cuanto a la tortura, porque hay países que tienen hasta tres definiciones distintas en el Código civil y en la Constitución.


Tomado del Portal http://homozapping.com.mx/2013/01/en-mexico-el-estado-cometio-crimenes-cercanos-a-los-de-lesa-humanidad-gasparini/

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