miércoles, 29 de octubre de 2008

ENSAYO sobre globalización

La globalidad en el agujero de una aguja
Por Emmanuel Santiago Jiménez
Estudiante de Sociología, SEA, UV


Introducción

La propuesta de este trabajo es analizar la idea de globalización, hacer una crítica de la globalización a partir de los últimos acontecimientos en el mundo, donde se habla de la caída del sistema capitalista debido a la crisis de las distintas bolsas de valores en el mundo, hablare de la globalidad como un sistema que es parcial y no global, tomado en cuenta los rasgos de migración que produce y tomando la idea de polarización en diversos aspectos desde lo económico hasta lo social.

¿Qué es la globalización?

La globalización es la nueva idea que se vende por el mundo, la panacea, Alessandro Baricco (2002) dice que es la oferta de un paraíso inexistente el cual no sabemos qué es, algunos tratan de definirla con algunos ejemplos, es la posibilidad de comprar una bagatela del mundo por internet, o que los monjes tibetanos pueden chatear por la red.

Pero en realidad qué es la globalización quizá necesitemos una perspectiva histórica para definirla, pero para mí es otra mutación más del capitalismo, un mundo global para el dinero y las grandes corporaciones un mundo sin los límites territoriales, sin la regulación del estado, un mundo tal cual lo imaginaria El principito de Antoine de Saint-Exupéry (1943), sin fronteras, lo único malo es que es un mundo sólo para unos cuantos, para las grandes corporaciones, para el capital.

Escuchamos a los grandes países los del famoso G8 que se juntan para decidir a donde darán la nueva limosna, para donde se inclinara el bondadoso corazón de estos países para ayudar a los países que ellos han devastado y se llenan la boca hablando de globalización, pero la pregunta es por que si quieren un mundo globalizado por qué no quieren una mano de obra globalizada.


Turismo obrero

En estas reuniones del G8 por qué no se plantean abrir las fronteras a los latinoamericanos para trabajar en EU o a los países de África se les permite ir y trabajar en los países de la Unión Europea como menciona Samir Amin (1997) al hablar de los conceptos de centro y periferia, porque no permitir llegar al centro a la gente de la periferia.

O acaso es una globalización no tan global es más bien algo muy constreñido es un pedazo de cielo que sólo se puede comprar.

Zygmunt Bauman (1999) nos habla de que nuestro mundo está en un momento de grandes migraciones, pero a qué se debe esta migración, son muchos factores pero el más importante es la búsqueda de empleo, la mayor migración que hay es de los países pobres a los países ricos. Creo que la migración es una parte importante de la historia de la humanidad pero antes las migraciones eran en distancias más cortas, eran en un país, de las zonas rurales a las industrializadas.

La migración viene de la mano con el nacimiento del capitalismo. Mientras la humanidad antes se desplazaba por factores naturales (alimentación, clima, etc.) desde el nacimiento del capitalismo la gente se desplaza por sobrevivir económicamente, al serles arrebatados sus medios de subsistencia y darles una “libertad” condicionada, Carlos Marx (1867) en la acumulación originaria del capital nos habla de esto, se termina la época feudal, al campesino se le da la libertad pero no tiene ninguna propiedad, no le pertenece nada más que su independencia, no puede trabajar en lo que él sabe hacer, el campesino tiene la libertad de escoger entre el ser explotado o morir de hambre, muchos dirán pero tiene libertad no.

La libertad según una definición del diccionario de la real academia de la lengua española es: Facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuánto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres. Nosotros somos libres de viajar a donde queramos siempre y cuando no “violentemos la ley ni las buenas costumbres”. Un migrante puede viajar a donde quiera siempre y cuando cumpla con la ley de otros países, es decir en el caso que un migrante mexicano quiera trabajar en EU entendiendo de antemano que va en busca de empleo, pues en su país no hay las oportunidades, por lo tanto su condición es precaria. Pues para que este migrante pueda acceder a esta “globalidad” de manera legal tendrá que pagar una entrevista en el consulado de EU la cual no garantiza que le den el permiso de entrar a este país y deberá comprobar que tiene una cuenta bancaria o propiedades. Es libre de viajar a donde quiera siempre y cuando le den permiso de entrar, es decir el obrero no puede ser global pero si las grandes transnacionales, el migrante pues tendrá que conformarse con comprar algo por el internet, “si es que puede” para formar parte del mundo global, aunque quizá ya es parte de ella pues la pobreza si es globalizada.

Los índices de emigración al extranjero cada año son más elevados, tan solo en nuestro país en los últimos años va incrementado y la migración al interior también. Por ejemplo en los años 1961-1970 teníamos una pérdida de 28 mil connacionales anuales que migraban a EU, en el periodo del 2000-2004 la cifra llega a 395 mil connacionales anualmente (CONAPO), por supuesto estos datos son de la gente que se tiene registro porque hay que recordar que nuestra migración es ilegal.

Polarización en la sociedad

Samir Amin (1997) nos habla de la polarización. Todos los recursos económicos concentrados en una región mientras otras tienen todas las carencias, pero nos dice que la polarización se puede dar de otras maneras, se ve cada día una sociedad mas polarizada, no solo en el aspecto económico si no en el aspecto político, la incomprensión de los sectores y los paises donde está concentrado el capital, hacia la gente que migra a los centros para tener más oportunidades o el no entender la pobreza de las periferias como una daño colateral del capital, si no como una acto de decisión propia del ser humano, hablamos pues de una polarización a distintos niveles.

Síntesis

En este momento se habla de una caída del capital como modelo, pero no es la primera vez que se dice esto, Samir Amin hace un recuento de las crisis del capital en distintas épocas y este siempre termina reponiéndose después de los periodos de crisis, en algunos casos se recupera estabilidad como pasó en la recesión de 1929 en EU o simplemente cambia la hegemonía de una país a otro, quizá en este mundo global tan solo lo que estamos percibiendo es el ocaso de un país y no el ocaso de un modelo, posiblemente estamos viendo el proceso histórico de una nueva hegemonía emergente.

Estamos en un momento en que la gente migra para subsistir y eso es un rasgo fuerte de la globalización desde mi particular punto de vista

Conclusión

En conclusión para mí la globalización es otra fase más del capital que trae más desigualdad que beneficios, es un mundo que se desplaza en búsqueda de mano de obra y pocas restricciones de los Estados. Es un modelo que rebasa los límites territoriales y legales dela concepción de Estado, llega y se va conforme sus intereses sean beneficiados o afectados. Es una época de las migraciones, el capital migra como depredador pero también la humanidad migra en busca de subsistir.

Bibliografía

Amin, Samir (1997) Los desafíos de la mundialización. México, Siglo XXI-UNAM.

Baricco, Alessandro (2002) Next: Sobre la globalización y el mundo que viene. España, Anagrama, 2002 primera edición.

Bauman, Zygmunt (1999) La globalización: Consecuencias humanas. México, Fondo de cultura económica.

Marx, Carlos (1975) El capital Critica de la economía política. México, Fondo de cultura económica.

Saint-Exupéry, Antoine de (2000) El principito. España, publicaciones y ediciones salamandra.

CONAPO Continuidad y cambio en la migración México-Estados Unidos via internet:
http://www.conapo.gob.mx/prensa/ContinuidadyCambio25oct2005.pdf (22/oct/2008)

Real academia española vía internet:
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=libertad (22/oct/2008)

lunes, 27 de octubre de 2008

CRÓNICA sobre Chiapas por Octavio García

Llegando a Chiapas…


Por Octavio García Hernández

Ingeniero y Sociólogo por la UV


Llegar a Tuxtla Gutiérrez por carretera desde el DF y justo después de salir de los límites entre Chiapas y Veracruz se convierte en toda una odisea y te orilla a varias reflexiones, entre las que recuerdo son ¿Cómo es posible que una carretera que es de cuota pueda estar en tal mal estado?, ¿Por qué ninguna autoridad hace nada efectivamente? ¿Cuántos accidentes ha producido esta carretera? ¿Cuántas pérdidas económicas se han sucedido debido a los cierres que han ocasionado los constantes derrumbes? Independientemente de las condiciones climáticas ¿Será que estas carreteras se encuentran en tal mal estado solo porque estamos en Chiapas y no en Guanajuato, Guadalajara o Monterrey? Mientras piensas no te queda otra que arrellanarte en los “confortables” asientos del ADO y encomendar tu integridad física a los que dicen ser los “conductores mejor capacitados de todo el país”.



La primera impresión que me llevo al llegar a la capital del estado de Chiapas es la de arribar a una ciudad que ha crecido notablemente en los últimos años sin ninguna planeación, con poca dedicación en la estética urbana y en donde las grandes plazas comerciales han llegado tarde en relación al resto del país, es decir, percibes que te encuentras en una ciudad que se encuentra en plena transformación capitalista.

Con poco más del medio millón de habitantes, Tuxtla es el referente político y comercial en toda la región. Para quien viene de una ciudad en donde el pulpo camionero y los taxistas son quienes imponen las condiciones en el transporte público, resulta por lo menos extraño que esta ciudad y en general todo el estado se mueva a base de “Urbans” que son el transporte más popular y que, aunque sumamente incómodo, resulta ser barato y eficiente. De manera general puede apreciarse que te encuentras en una ciudad limpia y digamos tranquila en lo que se refiere al tránsito en sus avenidas. La nomenclatura de sus calles puede ser un dolor de cabeza para quien no esta acostumbrado a los orientes, ponientes, nortes y sures, no así para quien viene de Puebla u Orizaba, costumbre que facilita en mucho el tránsito por estas calles.




Arquitectónicamente Tuxtla es una ciudad sumamente pobre, con varios edificios que en su momento pretendieron ser “modernos” y que hoy lucen horrendos por su diseño y por el descuido en que se encuentran. Mientras caminas por sus calles y si inhalas hondo y pones atención notarás que se respira un aroma peculiar, si ser aroma de mar si es uno con notas de humedad, de vegetación, limpio y a la vez mezclado con notas provenientes de las montañas, fresco, y con remembranzas de bosques de pinos, digamos que es aroma de sur y ya no de sureste.



En cuanto a servicios de hospedaje y alimentación, para ser ciudad capital y en una revisión y uso mas bien fugaz, me parece que se puede afirmar que es una ciudad barata, de tal forma que, en términos generales se puede decir que es una ciudad agradable, cosa que se reafirma cuando, mientras te comes unos ricos tacos de “cochito” escuchas a solo unas cuadras los ecos de la marimba que invitan a disfrutar de sabroso baile popular.

Llevo dos días en esta ciudad y me ha parecido agradable, por el momento no puedo dedicarme a turistear con mayor enjundia, ahora debo atender algunas cuestiones mas simples y burocráticas. He venido a trabajar al IFE después de participar en un concurso, no sé si competitivo pero por lo menos si muy masivo, en donde gane una de las 40 plazas; y escogí por mi propia voluntad el distrito electoral federal 02 con cabecera en Bochil, Chiapas, distrito complejo y al que pocos quisieran llegar debido a su extensión, su complejidad cultural (alberga poblaciones Tzotziles, Tzeltales y Tojolobales), su dificultad geográfica, lo digamos…rústico de su cabecera distrital (Bochil) y por lo complicado en cuestiones políticas y sociales de algunos de sus municipios entre ellos Simojovel, El Bosque, Panteló, Pueblo Nuevo Solistahuacan, San Andrés Larrainzar y Chenalho (al cual pertenece la tristemente celebre comunidad de Acteal), todos ellos con eminentemente presencia zapatista. Conozco mi distrito tan solo por Internet así que pienso que aun quedan muchas cosas más por conocer.

jueves, 23 de octubre de 2008

ENSAYO sobre el Capitalismo


LA ALIENACIÓN COMO RESULTADO DEL CAPITALISMO
Ivo Sainz Escoto

Estudiante de la carrera de Sociología de la Universidad Veracruzana

INTRODUCCIÓN

La propuesta de la obra Marxista, es sobre todo una reacción a la transformación que produjo la Revolución Industrial, sobre todo en Inglaterra a lo largo del siglo XIX, al crear una nueva sociedad de máquinas y fábricas, de ferrocarriles y barcos de vapor, de masas de trabajadores industriales, viviendo hacinados en superciudades y en condiciones deplorables.

Las primeras fases de la Revolución Industrial pueden considerarse en muchos aspectos caóticas y negativas: hollín, barrios bajos, maquinaria poco segura, crueles patronos y niños trabajadores: éstos eran sus rasgos mas sobresalientes. Para la clase capitalista (es decir, la clase que posee y controla los recursos productores de riqueza, como las fábricas) supone la generación de una gran riqueza, sin que se den aparentes beneficios inmediatos para los trabajadores. Probablemente, no sufren mucho más de lo que hacían sus antecesores en el campo, pero ahora su padecimiento es mucho más obvio.

Los trabajadores además, tienen que enfrentarse a un nuevo tipo de inseguridad, que antes no conocían las personas que vivían de la agricultura. En el capitalismo el crecimiento económico es muy irregular, a veces se producen periodos de gran prosperidad que se alternan con terribles colapsos, que implican el cierre de fábricas y que un gran número de trabajadores sean arrojados a la calle y queden sin empleo.

De esta breve introducción podemos afirmar lo siguiente que nos servirá de guía para este trabajo; El concepto de la alienación, aunque ya lo habían mencionado Freubach y Hegel, Marx le da un nuevo enfoque aunque no lo menciona en la mayoría de sus textos, es sin duda un gran aporte teórico, es el mas rico de toda su obra, ya que en esta definición se encuentra la respuesta de todos los males que genera el capitalismo. Como lo menciona George Ritzer, en su obra Teoría Sociológica Clásica:

“En sus primeras obras, Marx denominaba alienación a las distorsiones que causaba la estructura de la sociedad capitalista en la naturaleza humana. Aunque en su obra posterior evitaba este termino altamente filosófico, siguió siendo de otra guisa, una de sus principales preocupaciones” (Ritzer, 1993: 183).

En la obra de Marx podemos ver como él centro su análisis en las estructuras del capitalismo que causaban la alienación. El ofreció una teoría en la que consideraba a la alienación demasiado arraigada en la estructura social. La estructura social es la que genera el rompimiento en las condiciones naturales del hombre.


DEFINICIÓN DEL CONCEPTO DE ALIENACIÓN


A esa explotación, por la cual el trabajador es menospreciado en sus derechos, y obligado a vivir materialmente en un nivel infrahumano, Marx la define como alienación económica.

En la base de esta delación está toda una teoría sobre el valor económico. Según Marx, el precio de una mercancía está medido en función del trabajo humano allí plasmado. Esto significaba para Marx, que de acuerdo con “las horas de trabajo socialmente requerido” para elaborar un artículo, es como se debe fijar el precio del mismo.

Ahora bien, el trabajador es el dueño natural de ese artículo que ha elaborado. Pero en el sistema capitalista, el trabajador es quien no posee nada; recibe un salario de hambre, quedando el producto en poder del empresario, quien lo vende con un precio que incluye una plusvalía o utilidad del capitalista, es decir un salario no pagado. Mientras el trabajador queda confinado en la clase proletaria, absolutamente inerme, sin derechos, y sin energías para exigirlos, el capitalista, por su parte, se va enriqueciendo a velocidades cada vez mayores, vive en medio de lujos, viajes y derroches, y aún tiene para acumular y amasar “sus ahorros” en nuevas inversiones de capital.

Lamentablemente es tan dura la fuerza que ejerce el capitalista, que el trabajador no toma conciencia de esa explotación, vive completamente al servicio del capitalista, que ha encontrado las mejores maneras para nunca liberar al obrero, absorbiéndolo al máximo y obligándolo a vivir en una situación deplorable, consumiendo todas sus energías. Al trabajador no le queda más que amanecer día con día, con la única esperanza de terminar rápido con su jornada.

Así pues, la alienación la podemos entender como la conversión de los productos de la actividad humana (productos del trabajo, relaciones sociales y políticas, normas de moral, teorías científicas, formas de conciencia social), al igual que de las propiedades y capacidades del hombre, en algo independiente y ajeno a éste y que lo domina.

La alienación es un momento transitorio en la historia de la sociedad, algo derivado de la división de trabajo y la propiedad privada que lleva a que las relaciones entre los hombres se establezcan de modo espontáneo y a que salgan de su control. De esta suerte cada tipo de actividad (trabajo, ciencia, arte, gobierno) se convierte en monopolio de un reducido grupo de personas y se transforma en algo extraño con relación al resto de los miembros de la sociedad.

Así, la actividad de la sociedad y sus productos quedan enajenados a los individuos. En la esfera económica la alienación se expresa en el dominio de la propiedad privada (los productos del trabajo no pertenecen a quien los produce), en la conversión del trabajo en una actividad forzada, impuesta al hombre desde fuera; en la contraposición de intereses entre las diferentes clases. En la vida político-social la alienación se manifiesta en la espontaneidad del desarrollo de la sociedad, en la incapacidad del hombre frente a las fuerzas creadas por él (guerra, crisis, etc.).

De este modo las relaciones entre los hombres revisten la forma de relaciones entre cosas (fetichismo) y los hombres quedan despojados de sus cualidades humanas, se despersonalizan. El hombre no determina por sí mismo lo que puede y debe hacer, sino que se somete a las fuerzas incontroladas que dominan sobre él, casi nunca alcanza los objetivos para los que emprende ya unas, ya otras acciones; le parece que las normas y formas de su vida no emanan de la naturaleza de la actividad conjunta de los hombres, sino que le son impuestas, bien por otras gentes, bien por fuerzas sobrenaturales.

De modo que quedan desfiguradas en su conciencia sus verdaderas relaciones, le surgen distintas ilusiones y extravíos. La liquidación de los antagonismos sociales, de las relaciones de explotación, es la base para superar la alienación.


COMPONENTES BÁSICOS DEL CONCEPTO DE ALIENACIÓN.


En su libro de Teoría Sociológica Clásica, haciendo un estudio minucioso de la obra de Marx, Ritzer definiéndola él mismo, nos habla de cuatro componentes básicos del concepto de la alienación:

“Primero, en la sociedad capitalista, los trabajadores están alienados de su actividad productiva. En tal sociedad los trabajadores no trabajan para si mismos, para satisfacer sus propias necesidades. Trabajan para los capitalistas, que les pagan un salario de subsistencia a cambio del derecho a utilizarlos en lo que deseen. Trabajadores y capitalistas creen que el pago de un salario significa que la actividad productiva pertenece al capitalista. Puesto que la actividad productiva pertenece al capitalista, y puesto que es él quien decide lo que hay que hacer con ella, es fácil comprobar que los trabajadores están alienados respecto a su actividad. En lugar de ser un proceso satisfactorio en y por si mismo, la actividad productiva se reduce a un aburrido e idiotizante medio de cumplir el único objetivo que de verdad importa en el capitalismo: ganar el suficiente dinero para sobrevivir." (Ritzer, 1993: 184).

El obrero, victima de la alienación, al percibir bajos ingresos, tiene que vivir en una situación de pobreza, que lo obliga a trabajar en el primer empleo que encuentre y con el salario que el capitalista le ofrezca. Esto hace que el obrero trabaje sin ninguna ilusión y de mal humor, únicamente porque tiene que cumplir con esa tarea, para percibir un modesto salario. A los capitalistas no les interesa pagarles un mejor salario o darles alguna clase de incentivos a sus trabajadores, ya que si se inconforman, son despedidos y el capitalista rápidamente contrata otro empleado, ya que en las calles hay una gran cantidad de obreros, esperando por una oportunidad, Eso genera un circulo vicioso, en el que el obrero trabaja mal y en el que al patrón no le interesan sus trabajadores. Ritzer nos da un segundo componente de la alienación:

“Segundo, los trabajadores están alienados no sólo respecto de las actividades productivas, sino también del objeto de esas actividades: el producto. El producto de su trabajo no pertenece a los trabajadores y no pueden utilizarlo para satisfacer sus necesidades primarias. El producto, como el proceso de producción, pertenece a los capitalistas, que pueden usarlo como deseen. Esto suele significar que lo venden para obtener beneficio. Los trabajadores no sólo no ejercen control alguno sobre el producto, sino que, en la mayoría de los casos, tampoco tienen una percepción correcta de lo que producen. Suelen realizar tareas muy especializadas, a resultas de lo cual apenas perciben el papel que juegan en el proceso de producción." (Ritzer, 1993: 184).

Los obreros, pierden toda su esencia de seres humanos, se convierten en una máquina, sin vida propia, que sólo trabaja para conseguir un poco de alimento para su subsistencia, y la de los suyos, convirtiéndose en victima de otos elementos capitalistas, el obrero no toma conciencia de la importante labor que tiene dentro del sistema de producción. El obrero es la base de toda la producción, y un ejemplo importante nos lo brinda Ritzer en su obra:


“Por ejemplo, los trabajadores de una cadena de montaje de automóviles que aprietan los tornillos de una turbina apenas se percatan de su papel en la producción de un motor, y no digamos de su contribución a la producción de un automóvil entero. Las cadenas de montaje suelen ser tan largas y tienen tantos eslabones que los individuos se limitan a cumplir un papel insignificante en el proceso global. Como les corresponde cumplir esos papeles de escasa importancia, los trabajadores suelen creer que es la cadena de montaje, no las personas que trabajan en ella, lo que produce el producto final” (Ritzer, 1993: 184 y 185).


Mientras más trabaja el obrero, tiene menos para consumir; mientras más valores crea, más se deprecia y disminuye su dignidad; mientras lo que produce toma más forma, él se deforma; mientras más a tono con la civilización es el objeto de su trabajo, más bárbaro se torna el obrero, incluso, volviéndose en contra de sus compañeros ya que el capitalista ha diseñado formas para confrontar al trabajador como nos lo explica ritzer en su tercera característica de la alienación:

“Tercero, en el capitalismo los trabajadores están alienados de sus compañeros de trabajo. Marx parte de la premisa de que las personas necesitan y desean trabajar en colaboración con otras para extraer de la naturaleza lo que necesitan para sobrevivir. Pero el capitalismo destruye esa cooperación natural, y las personas, especialmente los extranjeros, se ven obligados a trabajar codo con codo para los capitalistas. Aún cuando los trabajadores de una cadena de montaje, por ejemplo, sean íntimos amigos, la naturaleza de la tecnología produce una profunda sensación de soledad”. (Ritzer, 1993: 185).

Ritzer nos sigue hablando acerca de la alienación, y los mecanismos que genera el capitalista para confrontarlo con sus compañeros:

“Pero esta situación social es peor que la simple soledad; los trabajadores suelen verse obligados a competir abiertamente, y a veces se producen enfrentamientos entre ellos. Con el fin de extraer la máxima productividad y evitar el desarrollo de relaciones cooperativas, el capitalista enfrenta a los trabajadores entre si para detectar cual de ellos produce más, trabaja más rápidamente y agrada más al jefe. A los que ganan se les da una recompensa extrasalarial; a los que pierden se les despide. En cualquier caso, se genera una hostilidad considerable entre los compañeros de trabajo. A los capitalistas les conviene este enfrentamiento, porque de ese modo evitan ser ellos mismos blanco de la hostilidad obrera. En el capitalismo, la soledad y la hostilidad entre las personas suele alienar a los trabajadores respecto de sus compañeros” (Ritzer, 1993: 185).

Sin duda la alienación es el resultado del capitalismo, causante de los mayores males nunca antes vistos en la historia de la humanidad. En el pasado las personas eran libres con respecto a su producción, en el capitalismo, viven completamente alienados, son víctimas de todo un proceso mecanicista que los absorbe y los hace perder su verdadera esencia, Ritzer nos brinda, una cuarta característica de la alienación:

“Por último, en un nivel más general, los trabajadores están alienados de su propio potencial humano en la sociedad capitalista. Los individuos se realizan cada vez menos como seres humanos y quedan reducidos en su trabajo al papel de animales, bestias de carga o maquinas inhumanas. La conciencia se entumece y, en última instancia, se destruye a medida que gradualmente se van rompiendo las relaciones con otros humanos y con la naturaleza. El resultado es una masa de personas incapaces de expresar sus capacidades específicamente humanas, una masa de trabajadores alienados” (Ritzer, 1993: 185).

Para Ritzer, las personas pierden toda su importancia con respecto de la alienación, ahora a lo que se le da valor es a las cosas, las personas se vuelven fetichistas:

“Los seres humanos dejan de ser creativos y se orientan en soledad hacia la posesión de objetos. Para Marx la propiedad privada hace a las personas tan “estúpidas y estrechas de miras” que sólo perciben un objeto como suyo cuando lo poseen; es decir cuando lo “comen, lo beben, lo visten, o lo habitan”. Por todas esas razones, el trabajo en el capitalismo deja de ser una expresión del potencial humano. De hecho, en muchos sentidos es lo opuesto. Debido a esa total alineación de las funciones humanas una persona ya no puede satisfacer sus capacidades y necesidades humanas y se ve obligada a concentrarse en las capacidades y necesidades naturales” (Ritzer, 1993: 187).

Debido a la alienación las personas, se olvidan de su esencia y se empiezan a comportar como animales, en donde lo único que importa es aparearse, comer y dormir:

“Tal vez sea este el colmo de las consecuencias imprevistas; las personas han producido una sociedad que les permite sentirse a gusto solo cuando funcionan como animales” (Ritzer, 1993: 187).

Es sorprendente como en algunas partes del mundo los obreros, que trabajan en las fábricas, no pueden con su salario ni siquiera comprar lo que ellos mismos producen. Los artículos que se producen, únicamente están destinados a la compra solo para ciertos sectores de la sociedad. Los trabajadores producen y no pueden adquirirlo, los capitalistas no producen nada y pueden adquirir los artículos más costosos:

“Marx afirmaba que el capitalismo era un mundo invertido en el que los que deberían de estar arriba quedan relegados a lo más bajo, y los que merecían estar abajo llegan a la cúspide de la sociedad. Así, las personas consideradas por Marx como las más importantes de la sociedad –los productores (el proletariado)- se encontraban abajo luchando por un salario de subsistencia y dominadas por los capitalistas. Los capitalistas, que no producían nada por sus propios medios y Vivian a expensas del trabajo de otros, constituian la fuerza dominante de la sociedad. El capitalismo también era un mundo invertido en el sentido de lo que llega a ser real para la sociedad. Por ejemplo son las personas las que establecen los precios, pero no reciben el papel esencial que desempeñan en ese proceso. Es más, parece que es el “mercado” irreal el que establece los precios. Finalmente, la realidad de la vida del capitalismo se esconde tras la ilusión de un hecho. Por ejemplo, desde el punto de vista de Marx, los capitalistas explotan al proletariado, pero la creencia común es que son las capacidades de los capitalistas las que confieren el éxito al trabajador” (Ritzer, 1993: 187 y 188).


CONCLUSIONES


El capitalismo en su desarrollo ha ido justificando su dominación mediante la alienación de las relaciones sociales en los distintos campos en que se reproducen. Por otro lado, la alienación ha motivado todo un proceso contrario de lucha contra la falsa conciencia. Este tipo de conciencia genera el proceso de distorsión de la realidad, haciendo al trabajador ajeno y extraño a ella.

La alienación merma significativamente el potencial creativo de los seres humanos, generando que el individuo se sienta extraño a lo que produce, a su cultura, a su verdadero poder, así como le encuentre falta de sentido a su vida, aislamiento social, entre otros.

La teoría de la alienación de Marx estuvo organizada alrededor del trabajo alienado que se genera en el capitalismo, y todas sus consecuencias graves alrededor de los trabajadores y de la humanidad.

Este concepto sociológico, aportado en una forma mas clara por Marx, nos revela que el trabajo que debiera ser fuente de riqueza y realización creativa, individual y colectiva, es bajo el capitalismo, creador de amargura y degeneración, calamidad y miseria. Bajo el capitalismo cuanto más se trabaja más se contribuye a la explotación propia y colectiva. El trabajador no es dueño de la riqueza que produce, es como un extraño de su propia producción. Es alienado…

BIBLIOGRAFIA:

CANALES, Esteban. 1999. La Inglaterra Victoriana. Madrid: Akal.

HARNECKER, Marta. 1969. Los Conceptos elementales del Materialismo Histórico. México: Siglo Veintiuno Editores.

RITZER, George. 1993. Teoría Sociológica Clásica. México: Mc Graw Hill.

domingo, 19 de octubre de 2008

COLABORACIÓN de Estados Unidos


Opinión sobre Sarah Palin



El siguiente fue enviado por una mexicana que radica en Alaska poco después de nombrar a Sarah Palin candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos, a continuación compartimos con los lectores de Actores Sociales la opinión al respecto.


Todos estamos tratando de escribir sobre Palin pero no hay suficiente información. De casualidad yo había leído sobre ella antes de que la campaña de McCain limpiara la información de internet y cambiara los datos de ella en Wikipedia. Lo que pude encontrar, y que espero estar recordando bien, era que ella trató de que un comisionado (no me acuerdo de su puesto ni de su nombre) corriera a un policía estatal de quien se acababa de divorciar su hermana. Como ese comisionado no lo corrió, pues no había pruebas de lo que le imputaban, Palin lo corrió a él.

Durante este proceso, Palin llamó a ese señor unas 25 veces. El público pidió una investigación del buró de inteligencia sobre el despido, no sin antes haber exigido que se presentaran todos los hechos y datos sobre llamadas, correos, etc. sobre el asunto en base a la Ley de Libertad de Información (se pueden exigir todos los expedientes públicos). Entonces Palin les avisó a todos los trabajadores del gobierno del estado de Alaska que les daba un aumento en especie, porque además, había descubierto que todo mundo usaba los teléfonos celulares de sus oficinas para sus asuntos privados; por lo tanto, todos esos teléfonos serían ya propiedad del usuario, y registró el gasto de esos teléfonos como gasto o inversión retroactiva del estado. Así su teléfono y el del comisionado se convirtieron en privados, al igual que sus llamadas, por lo que esas llamadas ya no se pueden discutir o investigar por el público pues son asunto privado. Por eso la investigación, también, se convirtió en privada, ya no protegida por la Ley. ¿Cuánto van a poder investigar y comprobar como abuso de poder? Tal vez nada.

Por otro lado, traté de leer sobre su educación universitaria. Según Wikipedia, ella estudió en dos universidades. Sólo una la reconoce como exalumna. Sin embargo encontré un blog de un escritor de A.P. que encontró que ella estudió, según parece, en 6 universidades diferentes durante 6 años, incluyendo en Hawaii, y Alaska (una por año o algo así); encontró una sola foto de sus tiempos de estudiante, a uno solo de sus maestros, que ni la recuerda, y a ningún/a compañero/a, y está pidiendo ayuda para que si alguien la conoció entonces, le informe. Otro dato interesante es que según la universidad de Idaho... jajajaja en lo que te estoy platicando fui a Wikipedia y ya le agregaron otras dos universidades que no estaban cuando lo leí!!!!

La cosa es que dice que estudió Comunicaciones-periodismo y obtuvo un BS (Bachelor of Science), lo rarísimo es que esa carrera es un BA (Bachelor of Arts), no de ciencia.

El partido republicano no ha permitido a Palin dar ninguna entrevista desde su discurso de aceptación de la candidatura a la presidencia, en el que se pronunció en contra de cualquier corriente progresista, demostró desdén por los trabajadores comunitarios y por los inmigrantes; demostró una incongruencia terrible pues promueve la abstinencia y la educación en la abstinencia como única vía de control natal, y por lo tanto contra la educación sexual, mientras que su hija de 17 está embarazada; además de que dijo “saber suficiente sobre política internacional, pues Alaska es el estado más cercano a Rusia”. Está además en contra de que se enseñe el tema de evolución, y que en cambio se enseñe creativismo (la Biblia) como ciencia en las escuelas. Es tan de derecha que está más a la derecha que el candidato, ya extremoso, de derecha; tanto así que ni siquiera coincide con todas las políticas de éste.

La verdad es que el candidato republicano la eligió porque su esposa le dijo, y para poner a una mujer, la que fuera, para ganar los votos de todas aquellas que votarían por Hillary Clinton. Eso no va a pasar, pero muchos republicanos que estaban muy desencantados con la administración actual siempre sí van a votar por el candidato republicano.

Así es como yo lo veo. Esa señora no tiene nada de experiencia indispensable para una vicepresidencia, ni los conocimientos, ni la capacidad; no es de confiar.



Foto de: http://images.chron.com/blogs/newswatchenergy/archives/Newsmaker_Palin_AKCM502_.JPG

miércoles, 15 de octubre de 2008

ENSAYO sobre Durkheim "La División del Trabajo Social"




Emile Durkheim
“La División del Trabajo Social”
La Anomia

Verónica Caraza Madrid
Comunicóloga Organizacional y estudiante de Sociología U.V.
Biografía de Emile Durkheim y su Contexto Histórico
Emile Durkheim nació en la ciudad de Épinal, Francia, el 15 de abril de 1858. Hijo de una familia con tradición de rabinos judíos, inició su formación para convertirse en uno de ellos; sin embargo, llegada la adolescencia descubrió su pasión por el método científico que se oponía a una educación basada en principios religiosos; “rechazó su herencia (de rabino) y abrazó el agnosticismo (…) el interés que mantuvo por de por vida por la religión fue más académico que teológico.”[1] Durkheim vivió durante el 2do periodo Industrial; un periodo de gran expansión económica e industrial; “la pérdida de la guerra franco-alemana y la ocupación de su ciudad natal, Épinal, en 1870”.[2]
Durkheim ingresó en la École Normale Supérieure (Escuela Normal Superior) en el año de 1879 y formó parte de una de las generaciones más brillantes del siglo XIX, junto con Jean Jaurés y Henri Bergson, importantes intelectuales franceses y con Fustel de Coulanges de quien recibió gran influencia en su interpretación sobre el papel que desempeñan las religiones en la estructura social y a quien dedicó su tesis universitaria.[3] Lo apodaban “El Metafísico” por su interés en cuestiones filosóficas.[4]
En su juventud, Durkheim estudió críticamente a Montesquieu y Rousseau, luego a los fundadores de la sociología, Saint Simon y Comte, más adelante a Spencer y Espinas. Durante su viaje a Alemania se acercó al pensamiento de Simmel, Tonnies y Wundt; siendo este último quien más lo acercó al método científico que despertaba en él tanto interés. Se le considera, a Durkheim, heredero y continuador del pensamiento de Auguste Comte por su gran influencia positivista y por su estudio en las bases de la estabilidad social[5].
Emile Durkheim se doctoró en filosofía de la Escuela Normal Superior con su tesis sobre “La División del Trabajo Social” que se publicó en 1893. Y algunas de sus principales obras son: Las Reglas del Método Sociológico (1895) en el que propone cómo abordar los hechos sociales en forma sistemática y científica: L´Année Sociologique (1896) Revista de Sociología y Antropología; El Suicidio (1897) que fue la primera investigación sociológica basada en datos y estadísticas; La Educación Moral (1902); Las formas elementales de la vida Religiosa (1912) en la que propone una teoría de la Religión dada su creciente preocupación por los hechos sociales y Lecciones de Sociología (1912) en la que da algunas lecciones de moral profesional; entre otras[6]. Murió en Paris, Francia, el 15 de noviembre de 1917.

La División del Trabajo Social
Para llegar al tema de la anomia, tema de interés en el presente trabajo, se considera importante señalar, de manera sumamente simple, algunos conceptos previos que se pueden encontrar en la tesis doctoral de Emile Durkheim, “La División del Trabajo Social” y en la que dicho concepto, la anomia, se relaciona directamente con la sociedad a diferencia de su obra de “El Suicidio”, relacionado con el individuo[7].
A Durkheim le interesó el estudio de las bases de la estabilidad social “y creyó encontrarlas en la moralidad y la religión, en los valores compartidos por cada sociedad[8]”. En una época de tanto desarrollo económico e industrial, era importante darle un carácter moral a la división del trabajo; para ello, insistió en ver este fenómeno, a este hecho social, como una “cosa” y determinar su función en la sociedad. Función, ya que lleva la implícita la idea de correspondencia y no fin u objeto, que sólo determinan resultados[9].
“Puesto que aumenta (en la división del trabajo) a la vez la fuerza productiva y la habilidad del trabajador, es la condición necesaria para el desenvolvimiento intelectual y material de las sociedades; es la fuente de la civilización, (…) (sin embargo) no se ha probado todavía que la civilización sea una cosa moral.”[10]
Es difícil encontrar una herramienta que pueda medir la moralidad de la civilización y aún más, encontrar una que mida cómo cambia ésta a medida que progresa; pero los datos sobre suicidios y crímenes, el aumento de éstos a medida que las artes, ciencias e industrias progresan, nos pueden servir como herramienta para medir su inmoralidad. “Puesto nada hay en la civilización que ofrezca ese criterio de la moralidad, moralmente es indiferente”[11] Desde esta perspectiva, los beneficios económicos de la división del trabajo, están compensados por sus inconvenientes morales.
Durkheim busca otra función de la división del trabajo que lo dote de carácter moral; y nos da como ejemplo, la amistad. Cuando se la da amistad entre dos personas, puede ser por la semejanza que existe entre ellos ó por la complementariedad que se da; es decir, podemos ser amigos de alguien porque se parece a nosotros ó porque tiene características de las que carecemos y esto nos hace más completos; “… buscamos entre nuestros amigos las cualidades que nos faltan, porque, uniéndonos a ellos, participamos en cierta manera de su naturaleza y nos sentimos entonces completos”.[12] Cuando una amistad se da por complementariedad, aparece una división de funciones, una división de trabajo, ya que dos pueden hacer más que uno sólo.
“Vémonos así conducidos a considerar la división del trabajo desde un nuevo aspecto. En efecto, los servicios económicos que puede en ese caso proporcionar, valen poca cosa al lado del efecto moral que produce, y su verdadera función es crear entre dos o más personas un sentimiento de solidaridad[13]
Otro ejemplo que nos explica el carácter moral de la división del trabajo y la solidaridad que genera, es la relación conyugal, gracias a la división de los sexos (hombre-mujer),y la especialidad en las actividades que cada uno de ellos realiza. Con estos dos ejemplos (aunque en el caso de la solidaridad conyugal es más extensa y abarca más conceptos que superan el objetivo del presente trabajo) Durkheim afirma que “el efecto más notable de la división del trabajo no es que aumente el rendimiento de las funciones divididas, sino que las hace más solidarias”[14] además, desempeña el mismo papel en grupos más extensos pero con más amplitud, ya que “esas grandes sociedades políticas no pueden tampoco mantenerse en equilibrio sino gracias a la especialización de las tareas; que la división del trabajo es la fuente, si no única, al menos principal en la solidaridad social”[15] En este sentido, Durkheim afirma, que la división del trabajo tiene un carácter moral “pues las necesidades de orden, de armonía, de solidaridad social pasan generalmente por ser morarles”[16]
Pero este tipo de solidaridad no se ha dado siempre ni en todas las sociedades. En la antigüedad, cuando los individuos eran más similares, es decir, cuando una sola persona realizaba muchas actividades diferentes y, en la sociedad, la mayoría de ellos realizaban esas mismas actividades, la solidaridad se daba de una manera mecánica. En el mundo moderno, cuando las personas empiezan a especializarse en alguna actividad, la solidaridad se da de manera orgánica, ya que “la fuerte especialización de cada individuo origina una gran interdependencia, base de la cohesión y solidaridad grupal, de las personas con su sociedad (…) En las formas de solidaridad orgánica los individuos se desmarcan del grupo, formando una esfera propia de acción, pero al mismo tiempo la división del trabajo y la separación de funciones es la fuente o condición de equilibrio social.”[17]

La Anomia
Para Durkheim, la “patología central de las sociedades modernas es la división anómica del trabajo”[18]. Pensaba que la división del trabajo compensaba el debilitamiento de la moralidad colectiva “pero no podía enderezar plenamente la relajación de la moralidad común, a resultas de lo cual la anomía constituía una patología asociada con el nacimiento de la solidaridad orgánica[19]
La anomia aparece cuando los individuos, al realizar actividades altamente especializadas, se alejan del grupo, y sus actividades, al ser cada vez más aisladas, se perciben carentes de sentido. La anomia es el debilitamiento de la moral.
“Durkheim concibe la anomia como la ruptura de la solidaridad. La anomia, en este caso, es expresión de una crisis de diferenciación, que es consecuencia de una división del trabajo coercitiva que tiene una influencia disolvente en la sociedad. La anomia aquí es menos una transgresión de una regla que un vacío de esa regla. La ausencia de reglas produce desintegración social, en tanto que traduce la ruptura de la solidaridad en la sociedad”[20]
La sociedad, el individuo, pierde los valores compartidos, cae en la anomia y experimentan ansiedad e insatisfacción. En “El Suicidio”, Durkheim estudia, cómo la anomia “expresa la incapacidad del individuo para poner coto a sus deseos y traduce la existencia de un tipo de personalidad mórbida a la que dio lugar la sociedad moderna”[21]
Sin embargo, para Durkheim, la anomia es una patología, es decir, puede remediarse a través del reforzamiento de la moralidad.
A Manera de Opinión o Conclusión
El libro “La división del trabajo social” del filósofo francés Emile Durkheim es un estudio, a manera de relato (por la claridad y sencillez con que está escrito), que nos enriquece por la cantidad de conceptos que desarrolla el autor y por la forma en la que explica que se construye un fenómeno tan debatido y discutido como lo es la división del trabajo. La capacidad que tiene Durkheim para poder observar y estudiar los hechos sociales como “cosas” nos permiten, si no ser completamente objetivos, sí ver la función que tienen en la vida de las sociedades.
Pienso que existe un debate muy interesante entre la concepción que tenía Carl Marx sobre la división del trabajo y la que nos da Durkheim. Son dos maneras de ver un mismo hecho y, en ambos casos, argumentando de manera magistral. Lo que es inmoral para uno, es mostrado como moral para el otro. La Anomia para Durkheim podría identificarse directamente con la Alienación para Marx; en ambos casos se trata de una consecuencia de la especialización y de la pérdida de la comunidad.
Considero que es poco el espacio y el tiempo para hacer una exposición más completa sobre los conceptos de Durkheim que valen la pena mencionar: los hechos sociales materiales, los inmateriales, el Derecho, la religión, los tipos de suicidio (uno de ellos es precisamente el anómico), etc., y que son necesarios para la comprensión de teorías sociológicas y de conocimiento empírico. Sin embargo, considero que esta competencia ha sido una buena aproximación a la obra del autor.


[1] Ritzer, George, (1993). “Teoría Sociológica Clásica”. 1ra Edición; McGraw-Hill, España; pág. 221
[2] Políticas.Net, Revista Digital, Revisada el 23 de julio de 2008 y disponible en http://usuarios.lycos.es/politicasnet(autores/durkheim.htm
[3] Wikipedia, Enciclopedia Digital, Revisada el 23 de julio de 2008 y disponible en http//es.wikipedia.org/wiki/Fustel_de_Coulanges
[4] Luventicus, Revista Digital, Revisada el 23 de julio de 2008 y disponible en http://www.luventicus.org/articulos/03U011/durkheim.html
[5] Ibíd
[6] Wikipedia, Enciclopedia Digital, Revisada el 23 de julio de 2008 y disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89mile_Durkheim#Principales_obras
[7] Manrique, Arturo (2001). “Algunas Precisiones en torno al concepto de Anomia en Sociología”. Escuela Nacional de Conciliación Extrajudicial. Ministerio de Justicia de Perú; Perú. Disponible en: http://www.minjus.gob.pe/enmarcando/edicion1/PDF/Precisiones.pdf
[8] Luventicus, Op Cit
[9] Durkheim, Emile. (1893) “La División del Trabajo Social”. Libro Primero. La Función de la División del Trabajo. Capítulo Primero. Método para Determinar esta Función. (sin num de pág)
[10] Ibíd.
[11]Ibíd
[12] Ibíd
[13] Ibíd
[14]Ibíd.
[15] Ibíd.
[16]Ibíd
[17] Wikipedia, Enciclopedia Digital, revisado el 23 de julio de 2008 y disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Solidaridad_(sociolog%C3%ADa)
[18]Ritzer (1993), ob. Cit. pág. 216
[19] Ibíd
[20] Manrique, (2001) Ob. Cit. Pág. 1
[21] Ibid.

COLABORACIÓN de Venezuela

A Aporrea


Por Manuel Ernesto de Brabandere

Educador venezolano


Con todo el respeto que me merece un medio de comunicación como lo es Aporrea, http://www.aporrea.org/, siempre es bueno advertir de lo que creo pueda considerarse una desviación u/o omisión. lo dice uno con propiedad que muy frecuentemente no lo hace y ve los resultados adversos.

Aporrea se ha convertido en todo un punto de referencia para personas progresistas o no, por lo menos de Venezuela, de fuente de opinión libre y más recientemente como agencia de noticias oportuna y veraz, que lo es por su sección de noticias claramente ubicada en “noticias principales” y “otras noticias”, de hecho son pocas las páginas a abrir por la buena cobertura, aunque todas dan su aporte, me ha parecido muy amplia la cobertura mundial y nacional que hace Aporrea de las noticias, pero, recientemente, note un omisión que es muy importante resaltar. Con la crisis hipotecaria y financiera mundial, más no total, Aporrea se hacía eco de los grandes anuncios en cuanto a quiebras de tal o cual banco o empresa aseguradora. Que si la bolsa Nikkei perdía equis puntos y la española Ibex otros tantos, señalando caídas importantes, casi en tiempo real.

Esto fue toda la semana pasada, pero el viernes pasado, exactamente el 10 de agosto de 2008 (para que sirva de referencia para futuras tramoyas), si no se quiere ser un informador de la situación bursátil a diario, cosa que comprendería, no me haría eco de la patraña capitalista saqueadora y hambreadora, pero si se quiere anunciar situaciones particulares como las caídas notorias de las bolsas importantes del mundo y la subida o bajada súbita de los precios del petróleo o de los bienes, mercancía, de importancia para el mundo pero valorizadas en las bolsas, en la de New Work para ser más específico, no ha de ser sólo noticia cuando caen como si de ello debiéramos regocijarnos, no creo que se trate de eso. Creo que Aporrea debe estar ahí para mantenernos informados.

Ese fin de semana (del lunes 6 al viernes 10 de octubre de 2008) se reunieron los países del G7, dejaron a China o Rusia por fuera, no me enteré, porque antes siempre decían G7 mas uno, ¿y China o Rusia o ambos?, ¿Qué pasó ahora, los dejaron por fuera? ¿Ya no les interesa? ¿Son un estorbo o unos países competidores de respeto ahora? Esas cosas son importantes que se informen al usuario(a) para que se forme su propia opinión y más allá llegue a una conclusión determinante de ser posible y no se ESPECULE como lo acabo de hacer.

Pues sí, los países del G7 (sólo siete) se reunieron el fin de semana, los ministros de economía y los presidentes de los bancos centrales se reunieron, de una importante cantidad de países, ¿Estuvieron los de la República de Chile? ¿Cuántos Ministros fueron? ¿De qué países? Conocer sus opiniones sintetizadas, mas no descontextualizadas, no vayamos a caer como ese canal cómico que tenemos en Venezuela que parece más colombiano que venezolano, ahora bien, ¿qué pasó el fin de semana que después de tenernos en vilo durante la semana por caídas estrepitosas de las bolsas que aunque no soy defensor para nada de las bolsas de valores, muy al contrario, pienso que es la mecanismo del sistema capitalista, que basado en su credo, la especulación, que ésta a su vez en el producto del egoísmo y de la avaricia, las cualidades más defendidas de los capitalistas(os) neoliberales; a sangre (generalmente de otros), sudor (siempre de otros) y fuego (en otras tierras), pero dejemos eso a un lado. ¿Queremos que las bolsas de valores quiebren de esa manera? No es la solución en estos momentos, el socialismo no está consolidado y todos caeríamos inevitablemente, es muy probable que se salve Cuba, si así como suena, Cuba ¿O más bien queremos y debemos hacer un análisis profundo como ya comienzan a aparecer, ¿A quien benefició y quién afecto, toda esta farsa, todo este temporal caos? Pues la respuesta ahora suena hasta evidente, si consideramos que la población mundial es de 6.727.216.852, según Wikipedia, ¿fuente fidedigna?, tengo mis dudas. ¿Cuánto pueden ser los estafadores incluyendo gobiernos? Dueños de bancos, empresas aseguradoras, empresas inmobiliarias, grandes constructoras, dueños de empresas que “se ofrecen en la bolsa”, es decir que negocian con el dinero de otros a través de las acciones, ¡cierto tipo de ellas! ¿Un millón? ¿Menos, más?, me refiero a los grandes bancos porque en estos momentos cruciales, el capitalismo no conoce amigos, el pez grande se come al pequeño y empresa pequeña que se descuida termina “frita” en su propio aceite o como dicen los economistas “fusionados”; haciendo los cálculos tenemos que el porcentaje entre estafadores y estafados es de tan solo un uno cero coma cero dos por ciento, (0,02%), de la población, ¿especulando? Sí. Pero no debo estar muy lejos del número actual.

Lo que quiero señalar a Aporrea y tantas otras páginas progresistas del mundo, si es el caso, que deben informar al usuario por todos los medios posibles, el evento total, no caer en el error de los medios del “stablisment”, (que me perdonen los lectores por el anglicismo ¡pero es que suena tan capital!), de sacar la información del contexto general, aunque para ellos no es error, todo esta fríamente calculado, Porque digo esto?, porque el día lunes 13 cuando reabrieron las bolsas de valores, porque a diferencia del ratero que trabaja las 24 horas, los 365 días del año, los especuladores “oficiales” trabajan de lunes a viernes, en horario definido por una campana y un martillazo. Pues me quedé esperando información de Aporrea sobre el comportamiento de los especuladores ante sus bolsas y hoy martes tampoco han dicho nada.

Resulta que todas se recuperaron y de una manera importante. Esto merece un análisis y si se hace con información precisa veremos “El Gran Golpe” y no me refiero a la película con Paul Newman y Robert Redford, NO, me refiero Al Gran Golpe del 2008, a la gran estafa, que le asestaron al mundo los especuladores, delincuentes, ladrones y poderosos de siempre, las grandes familias y sus compinches. El calificativo de asesinos también debe seriamente pensar en otorgársele porque es más que probable que de manera directa más de una persona fallece y falleció por uno u otra causa producto de esta deshonesta e inescrupulosa acción. La justicia si es tal debería hacerse del caso. ¿Pero se puede creer en la justicia del “stablisment”?

Se podría asegurar que esto va a pasar cada vez con más frecuencia pues ahora con la ayuda mediática y la justicia ciega y el ciudadano mal informado, cada vez será habitual ver estos episodios que son alegría de tísico para los progresistas que quieren ver un mundo más justo, humano.

¿Sabe el lector cuantos millones entre dólares y euros se dieron los jefes de gobierno y su comitiva y los dueños de empresas? Sólo en EEUU ¿?, entre el primer aporte que fue cercano al cuarto de billón y luego el aprobado por el congreso de ese país y votado por Obama y por Mcain, la bicoca de 700 mil millones de dólares. En Europa, tan sólo El Reino de España, n particular, creó un fondo de 30 mil millones de euros para la crisis ¿Y los demás países? La cifra exacta total no la conozco pero si se que la FAO hace dos años solicitó al mismo G7 la cantidad de 30 mil millones de dólares para solventar la crisis alimentaria mundial y evitar millares de muertes y según la misma FAO solo recibieron un poco más de 3 mil millones de dólares, vaya usted a saber, quien se quedó con el capital, quien con los intereses, quien con la ganancia si fue a parar en la bolsa, quien con la chiva, quien con el mecate, un decir venezolano, lo cierto es que cercano a mil millones de seres humanos que necesitaban de esa ayuda (de acuerdo a la FAO, para principios del 2008) no la verán sino ir a parar en los bolsillos de ese millón de personas sin necesidades (bueno morales y éticas si, y mucho) y además adineradas a más no poder. Y las iglesias del mundo callan y la SIP y la HRW y la OEA y la OTAN y la CE y la INTERPOL y la ONU y pare de contar cuantos “organismos multilaterales” cómplices, están para cubrir las espaldas Al Gran Golpe, ellos tuvieron lo suyo, ese show en Venezuela de José Miguel Vivanco de Human Rights Wacht y de toda la alharaca chilena y su combo fue parte de esa distracción. ¿Ahora entienden el porqué pregunté si estaba el presidente del banco central chileno? ¿El ministro de economía chileno? Son todos peones del imperio y su plan.

Los grandes poderes han descubierto una manera, llamémosla, la nueva MATRIZ, de cómo joder a todos sin que nadie pague, bueno que ellos no paguen, porque toda esta debacle tiene un gran perdedor: los ciudadanos del “tercer” mundo, ¿alguien sabe que pasó con el segundo?, (y los del mismo primer mundo, que verán todo más encarecido, alguien tiene que pagar por esos “fondos de ayuda”, nosotros eso ya lo sabemos, lo que da risa es que ellos no lo saben ¿Y si lo saben que les queda por hacer? ¿Manifestaciones? ¿Para qué te tilden de terrorista y pases 42 días detenido como trataron de pasar en el Reino Unido, con este invento del terrorismo como mecanismo de represión global.

Si es que los terroristas son ellos, que granjero palestino criando sus ovejas y viviendo feliz en su país reconocido como debería serlo, con un gobierno socialista que le provea de salud, educación, servicios públicos, cultura, todo gratuitamente, ¿Se va a volver terrorista? ¿Para qué lo maten o en su defecto lo tengan en La base naval de Guantánamo, territorio robado a Cuba, por siete años, sometido a torturas y sin derecho a la defensa? Hay que ser bien masoquista, que los hay, pero déjeme decirle, les aseguro que no pasarán del centenar en el mundo entero, si este fuese más justo.

Así como “NAT GEO” hizo un documental de esa otra gran estafa que fue la operación “jaque”, es probable que pronto hagan otro para el “El Gran Golpe II”, Oliver Stone debería estar preparado para una buena película y no gastar pólvora en zamuro haciendo una película sobre ese imberbe de Bush.

Aporrea, no hay que perder de vista el horizonte, es como la utopía. Yo también me repito lo mismo, todos los días a cada instante, es una obligación de todos ayudar si se puede avisar a un amigo a tiempo.

Nota: discúlpeme el pueblo palestino; lo tomé como ejemplo por la barbaridad por la que están pasando y aún así el mundo impávido, nada pasa, pudo ser el iraquí, el afgano el paquistaní, el georgiano, el español, el otrora yugoeslavo, el chino o el coreano, el marroquí o el ghanés, el boliviano o el mexicano, hasta el mismo pueblo gringo, la lista es extensa, porque larga es la lista de pueblos dependientes, oprimidos, saqueados, vilipendiados, por el poder imperial.


lunes, 13 de octubre de 2008

ARTÍCULO sobre situación económica

KEYNES REIVINDICATIO O EL OCASO DE MILTON FRIEDMAN (PARTE 1)

Carlos Avis

carlosavis@hotmail.com

“La cruda realidad es que los países en desarrollo deben prepararse para

una disminución del comercio, los flujos de capital, las remesas y la

inversión interna, así como una desaceleración del crecimiento”

ROBERT ZOELLICK

PRESIDENTE DEL BANCO MUNDIAL

¡Albricias!. Como cachetada con guante de box a Milton Friedman, padre del monetarismo neoclásico y su Escuela de Chicago, la doctrina del libre mercado ha sufrido un golpe de revés desde sus propias filas, “un tragamáiz pa`l cielo de sus compadres” (como dijeran en mi pueblo querido). Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, lo dijo con todas sus frases: ‘‘el-sis-te-ma-mul-ti-la-te-ral-ya-no-fun-cio-na’’, (la separación silábica de esta columna es dedicada a los mexicanos ortodoxos del libre mercado, a ver si así “cactan” -como también dicen en mi pueblo adorado-).

La decadencia financiera norteamericana tiene su origen, a mi parecer, en las políticas económicas poco reguladas o totalmente desreguladas; recordemos que los doctrinarios del sistema capitalista neoliberal defienden férreamente la no intervención del Gobierno en ninguna modalidad (macro o micro-económica), hasta el grado de desaparecer el ente del Estado; estos mismos personajes imaginan a la sociedad como una pirámide de copas de cava (las personas ricas son las copas más altas; las personas pobres, las copas de los cimientos piramidales). Si la riqueza es el cava vertido desde la copa superior, éste se derramaba hasta las copas de la base, sin embargo, los ideólogos nunca tomaron en cuenta las reflexiones de Thomas Hobbes: “el hombre es malo por naturaleza” y que la “avaricia” no toca fondo alguno; así, podremos seguir vaciando el cava desde la primer copa que ésta, la aglutinará por completo y nunca llegará a la peana del poliedro.

El fracaso del neoliberalismo esta en su esencia, “toda tesis conlleva su antítesis” y la esencia del neoliberalismo es la codicia y la individualidad lo cual degenera moralmente a quienes lo aplican. Prueba de lo que menciono son los eventos por demás simbólicos de la mezquindad e irreflexión de las cúpulas estadounidenses durante los últimos años: crisis del índice Nasdaq del 2000, altercado de la eléctrica Enron en 2001, alboroto de World Com en 2002, después conocimos las supinas operaciones post-bélicas en el Medio Oriente de la petrolera Halliburton en 2006 y hoy, debido en gran medida a las operaciones insensatas de las hipotecas subprime o de alto riesgo, se ha provocado el inicio de la recesión mundial (Fondo Monetario Internacional dixit); todos los desastres financieros mundiales tienen un común denominador: irresponsabilidad del gobierno por mantener a raya la avaricia de los especuladores de Wall Street.

Muchos se preguntarán: ¿y qué si no funciona?, ¿y qué si lo dijo o no? pero resulta significativo que las honras fúnebres propaladas desde Washington contra el modelo librecambista por el propio Zoellick, portavoz del World Bank Group, coincidan con el eufemismo de “la cúspide de una recesión global” emitida por Dominique Strauss-Kahn, director del Fondo Monetario Internacional, ambas instituciones pro-neoliberales que predican a los países subdesarrollados las recetas privatizadoras de las empresas públicas, paradójicamente y ante el desastre multilateral que ha salido de su control, pues claman hoy por una “responsabilidad compartida por el Estado” pero persisten con la idea de desmantelar la infraestructura del gobierno.

El efecto jazz, como ha sido llamado este tsunami financiero, es otra cosa. Una de las peores crisis suscitadas en las últimas décadas originada, no en un país de economía emergente sino en el país más poderoso del planeta y que, según analistas, superará en mucho a la crisis del martes negro de 1929 pero, ¿por qué se piensa que el efecto jazz complicará aún más la economía global que la Gran Depresión del 29? Todo es debido al peso que la economía estadounidense mantiene en el mundo entero y al rol del dólar como moneda internacional de cambio, en una palabra a la: globalización económica. Para Nouriel Roubini –uno de los analistas más respetados de ese país–, la crisis podría tener un costo total cercano a los 3 billones de dólares, algo así como 20 por ciento de su gigantesco Producto Interno Bruto (PIB).

Visto desde una arista positiva, las crisis mundiales también son en parte presiones y oportunidades para que un país cambie su política económica para bienestar de los connacionales por ejemplo, la historia de México nos da cuenta del manejo que el gobierno realizó en los años de la crisis norteamericana de 1929, provocada por una cantidad inmensa de títulos a la baja adquiridos con dinero virtual por miles de inversores, es decir, con instrumentos crediticios. Al rebasar el respaldo de dichos créditos, estos se volatilizaron volviéndose imposibles de liquidarlos. En aquél tiempo, México aprendió de la coyuntura económica global, La Gran Depresión hizo que muchas empresas extranjeras colapsaran (para tener una idea, el comercio mundial y el PIB de los Estados Unidos se contrajo en un 66% en 1929 y en 68% para finales de1934), esto presionó a los países subdesarrollados a reforzar los mercados internos, incentivando la producción nacional, generando en lo posible lo que antes se importaba, en ocasiones bienes de consumo final prescindiendo así de los productos en su mayoría norteamericanos y todo esto acompañado con una distribución de la riqueza por medio de la creación de empleos para impulsar el consumo y el flujo de circulante. Otro ejemplo más cercano nos da cuenta del manejo en la articulación mundial por Lázaro Cárdenas para nacionalizar el petróleo de México ante la inminencia de la Segunda Guerra Mundial. Uno de los elementos importantes en el contexto fue la entrada de Estados Unidos en el conflicto, el otro fue sin duda el tipo de líder del país aquél: Franklin D. Roosevelt, con una visión amplia de Estado e impulsor del New Deal. Eran políticas sanas de un país preocupado más por la miseria de su población tras la ruina del 29 y no por las divisas derivadas de la especulación yuppie de la bolsa de Nueva York.

Pero ¿cuál ha sido la actitud del gobierno 0.56% Calderonista ante la coyuntura que se presenta? La insistencia para otorgar a particulares la concesión de exploración, extracción, almacenamiento, distribución, etc en áreas estratégicas de PEMEX, sigue en la mente obcecada de los legisladores del PAN, del PRI y una parte del PRD (“la izquierda moderna y dialogante”), aquella iniciativa mortecina, sin una pizca de credibilidad en ninguna materia ya por el aprieto de legitimidad en la investidura o ya por los constantes fracasos en políticas de seguridad, económica, o de desarrollo, Felipe Calderón sigue empecinado en llevar al país al voladero.


Nota: El autor del texto es Contador y Alumno de la Lic. en Derecho que imparte la Universidad Veracruzana en su Sistema de Enseñanza Abierta. La presente columna también se publica en el diario "Sol de Córdoba"

jueves, 9 de octubre de 2008

NOTICIA: Crisis financiera mundial



La crisis es también oportunidad
Por Ángel Guerra:

El sistema financiero internacional se desploma sin remedio y arrastra al mundo a una gravísima tragedia económica y social. El plan Paulson/Bush rescata a los grandes banqueros y especuladores, ahonda las raíces del problema y hará más calamitosa la vida de los estadunidenses, ya endeudados hasta el cuello y empujados al mayor desamparo. Entre las causas de la debacle apenas se mencionan las guerras de rapiña en Irak y Afganistán, el gasto bélico y el consumismo desenfrenados que, como hemos reiterado en este espacio, hundirían la economía de Estados Unidos. Es indudable la incidencia del megafraude inmobiliario en el desenlace, pero visto en perspectiva no fue más que su detonador pues el fenómeno lleva décadas incubándose desde que Richard Nixon, ante el insoportable costo de la agresión a Vietnam, desligó el dólar del patrón oro y abrió la llave a la inundación del planeta por el dólar chatarra que ha terminado por ahogar su economía.
A ambos lados del Atlántico, quienes exaltaban el libre mercado y el enflaquecimiento del Estado como fórmula única de prosperidad, de un día para otro justifican su intervención sin precedente contra el desastre ocasionado por aquel, y sin que nadie les crea argumentan la necesidad de la regulación y la transparencia. En Alemania el ministro de economía anuncia el fin de Estados Unidos como potencia financiera y en la prensa especializada inglesa se vaticina la desintegración del andamiaje financiero del orbe. Los directivos del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, cuyas recetas cimentaron la crisis, anuncian un largo periodo de estancamiento económico y alza inflacionaria, “especialmente en los países pobres”. Un rapto de esquizofrenia invade los centros de poder del “primer mundo”. Lo que esconde en el fondo es perplejidad y pánico ante un desbarajuste de consecuencias y proporciones que saben mayúsculas y no tienen ni idea de cómo remediar.
No es para menos aunque no ha sido por falta de advertencias. Economistas marxistas y no marxistas y estadistas revolucionarios como Fidel Castro han pronosticado hace tiempo esta hecatombe pero estudiosos dentro del establishment también dispararon las alarmas. Habría bastado que los señores del dinero reflexionaran sobre las alertas del premio Nobel Joseph Stiglitz o de Paul Krugman en The New York Times. El manejo de la crisis, sin embargo, está en manos de los mismos fundamentalistas del mercado que la ocasionaron y sus soluciones reiteran la codicia que la origina.
El capitalismo expuso desde el siglo XIX síntomas dramáticos de su naturaleza destructiva e insostenible, comprobada con las guerras mundiales y la Gran Depresión de 1929. A tal grado que los estadistas e ideólogos burgueses llegaron a abjurar del liberalismo económico. Así lo sugerían el New Deal de Franklyn Roosevelt y el propio intervencionismo estatal en la Alemania nazi. La edad de oro, el más largo y deslumbrante periodo de expansión económica del capitalismo, que se extendió desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta los setentas del siglo XX, se logró a contrapelo del liberalismo, aunque a expensas de acentuar el saqueo y la opresión del tercer mundo.
Pero bajo el gobierno de Ronald Reagan se aceleró la demolición, iniciada por Nixon, del pacto económico posterior a la Segunda Guerra Mundial y florecieron las políticas (neo)liberales, caracterizadas por la vorágine especulativa y el flujo internacional incontrolado de capitales ficticios, continuados con William Clinton y llevados al paroxismo por W. Bush con la proliferación de las hipotecas basura y los “derivados”, que han implosionado las finanzas internacionales.
La crisis capitalista no es sólo financiera. También alimentaria, energética y medioambiental, que pone a la humanidad a las puertas de las peores calamidades que haya sufrido. Grandes cambios económicos y geopolíticos se avecinan, que si existe rumbo y espíritu de cooperación podrían ser benéficos a la postre.
Si América Latina y el Caribe se unen e integran solidariamente pueden dar el ejemplo y la inédita Cumbre de jefes de Estado a celebrarse en Brasil en diciembre próximo les abre la oportunidad.


Texto tomado de http://www.rebelion.org/noticia.
Comentarios a: aguerra_123@yahoo.com.mx
Imagenes tomadas: Google Imagenes
Ángel Guerra:
Ha sido director del diario Juventud Rebelde(1968-71), de la revista Bohemia(1971-1980) y de otras publicaciones cubanas de circulación nacional. Ha ejercido la docencia en la Universidad de La Habana y en el Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología, de Cuba, y en la actualidad imparte la asignatura Historia Universal(siglos XIX y XX) en la Facultad de Arte del Centro Cultural Casa Lamm en la ciudad de México. Conferencista en universidades de América Latina y Estados Unidos. Ha trabajado como periodista en países de Asia, Africa, Europa, América Latina y en Estados Unidos. Artículos y reportajes suyos han aparecido en publicaciones cubanas, mexicanas y de otrospaíses.En México es articulista sobre temas internacionales del diario La Jornada y coordinador del Foro de reflexión política "México y el mundo actual", organizado conjuntamente por Casa Lamm y el propio diario. Miembro del capítulo mexicano de la Red En Defensa de la Humanidad. Colaborador de Rebelión desde el año 2001.

jueves, 2 de octubre de 2008

RELATO sobre el 2 de Octubre del 68 en México


Malos tiempos

(relato testimonio)

Gualberto Díaz González, catedrático de Sociología, SEA, UV



El personaje de este relato nos entrega su experiencia sobre lo que vio y vivió en esos malos tiempos de octubre de 1968 en la ciudad de México. El testimonio como técnica de investigación cualitativa, historias de vida o literatura testimonio, es una herramienta indispensable para el estudio de lo social.

Hay muchas razones para no olvidar el 68 mexicano. La memoria es la historia que debemos entregar. Y el rescate de la historia apuntala la memoria colectiva de los pueblos, reivindica luchas sociales, señala vejaciones y represiones políticas, pero sobre todo lanza una vez más las preguntas: ¿Dónde arrojaron a nuestros muertos? ¿Dónde tiraron a nuestros muertos? ¿A qué prisiones clandestinas se llevaron a los sentenciados?

En ese tiempo yo vivía con dos amigos, Raimundo y Víctor, en el edificio Guanajuato de la Unidad de Tlatelolco. Raimundo trabajaba y tenía un sueldo seguro. Víctor y yo salíamos a vender libros, no teníamos sueldo seguro, pasábamos hambre.

Me sentí muy contento de estar participando en el movimiento estudiantil... había cundido la lucha abarcando muchos sectores y Tlatelolco se había convertido en escenario de los mítines.

El 2 de octubre no pudimos ir al mitin, “desgraciadamente”, dijimos sin imaginar lo que pasaría. Estábamos enojados por no haber podido asistir, pues Raimundo llegó tarde con el dinero de su quincena y habíamos quedado de ir a comprar la despensa, no habíamos comido en todo el día.

Fuimos al supermercado de Liverpool. Aparte de lo que se compraba, había que robarse alguna cosita para “expropiar”; en ese tiempo entre los jóvenes se decía: “Vamos a expropiar. Si voy a gastar tanto, me van a robar tanto, pues me robo algo para compensar”.

Nos entretuvimos en el almacén expropiando, y cuesta un poco de trabajo, ten da nervios y no puedes agarrar nada y si te vas así sin nada sientes que el dueño del almacén te chingó, no tuviste el valor, te cuestionas y andas preocupado.

Víctor no podía despegarse de un estante donde había rastrillos de plástico, quería llevarse uno y ya tenía como media hora ahí parado, entre el sí y el no, tieso y pálido de la emoción. Por fin lo despertamos y nos fuimos, Víctor salió encabronadísimo porque no pudo robarse el rastrillo. Tomamos un taxi que agarró por Manuel González, de pronto nos sorprendió ver a un joven que, iluminado por los fanales del taxi, nos atajaba con los brazos abiertos, blanco como un papel, que nos gritaba:

-¡No vayan! ¡No vayan!... -algo más decía que ya no entendí. El chofer lo esquivó y seguimos adelante.

-¿Qué dijo?

-Dijo: “¡No vayan... los están matando a todos!” -comentó el chofer, extrañado.

La calle estaba en penumbras pero alcanzamos a ver que a los lados, en los edificios rumbo a Tlatelolco, había soldados apostados, agachados en posición de ataque. Y al darnos cuenta decidimos cambiar de ruta y dimos la vuelta para entrar por Calzada de Guadalupe y esquivar toda la zona que estuviera copada por soldados.

El taxi nos dejó por Paseo de la Reforma. Bajamos del taxi y caminamos viendo a todos lados tratando de entender. Entramos a nuestro edificio. No vimos nada... no supimos nada. Entramos al elevador viéndonos las caras en silencio:

-¿Qué pasaría en el mitin? ¿Qué estará pasando? Comemos algo rápido y nos vamos al mitin -decíamos.

Entramos al departamento. No oíamos nada en especial, ninguna señal de nada. Destapamos una botella de vino tinto que habíamos comprado para cenar, sacamos el queso y el pan, servimos los vasos y en ese momento tocaron a la puerta. Abrimos y entró un actor que le decían el Picucho, con el que yo había trabajado hacía tiempo en una obra y nos dijo espantadísimo que los soldados habían entrado al teatro Comonford, donde estaban ensayando, y habían sacado a todos violentamente y se habían llevado a algunos... El Picucho nos dijo que estaban matando... que no sabía... que salió corriendo de allá cuando llegaron los soldados...

Al ratito llegaron otros dos hombres que habíamos conocido en el teatro Coyoacán, unos personajes de los cuales nunca llegamos a saber quiénes eran realmente, tocaron y les abrimos, pasaron igual de aterrados y nos dijeron: “Algo está pasando... hubo una balacera... por eso subimos a refugiarnos aquí...”

Estábamos platicando... en eso se soltó la balacera en la Plaza de las Tres Culturas... una balacera... escucharla... trepidar la balacera... sabiendo que cada golpe es una bala que va a matar a alguien... cada vez que suena el disparo es una bala que sale buscando matar y pensar que ahí está toda la gente que tú conociste en los mítines, las señoras, los señores, los jóvenes, los compañeros... tú sabes que están ahí, que son ellos... no puedes creerlo... y era un negarse de la mente y un asombro de tal fuerza que quieres salir corriendo hacia allá... no puedes permitir que eso sea verdad.

En la ventana cruzaban las balas por el cielo. Nos echamos todos al suelo para librarnos de la ventana. Y uno de los que llegaron después que el Picucho, el más joven, comenzó a gritar en la ventana:

-¡Hijos de la chingada...! ¡Malditos asesinos! -lo jalamos del pantalón:

-!Cálmate! ¡Agáchate, cabrón! -lo insultábamos para que se tirara al suelo. Estuvimos cada uno en silencio, sin movernos, escuchando la balacera prolongada, meditando cada quien para nuestra personal y profunda conciencia, y no sólo era miedo, era incredulidad y asombro. Luego vino el silencio y de ahí los gritos de personas que se buscaban:

-¿Cómo era posible esta locura del gobierno?

Hasta la fecha no lo concibo. Después de unas horas se despidieron los que estaban refugiados en nuestro departamento. Nos quedamos los tres, Raimundo, Víctor y yo, pensando, preguntándonos qué íbamos hacer, aterrados. Nos acostamos pero no podíamos dormir y oíamos los gritos en la oscuridad, en las escaleras, alaridos de personas perdidas... una mujer gritaba enloquecida... en la oscuridad y con el fondo de otros gritos lejanos:

-¡No mi vida... es que tú no me comprendes -decía-. No me comprendes, mi vida... mi amor... debes de comprender...

Amaneció.

-Creo que lo más sensato será que cada quien se vaya a trabajar como siempre, para no despertar sospechas -dije.

Nos comenzó a entrar la duda de que si mejor escapar y no regresar al departamento... pero la policía nos iba a buscar... tenían nuestra dirección, de seguro estábamos fichados, nos íbamos a convertir en sospechosos por haber abandonado el edificio. Pero si no teníamos ninguna vela en el entierro, no teníamos nada qué temer. Aparentemente suena lógico, después nos dimos cuenta que fue un gran error.

-Como toda la gente ya está en la calle, vamos a bajar, vamos a dar una vuelta por Tlatelolco... hay que pasar por la calle de Manuel González... –dijimos.

Fuimos caminando por la calle donde está la Secretaría de Relaciones Exteriores y veíamos a toda la gente desconcertada igual que nosotros, un coche se arrimó a la banqueta para estacionarse, se bajó un señor vestido de traje, le pegaron un balazo en la cabeza y cayó al suelo. Los soldados que estaban ahí apostados tomaron posiciones, veían hacia arriba buscando de dónde pudo haber venido la bala. Ahí estaba tirado el señor muerto. Nos quedamos parados:

-No vayas a correr -le dije a Víctor.

Seguimos caminando... ¿cómo puede uno caminar tranquilo? Nos fuimos por otro lado. Pasamos cerca de la explanada de la plaza de las Tres Culturas y vimos que un grupo de trabajadores estaban lavando la sangre. Regresamos al departamento. Llegó la noche. Y en la noche cortaron la luz de los edificios... luego volvió. Los soldados estaban enfrente del edificio apostados con sus armas, los veíamos por nuestra ventana sin cortinas... Al señor de la mañana quién sabe quién lo mató... era la lucha y la represión desatada.

Ese día no vendimos ningún libro, no nos pudimos concentrar. Fuimos cada quien con nuestras familias a comentar lo que pasó, y quedamos en regresar al departamento como si nada. Pero en mi casa mi papá y mi hermana me decían que no debíamos regresar:

-No... ya no vayas para allá...

-Les van hacer algo...

Pero ya habíamos hecho el acuerdo, regresamos los tres a pasar la noche en el edificio Guanajuato. Estábamos llenos de sospechas. A un amigo que era el hijo de Cuco Sánchez, por ejemplo, vecino de nosotros dos pisos arriba, lo conocimos cantando en la cavita del teatro Coyoacán, vivía con su chava, teníamos cierta amistad, y desde el momento que sucedió todo, no volvimos a verlo, se lo tragó la tierra, en su casa no contestó nunca nadie. No supimos si lo desaparecieron o si era de la policía... Todo quedó en suspenso. La gente encerrada en su edificio. Casi nadie salía ni entraba. Los soldados vigilaban todo el tiempo.

Al día siguiente se nos ocurrió que había que hacer una limpieza general en el departamento. Con la aspiradora estuvimos limpiando la alfombra. Una aspiradora de lejos puede parecer cualquier arma, y Víctor, que se encargaba de quitar y cambiar los cepillos, se acercaba a la ventana a ver a los soldados con el manguerón de la aspiradora en la mano.

-¡Oye, no la chingues! ¡Cómo se te ocurre pararte ahí con el tubo en la mano? ¿No ves que nos están viendo? Por eso abrimos las cortinas, para que vean hacia adentro, que vean que no nos ocultamos, por eso estamos haciendo la limpieza.

Al medio día tocaron a la puerta... Raimundo estaba en el baño, yo leía el periódico pero no me podía concentrar, eran como las doce y media, tocaron y fui a abrir con plena conciencia, hablando fuerte, tenía miedo que fueran a disparar sobre la cerradura.

-¡Van! ¡Van! ¡Voy!

Abrí rápidamente. Era un señor alto, güero, de semblante tranquilo, y dos sapos, a su diestra y siniestra, sin ofender a los sapos.

-Buenas, buenas -me dice el güero que era el comandante-. Venimos a hacerles unas preguntas.

-Sí, cómo no… -abrí toda la puerta para que pudieran entrar.

-Ustedes ¿dónde tienen las armas? -dice uno de los sapos al entrar.

-Estamos haciendo una investigación -dijo el güero- y queremos ver por favor sus identificaciones, si son tan amables.

-Cómo no -le digo.

Mientras le mostraba mis credenciales, los sapos andaban por todo el departamento, se iba uno para allá, espiaba otro por acá, iban abrir el baño y le digo:

-Ahí está otro compañero, está en el baño -no fueran a sorprender a Raimundo y pensaran que se escondía.

-Ah, ¿sí? -dijo un sapo y abrió la puerta completamente, Raimundo estaba sentado en la

taza con los pantalones en los tobillos, el sapo se metió y registró la ropa sucia que había, salió.

El güero veía las identificaciones:

-Ah -dice-, pues qué bien, tienen todas sus cosas en regla. Qué bueno, les felicito. Ay nos vemos.

-Sí, que les vaya bien -les digo.

-Disculpen -responde el güero.

-Sí, no hay cuidado. Adiós -“¡ya la libramos!”, dijimos en cuanto cerramos la puerta.

A las doce de la noche regresaron. Estábamos viendo una película de terror, donde un asesino acorralaba a una muchacha en una azotea y estaba a punto de hacerla caer, la muchacha se reclinaba en el barandal y el asesino se acercaba. Raimundo y Víctor se habían ido a dormir. Cuando tocaron a la puerta. Abrí completamente y ahora eran soldados con ametralladoras. Venía de nuevo el güero, los dos sapos y tres soldados con miradas de odio.

-Ya volvimos -dijo el güero, el comandante.

-Pasen... pasen... -dije como quien recibe a una visita.

-¿Por qué tienen tantos pares de zapatos? -preguntó un sapo, pues eran cuatro pares, uno de nosotros tenía dos-. Si son tres, ¿por qué hay cuatro pares? -según él muy Sherlock Holmes. Estaba la alfombra recién lavada por lo que dejamos los zapatos en el pasillo de madera:

-No... es que hicimos la limpieza de la alfombra.

-Ah, pues nos hubieran dicho -dijo el güero-, también nosotros nos hubiéramos quitado los zapatos.

Se echaron a reír... no pude dar crédito... es una locura... "Ni que estuviéramos en una serie de televisión norteamericana", pensé. Los soldados no se reían, estaban con cara de gente invitada al mal, despidiendo un olor funesto.

-¿En dónde están las armas? -me preguntó el güero.

-¿Cuáles armas? -contesté riendo como si fuera una broma.

Los soldados ya estaban metidos en el cuarto volteando el colchón, tirando la ropa para todos lados, otro metido en el baño sacando los papeles cagados, regándolos en el suelo, otro abriendo el refrigerador y paseándose por la cocina, otro chaparro preguntándome:

-¿Quién pinta?

-Yo -le dije. El sapo estaba viendo un cuadro en la pared, y muy detective, me dice:

-¿Estudió usted en San Carlos?

-No.

-¿Y qué hacen actualmente? -pregunta.

-Actualmente estamos haciendo unas obras de teatro -le digo.

-Mhhh... ¿Unas obras? ¿Extranjeras?

-No, son de Antón Chéjov.

-Ah, bueno... -dice.

Hazme el favor, qué diálogos. San Carlos era un nido de estudiosos del marxismo.

-¿Y quién toca el saxofón? -pregunta, viendo al pobre saxofón arrinconado.

-Raimundo...

-Ah... -dice, viendo a Raimundo que al igual que Víctor habían perdido el habla.

Que dónde teníamos las armas. Que si conocíamos a la señora Aurora, porque ella y nosotros estábamos acusados de haber metido una caja de armas al edificio.

-Eso no es cierto -dije.

Que la señora Aurora era una sirvienta que vivía en la azotea del edificio.

-No. No conocemos a la señora Aurora...

-Bueno -dijo el güero-, pónganse sus zapatos y desconecten su refrigerador. Vamos a salir.

-A dónde -pregunté como si nos estuvieran invitando al cine.

-Vamos a hacer una investigación –contestó el güero.

-Pero ¿por qué vamos a desconectar el refrigerador? ¿Que vamos a tardar mucho? -le pregunté.

-Depende -me responde.

-¿Depende? -me entró miedo- ¿Que vamos a ir muy lejos?

Yo tratando de saber qué hacer en ese momento... No sé de dónde sale una cierta defensa que te permite contener el miedo.

-Vámonos -concluye el güero.

Salimos del departamento, los soldados atrás. Como eran dos elevadores, nos separaron. Víctor y Raimundo se fueron con aquellos sapos al otro elevador, me quedé con éstos dos. Los chaparros resollaban fuerte, con una respiración tensa, desagradable. Salí con mi escolta y pasamos por el estacionamiento del edificio:

-Voltee hacia allá -me dijo un policía-. Esa que está ahí, mire para ése carro, ésa es la señora Aurora.

Una pobre señora que tenían dentro del carro, aterrada, a punto de explotar:

-No. No conozco a la señora -le respondí.

-Ella dice que los conoce a ustedes. Ya confesó.

-No, no... -dije.

-¡Súbase al carro!

Me subí apretado entre dos gorilas. El gorila que estaba a mi derecha sacó un cigarro, se lo puso en los labios y sacó su encendedor.

-¿Me regala un cigarro? -le dije.

Se quedó desconcertado, un pequeño momento en el que no supo cómo responder, optó por sacar un cigarro de su cajetilla y dármelo, lo recibí, guardó su cajetilla. Sentí que gané un punto. Ahora qué sigue, pensé, se supone que debo encender mi cigarro y fumar.

-¿No me presta su cigarro, por favor? -le digo, para prender el mío. Un nuevo desconcierto del gorila. Me acerca su cigarro, lo iba yo agarrar y me dice:

-No lo toque.

Puse mi cigarro, acercó el suyo, me lo prendió. A chingao, hasta parecemos novios, pensé.

-¿No conoce a la señora Aurora? -me preguntó el gorila, tratando de recuperar su terreno.

Y me puse a hablar más allá de lo que me preguntaba para establecer una plática, para que no fuera un interrogatorio sino una conversación.

-¿No conoce usted a la señora Aurora?

-No... como nosotros trabajamos vendiendo libros y nos vamos todo el día pues pasamos las horas sin regresar a la casa. Regresamos en la noche cuando toda la gente ya se acostó, lógicamente no conocemos a nadie. Y así son todos los días... -yo trataba de hablar con naturalidad pero por dentro iba con el estómago pegado quién sabe dónde. Llegamos a la procuraduría de Tlaxcuaque, donde encerraban a cantidad de presos políticos. Al llegar volví a ver a Víctor y a Raimundo, sentí un alivio.

Nos presentaron ante una máquina de escribir con secretaria y un Ministerio Público. Teníamos identificarnos y dejar nuestras pertenencias. Nos llevaron a un cuarto oscuro para detenidos en trámite. Ya era tarde. Toda la gente estaba durmiendo acostada en el suelo. No veíamos nada, no podíamos movernos entre los bultos humanos. Poco a poco nos fuimos acostumbrando a la penumbra. Una voz decía:

-Aquí hay un lugar. Aquí hay un lugar.

Caminamos hacia allá... “¿Quieren agua?” nos preguntó. Agradecí esa solidaridad en medio de las sombras... la gente estaba espantada, en silencio y callada. Eran presos comunes. Los presos políticos estaban en los sótanos, tras las rejas. Nos acomodamos en el suelo. Es difícil dormir en el suelo, en el puro cemento duelen los huesos.

Al día siguiente pudimos ver cuánta gente estaba en ese cuarto, los diferentes personajes. Había solidaridad. Si alguien tenía un chocolate lo repartía entre todos, si alguien tenía un pan... repartíamos todo lo que llegaba de algún familiar o amigo.

Desde donde estábamos podíamos ver el mostrador donde llegaban a informarse sobre familiares presos. Era una gran clientela que entraba y salía y hablaban en voz alta, conversaban y se convertía aquello en un lugar de encuentro, mucha gente en problemas buscando a los suyos. Ahí se encontró la mamá de Víctor Corzo con mi hermano Roque, y vaya que tenía voz la señora:

-Si yo no le prohíbo a Víctor que sea comunista, joder. Lo que le digo es que, bueno, hay que tener cuidado, portarse bien, y eso del comunismo que cada quien sea lo que quiera...

Decía comunismo como cualquier cosa. Era lo único que no se podía decir, era la palabra satanizada. Y Víctor se agarraba la cabeza:

-¡Mira a mi mamá qué está diciendo... ¡Ay, mi mamá!

La señora llevaba una bolsota de tortas, de las que sabía hacer muy bien con chorizo asturiano, riquísimas, vimos cuando se las entregó a los policías para nosotros, pero les sacaron varias tortas y llegaron hasta ya tarde, repartimos lo poquito que había quedado. Se ve que les gustó a los policías, porque los siguientes días ya no nos dieron nada.

Una noche comenzaron a llamar a la gente por su nombre:

-¡Raimundo Herrera!

Paramos las orejas. Se inauguraban los Juegos Olímpicos de 1968 y los policías tenían prendido un televisor y nosotros espiando por la rendija de la puerta que a veces dejaban entreabierta... Todos éramos presos de averiguación previa y estábamos encerrados en un cuarto.

Salió Raimundo. Víctor y yo nos quedamos suspendidos y esperando su vuelta. Al rato regresó y nos dijo:

-Me estuvieron preguntando cosas -y en eso hicimos un rápido acuerdo de hablar con la verdad para no decir cosas distintas, contradictorias, no inventar nada...

-¡Jacinto Casán!

Salí custodiado por un policía que me quería empujar, yo caminaba rápido para que no me empujara...

-¡Aquí! ¡Aquí! -me dice.

Me detuvo ante un sapo que me iba a interrogar con una máquina de escribir. Tenía yo que declarar. En la televisión se veía el estadio Universitario y la multitud de gente disfrutando como si nada hubiera pasado... en el centro del estadio había una tabla de calistenia que decía “JUVENTUD DEL MUNDO, MEXICO TE SALUDA” y las voces y los coros y los colores...

-¡No vea para allá! -me dijo el policía- ¡Póngase aquí! -me colocó para que no pudiera ver la televisión:

-A ver, ¿cómo se llama ?

Le di mi nombre.

-¿En qué trabaja? ¿En dónde vive? ¿Qué piensa del movimiento de los estudiantes? ¿Qué fue lo que pasó el día dos?

-Lo que pasó...

-Ah, ¿sí? ¡Y qué fue?

-Pues la balacera que hubo...

-Ah, ¿hubo balacera?

-Claro.

-¿Y usted cómo lo sabe?

-Salió en los periódicos -siguió:

-Y esa noche que pasó eso, ¿cuántos eran ustedes? ¿En dónde estaban? ¿Usted vio algo? ¿Oyó la balacera?

-Claro que sí, cómo no la voy a oír si vivo a pocos edificios de la Plaza de Las Tres Culturas, se veían las balas pasar por la ventana.

-Ah, ¿se veían las balas pasar por la ventana?

-Sí.

-¿Y de dónde venían?

-De todos lados... Yo qué voy a saber... Atravesaban por todos lados, un cruzadero de balas...

-Ah, bueno. Ya váyase. Regrese con los demás.

Me regresé a la celda y llamaron a Víctor. Cuando iba a salir le dije:

-Tú tranquilo. Tú tranquilo.

Cuando vimos que tardaba en volver, nos comenzamos a preocupar Raimundo y yo:

-¿Qué pasaría?

-Algo pasó.

Por fin regresó todo pálido como una torta de las que preparaba su mamá, y nos dice:

-¡Por poco me madrean, cabrones!

-¿Por qué?

-Ustedes tuvieron la culpa, me dijeron que había que decir la verdad.

-¿Qué verdad dijiste?

-¿Qué dijiste?

-Me preguntaron: “¿Qué piensa usted del movimiento de los estudiantes?”, y les dije: “Yo pienso que tienen razón”, “¡Ah!, ¿tienen razón?”, casi me madrean. Me estuvieron preguntando de muchas cosas, enojados, me iban a pegar: “¿Usted participaba?” me preguntaron. “No, no participaba, pero sí estoy de acuerdo con ellos”, les contesté.

Pobre Víctor, lo interrogaron duró y lo amenazaron y encima nos enojamos con él:

-¡Pero chingao, por qué me regañan si ustedes tuvieron la culpa!

-¿Sabes lo que puede pasar para que te angusties más? -le dije-. Que den un golpe de Estado y nos fusilen a todos. ¿Qué crees que hacen cuando hay un golpe de Estado? Fusilan a la gente presa. ¿Qué ya no te acuerdas de lo que hemos leído? -que se pone a llorar:

-Yo no quiero morir -decía.

En la prisión hacían correr el rumor que se preparaba un golpe de estado.

Llegó una noche que nos llamaron a los tres. Vaya, ya vamos a salir. Qué bueno. Uy, respiramos tranquilos.

-Vénganse por acá -nos dijo un policía.

-Y ¿a dónde vamos? -preguntó Raimundo para saber si ya íbamos a salir.

-¿Vamos por nuestras cosas? -pregunté al policía.

-No, antes vengan por acá –dice.

-Y ¿cómo qué hora son? -le pregunté.

-Son las nueve -respondió.

Comenzamos a caminar por un pasillo largo, de pronto vemos que de una puerta salió la señora Aurora que venía en estado de crisis, la traían también:

-¡Señora! -nos vimos con un ligero saludo. Seguimos caminando, pero el pasillo comenzó a hacerse oscuro, ya no había focos, en la oscuridad comenzamos a bajar unas escaleras, había que irse agarrando del barandal.

-Oiga, ¿a dónde vamos? ¿No vamos a salir? -pregunté al policía con los huevos en la garganta.

-No.

La señora Aurora explotó en gritos. Ella era una enfermera, venía con su uniforme todo sucio y demacrada del rostro.

-¿A dónde vamos? -le preguntamos al policía.

-A los separos -respondió-. A las crujías.

La señora Aurora empezó a llorar al ir bajando. Poco a poco se fue aclarando la escalera y llegamos a un sótano donde había un escritorio con un policía sentado. El policía que nos traía le entregó una lista con nuestros nombres al policía del escritorio. A la señora Aurora se la llevaron hacia adelante, hacia una crujía, iba gritando. El sapo del escritorio se nos queda viendo con un rencor gratuito, inexplicable:

-Cómo me gustaría tener una ametralladora en este momento -nos dijo- y agarrarlos a todos ustedes así: ¡Tácatácatácatácatáca...!

Nos ametrallaba con su gesto haciendo el sonido con la boca. Nosotros viéndolo, con el corazón desgarrado, sabiendo que íbamos a las rejas. Desde acá oíamos los gritos de la multitud enrejada. Nos llevaron hacia allá. A medida que dábamos los pasos sentíamos enfrentar lo inevitable... abren la crujía: “¡Raaaaaaaaaaaaaa...!” y vemos a toda la gente prisionera que se agolpa en las rejas cubriendo hasta el tope la celda, una multitud gritando... un coro ensordecedor de hombres desesperados queriendo hablar todos al mismo tiempo... Entramos... uno se entrega como a la muerte, la resignación puede ser una manera de defenderse también... Cerraron la reja y nos rodea la multitud vociferante y, ah qué cosa, como quien despierta de una pesadilla, nos damos cuenta que lo que gritan es:

-¡No tengan miedo!

-¡Somos compañeros!

-¿Qué está pasando afuera!?

-¿¡No trajeron el periódico!?

-¿¡En dónde estaban ustedes!?

-¿¡Dónde los agarraron!? -hablando todos a la vez producía un impacto de enjambre estruendoso.

-¡No se asusten!

-¡Somos compañeros!

Comencé a ver las caras, ya sin el terror que nos cegaba, y vi unos rostros de jóvenes y hombres humanos y amistosos y sus palabras eran un cálido abrazo que te arrancaba de las fauces del miedo.

La Crujía E era una celda de siete por seis, con sus grandes rejas y un foco prendido que únicamente apagaban por la noche. Cuando amanecía no veíamos la luz, sólo por un diminuto tragaluz que había en la pared podíamos deducir cómo estaba el estado del tiempo, el día y la noche.

El piso estaba sucio y maloliente, se había derramado el agujero que servía de excusado y la gente ahí hacinada, sudando. Parece ser que en ese momento no importaban muchas cosas que se superaban fácilmente y lo que importaba era que la gente se comunicaba con intensidad, y surgían diferentes historias. Había un maestro muy gordo que estaba muy desesperado, decía que él no podía estar ahí, sin embargo al rato se ponía a platicar de astronomía y de repente la Crujía E se convertía en un aula muy concurrida donde escuchábamos a un maestro que nos platicaba de las galaxias y de los soles de otros cielos.

A veces se oían unos cantos que venían de las crujía de atrás. Pregunté quiénes eran los que cantaban con tantas ganas. Me dijeron que eran los presos ya condenados, posiblemente los iban a fusilar o los van a refundir en la cárcel por muchos años. Me impresionó saber esto. Con bravura y dignidad cantaban los sentenciados.

Había un joven guatemalteco, fina la estructura de su cuerpo, esbelto, de ojos azules, que tenía la cabeza vendada y estaba muy pálido. Me enteré que se lo habían llevado a la enfermería y que lo habían golpeado, por eso traía la cabeza vendada. Este muchacho se pegaba a la reja durante el día, y yo estaba sentado en una de las literas de cemento y observé que el guatemalteco se cogió fuerte de la reja y alguien comenzó a decir:

-Ya se va a desmayar. ¡Agárrenlo, ya le va dar! -corrieron ayudarlo. Luego supe que se desmayaba siempre, casi todos los días aferrado a las rejas y lo cargaban para acostarlo en una litera. El guatemalteco era una persona sensible, muchacho entusiasta, enamorado de la vida. Pero por ser extranjero, su situación era delicada.

Hay dos chavos que son hermanos. Un día escuché al mayor de ellos sollozando y le pregunté por qué lloraba:

-Es que toda mi familia está comprometida. Mi hermano tuvo que irse de su casa. Lo trajeron preso y dejó a sus hijos. Tiene una niña chiquita de meses. También a su esposa se la llevaron a la cárcel... y a toda mi familia... nosotros íbamos en una camioneta que le encontraron unos cartuchos... Pero... no quiero que mi hermano me oiga llorar... Nosotros estamos muy comprometidos.

Siendo malicioso podía yo pensar que a lo mejor no era verdad, que estaba tratando de intimar, ser confidente con alguien para que ése alguien también le dijera cosas.

Pero a pesar de la desesperación a veces había un clima humano en el que la gente, a través de las conversaciones, podía superar la opresión de las rejas.

Platicaban maestros de la Universidad Nacional Autónoma de México, muchachos estudiantes, gente con conocimiento. Había uno al que le gustaba platicar de cine. El maestro de astronomía seguía con sus crisis:

-Es que no puedo estar aquí. Yo necesito tomar mucha agua, ir mucho al baño...

Pero aún él superaba la situación conversando. A diferencia de las galeras atestadas de delincuentes comunes, los maestros y los jóvenes ahí recluidos, éramos presos políticos y eso le daba un carácter distinto al hacinamiento humano... éramos personas que habíamos sido encerradas por luchar por nuestras ideas.

Éramos como setenta personas en un cuarto de siete por seis. Entre el gentío había un niño de 12 años con su hermanito cinco.

-¿Por qué están ustedes aquí?

-Es que mi hermano se robó una medallita... -el más chico se había robado la medallita, pero lo más probable es que el grande mandó al chico, el caso es que los dos eran gentes del arroyo de la calle, de la miseria, del abandono, y se entiende que hayan robado una medallita, pero no se entiende que unos niños estuvieran en la cárcel. Las galeras se veían como barcos, y entre toda la gente ese niño parado ahí con su hermano mayor. El niño mayor convivía y platicaba como los adultos:

-No, vete a la chingada -se defendía contra un muchacho que todo el tiempo lo bromeaba:

-Te voy a meter la verga, vas a ver, cabrón. Vas a ver. Te la voy a meter y te va a gustar -le decía el muchacho y se reía y se agarraba el pene que se mostraba erecto debajo del pantalón.

Alguien comentaba:

-Ya le hicieron la prueba de la parafina a fulano y salió positiva. La prueba de la parafina es una manera de condenar a la gente. Te llevan, según tu expediente, a hacerte la prueba y te ponen parafina en las manos y cuando dan los resultados te dicen que ha salido positiva para que confieses. Y eso fue lo que le pasó a un tipo que lo engañaron, le decían el Pirata.

-Vas a ver, pinche chamacote, a ti te van a hacer la prueba de la harina -le dice el muchacho al niño- ¿Sabes cómo es? Ponen bastante harina en un papel en el piso, te agachan ahí y te la meten, y si no sangras quiere decir que ya te la habían metido antes, la prueba resulta positiva y te fusilan.

-Vete a la chingada -le respondía el niño.

Las voces se entrecruzaban.

En la prueba de la parafina había caído el Pirata, que era un muchacho moreno de regular estatura, robusto, tenía un ojo morado por los golpes que le habían dado los policías. El Pirata estaba desesperado porque había cometido un error.

-¿Sabes lo que hizo el Pirata? Por pendejo anda desesperado ahora. Dicen que ya lo van a fusilar porque su prueba dizque salió positiva -platicaba un preso-. Pero él no disparó nada ni tiró ninguna bomba molotov. Simplemente como le dijeron que su prueba salió positiva lo comenzaron a golpear. Y entre los golpes y los gritos que él daba, le dijeron “Dinos y ya no te golpeamos”. Y él dijo: “Está bien. Está bien. Sí, sí... yo tenía una bomba molotov”. Ahí está, ¿ya ves?

-¡Cabrón!, y que me siguen golpeando -interviene el Pirata sentado en su litera-. Pensé que ya no me iban a golpear y me siguieron golpeando, hasta que grité: “¡Sí, pero no la tiré... Esa bomba no la tiré...!”.

Pobre, está en la lista del peligro. El Pirata lo sabía, por eso se alteraba, se bajaba de la litera de un brinco y gritaba.

-¿Quién quiere madrearse conmigo? Quiero darme un tirito con alguien. ¿Quién se quiere romper la madre conmigo?

-¡Ya cálmate, Pirata! ¡Cálmate! Si no estás llorando, estás retando a la gente porque estás desesperado. Pero eso te pasó por pendejo, por haberte creído de los policías. Te engañaron y ya te chingaste.

-Bueno, está bien -decía el Pirata-, pero por favor, el que salga que le diga a Rius que me ponga en la lista de los que van a fusilar.

-Ya cálmate, Pirata, no te van hacer nada, vas a ver.

Hablábamos todos. Había un rumor de voces, se hacían diálogos y preguntas y había momentos de brisa en ese mar, no todo era irritación.

Uno de los consignados era el guatemalteco. Decían que lo iban a deportar a su país, y si lo deportaban en su país lo iban a fregar.

Decían los rumores que podían dar un golpe de Estado, que el trompudo de Díaz Ordaz siguiendo la línea de su apellido, Porfirio Díaz, está en un plan de traidor de su pueblo y es muy probable que combine todo con un golpe de Estado, decíamos preocupados. Un periódico era un tesoro, queríamos saber qué pasaba.

El Bombero, nuestro carcelero, tenía una actitud paternal con los prisioneros, le gustaba sentirse importante. Para él era novedoso estar cuidando una crujía llena de gente que no eran delincuentes comunes sino estudiantes, intelectuales y políticos. Tenía la jerarquía de ser el carcelero de personas que alegaban y discutían, que sabían ser amables y respetuosas.

-¡Bombero, Bombero!, consígueme un periódico –le decía uno.

-Bueno, está bien, pero no griten -contestaba como a sus niños-, sino les voy a volver a tirar agua como el otro día.

Cuando nosotros llegamos supimos que acababa de haber una represión fuerte con manguera. El manguerazo en la cárcel decían que era muy doloroso, te golpea con furia. La represión fue porque habían gritado madres contra el gobierno. El Bombero había logrado que los muchachos se tranquilizaran, que mantuvieran orden, y él correspondía consiguiendo el periódico:

-Se los voy a traer, pero pórtense bien, sino a mí me chingan. Estense tranquilos. Al rato voy a ver si les consigo el periódico.

En eso se oyó la voz del sapo del escritorio:

-¡Ya cuélgalos de los huevos, cabrón! ¡Cuélgalos de los huevos a los hijos de la chingada!

El Bombero le contestó al policía:

-¡Cuélgalos tú, hijo de tu chingada madre, por qué me mandas a mí! ¡Si estos muchachos no han hecho nada!

Nosotros queríamos saber qué estaba pasado, “no queremos periódicos viejos”, decíamos. Un día llegó el Bombero y nos dijo:

-Ya mero van a salir, ¿eh? -y al oir esto varios nos pusimos de pie:

-¿Cuando van a traer la lista de los que van a salir? -preguntamos.

-Ya mero la traen - respondía el Bombero.

Pasaba el día, llegaba la noche y llegaba el Bombero:

-Probablemente hoy traigan la lista, por la tarde o mañana.

Así pasaban los días, todo se quedaba en promesa, hoy, mañana, nunca llegaba la lista de los que iban a salir ni sacaban a nadie.

Sucedió una cosa extraña con Raimundo, el compañero del departamento con el que vivíamos Víctor y yo, que hasta la fecha no sé exactamente qué pasó. Raimundo tenía un hermano dentro de los agentes de la policía secreta, y cuando nos fueron a aprehender, cuando fueron a catear el departamento por segunda vez, llegó su hermano entre los policías y, al ver a Raimundo, se fue a la recámara con él, nosotros no sabíamos lo del hermano, cerraron la puerta y nunca supimos de qué hablaron. Y ahora que ya estábamos en la cárcel, venían por Raimundo, lo sacaban de las rejas y al rato regresaba con un palillo en la boca, dándose el lujo de ostentar que había comido cuando en la crujía no teníamos nada, nos daban porquerías intencionalmente para que no comiéramos: unos frijoles duros y pasmados con agua sucia en un bote de lata con unos huesos de res apestosos y unos bolillos de piedra que servían para pegar en la reja cuando protestábamos y no se despostillaban los pinches bolillos, y Raimundo llegaba con su palillo en la boca, ni siquiera nos traía un pan, digamos que se metiera en la bolsa.

-Oye, ¿tu hermano qué te dice? -le pregunté.

-“Yo te voy a sacar a ti”, me dice: “A los demás que se los lleve la chingada”.

-¿Y tú qué le dijiste?

-Pues le dije: “No, tenemos que salir todos”. Pero... este... realmente si me sacan a mí, pues ya procuraría hacer algo, también, ¿no?

Sentía orgullo por su situación privilegiada. Ese era nuestro compañero Raimundo. Y el Víctor, un muchacho asturiano que toda su vida había vivido en un hogar donde no le faltaba nada, siempre había comido bien, y verse ahora así para él era de una enorme turbulencia, no soportaba comer lo que nos daban. Yo sí comía el frijol, lo que fuera con tal de vivir.

Una mañana pasó un barrendero frente a nuestras rejas y nos gritó:

-Ya ven, cabrones, por andar gritando el nombre de Vallejo.

Un compañero parado cerca de la reja le preguntó:

-Y ¿quién es Vallejo?

El barrendero se hizo el ofendido y se fue con su escoba, sin contestar. No sabía quién era Demetrio Vallejo.

A lado de la crujía de nosotros había un personaje recluido con los presos comunes que quién sabe por qué lo dejaban salir al pasillo y andaba con una escoba siempre contoneándose. Cuando pasaba frente a nuestra reja se alzaba un coro de voces, de risas y de rechifla:

-¡María! ¡María! -le gritaban. Él se hacía tonto dizque barriendo el pasillo para que todo el mundo le chiflara, ya sabía que al aparecer en el marco de la crujía era la sensación:

-¡María! ¡María! ¡Mira!

-¡Ven María, te voy a dar esto!

Resulta que un día, quién sabe por qué dejaron entreabierta la reja de la crujía E, y se armó un escándalo más grande cuando apareció el muchacho con su escoba:

-¡Ven, barre aquí adentro, María! ¡Entra!

-¡Mira, ven, hazme caso!

-¡Ven, María, bárrete aquí adentro!

El muchacho sonreía con ánimos de coquetear, retando la rechifla atronadora y los gritos alegres:

-¡Entra! ¡Entra!

Cuando se acercó a la reja entreabierta y entró con su escoba, se produjo un instante de silencio, e inmediatamente, pasando ese segundo de sorpresa, estalló una gritería ensordecedora y bajó una jauría saltando de las diferentes literas para rodear al muchacho. El joven María vio que venían todos como leones y asustado gritó:

-¡¡¡Guardia!!! ¡¡¡Guardia!!!

Se detuvieron, la escena se congeló, y María aprovechó el desconcierto para salir en silencio. Se había puesto pálido. No me imagino qué hubiera pasado... ¿o me imagino?

Una mañana llegó el Bombero y dijo:

-Ya trajimos la lista de los que van a salir. Voy a ir nombrando uno por uno y van a salir al pasillo con las manos en la nuca, en orden salen a formarse aquí.

Si había algún momento de silencio, ése era el mayor. No podía haber nada más espectacular para todos que la lectura de aquella lista.

Al primero que nombró fue el Pirata quien, como todos, estaba inmóvil arriba en la litera, y cuando oyó su nombre bajó volando poniéndose la camisa y al venir bajando con su camisa abierta parecía un pájaro hacia la libertad... como una ráfaga. Y no podía merecer otra cosa más que el aplauso. Todos le aplaudimos al ver que quien estaba sentenciado era el primero en salir. También nombraron al joven guatemalteco.

Así fueron nombrando y nombrando y nombrando y nombrando personas, como el cincuenta por ciento. Luego volvieron a cerrar la puerta para desilusión de los que nos quedamos adentro, y se fue el Bombero con los que salieron. A Raimundo no lo sacaron en esta lista, él salió dos días antes.

El Bombero apareció de regreso, se paró otra vez ante nosotros, siempre con sus botas de hule, y nos dijo paternalmente:

-Muchachos, den gracias a Dios que no se fueron en esa lista.

Todos pensamos en el Pirata. Un silencio pesado nos envolvió. Y en ese momento trajeron una cantidad de presos igual a los que habían sacado, eran delincuentes comunes, se veía de inmediato la diferencia. Rápido nos comunicamos entre todos, en voz baja:

-Tengan cuidado, ya llenaron de gente para seguir investigándonos.

La situación se volvió más difícil. Se había terminado la confianza y las conversaciones. A los pocos días llegó el Bombero con otra lista. Nos sacaron a todos con las manos en la nuca y nos llevaron ante el Ministerio Público a declarar otra vez: “Agentes desconocidos nos habían arrestado equivocadamente...”

Al salir a la sala del Ministerio Público vi cantidad de gente esperando a sus familiares y gente que estaba novelando, ciudadanos. Entre ellas estaba la mamá de Víctor, mi papá y mi hermano. Los vi de lejos. Y una viejita de reboso se acercó a decirme:

-Joven, joven, tenga esto... -y me ofreció un billete de a diez pesos, que en ese tiempo era algo de dinero. Vi muy pobre a la señora y le dije:

-No, señora, para qué...

-No, de veras -me insiste-, para algo le tiene que servir. Tómelos, por favor –agarré los diez peso:

-Gracias, señora, gracias...

Al despedirme de Víctor que estaba con su mamá, le dije:

-Cómprate el periódico. Te habló por teléfono en la tarde.

Foto tomada de: http://www.elfaro.net/secciones/el_agora/20080602/tlatelolco.jpg